Con Newbery a todas partes

Para “El Colo” Farías, no hay tesoro más preciado que sus casi 100 camisetas del “Aviador”.

31 Mar 2019 Por Federico Espósito

A lo largo del territorio argentino hay no menos de 15 instituciones deportivas que llevan el nombre de Jorge Newbery, pionero de la aviación nacional, y todas tienen su propio catálogo de historias. Entre las mejores que ofrece el Newbery de Aguilares, está la de Marcelo Farías, un hincha de esos que todo club quiere y debería tener. La prueba más palpable del amor patógeno que profesa por el “Aviador” son los casi 100 modelos de camisetas del club que componen su preciada colección, guardada bajo 14 llaves y que suma un ejemplar cada vez que un nuevo diseño sale a la venta.

“La primera la compré cuando tenía 15 años”, recuerda Marcelo, que ya casi cuenta 33. “Me costó mucho, aún no trabajaba. Más adelante fui comprando más. Dejé de lado muchas cosas por eso, porque dependía de las changas que hacía y no me sobraba la plata, así que cuando estaba por salir una camiseta nueva, dejaba de gastar en otras cosas para ahorrar y comprarla”, cuenta “El Colo”, cuya enfermedad por Newbery no le vino por herencia, sino por contagio. “Me fui haciendo hincha desde chico, al escuchar desde mi casa el grito de los goles y los cánticos. Fui yo el que lo hizo hincha a mi viejo y a mi hermano Javier. También a mi hermana Flavia, que es muy futbolera y fanática de Racing como mi papá. Ahora ella también va a verlo al ‘Aviador’ con el novio, je”, se enorgullece.

DE AGUILARES AL MUNDO. Donde sea que va, Marcelo lleva cosas de Newbery.

Ejemplar de colección

Como toda colección, la de Newbery tiene sus santos griales, muy difíciles de conseguir. “Hay algunas que aún no tengo porque se hicieron muy pocos ejemplares, sólo para el equipo. Ahora estoy buscando las de antes, en especial las que venían con cordones en el cuello y el escudo bordado a mano. Hay muy pocas, de hecho yo sólo vi una, y es de un amigo que también es muy hincha y la valora mucho”, comenta. De todas maneras, asegura que él valora a todas las suyas por igual, aunque si ocurriera un incendio y tuviera oportunidad de salvar sólo una, “sería la primera, la que compré a los 15”.

Previsiblemente, el afán coleccionista del “Colo” no se detuvo en las camisetas. Con el tiempo fue sumando desde banderas, lapiceras, tazas y encendedores hasta almohadones, portarretratos, un equipo de mate, un avión de madera y un puf, entre muchas otras rarezas. “¿Si tengo pensado hacer un museo algún día? Es la idea, pero uno que sea para todo tipo de hinchas. Va a tener cosas de todas partes del mundo, si Dios quiere. Ya veré cómo las voy consiguiendo, en los viajes o con la colaboración de la gente del fútbol. Por mínimo que sea, yo lo valoro mucho. Además, el fútbol me ha dado muchos buenos amigos en todos lados: en Alberdi, Concepción, Santa Ana, Trinidad, Famaillá, Monteros y en muchos otros lugares”, añade Marcelo, que ya tiene una buena base para empezar. Además de las de Newbery, tiene cerca de otro centenar de camisetas de diversas latitudes, desde clubes barriales de Tucumán hasta del otro lado del mundo.

MINI-MUSEO. Farías colecciona cosas de Newbery y de clubes de todo el mundo.

“La gran mayoría no son compradas, sino que las fui cambiando en los viajes que hice. Por ejemplo, en La Paz, cambié la de Boca por una de Japón. Y así en otros países que fui visitando en Sudamérica”, explica “El Colo”, que ha viajado bastante, aunque más por maña que por solvencia. “De guapo nomás, mochileando. Y adonde sea que vaya, siempre llevo algo de Newbery conmigo. En el camino he cambiado o regalado muchas cosas: camperas, gorros, llaveros, banderas y otras cosas, pero camisetas no. De Boca he cambiado como 10, pero a las del ‘Aviador’ no las cambio por nada”.

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