"Hice realidad mi sueño y el de mi familia”

El tucumano Sergio Barrionuevo es la revelación en Buenos Aires y en la estadística está por delante de jinetes de la talla de Falero, Ricardo y Noriega.

25 Mar 2019 Por Carlos Chirino
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Es el jockey revelación del primer trimestre de 2019 en “las luces”. Marcha segundo en la estadística de jinetes en el hipódromo de San Isidro, sólo superado por el brasileño Francisco Leandro Goncalves y relegando a pilotos de nivel internacional como Jorge Ricardo (el más ganador del mundo), Pablo Gustavo Falero, Altair Domingos y Juan Carlos Noriega, entre otros. El tucumano Sergio Barrionuevo vive un presente soñado y se ilusiona con seguir escalando en esta exigente profesión.

“Estoy feliz y todavía no puedo creer lo que estoy viviendo. Nunca me imaginé este presente. Lo que vivo día a día me parece un sueño. Siempre lo soñé, pero no me imaginaba poder llegar hasta acá”, cuenta el jinete nacido en el barrio San Miguel el 15 de septiembre de 1997.

“Morrita” lleva en la sangre la pasión por los caballos. Es hijo del ex jockey Ramón Barrionuevo, que ganó tres veces el Gran Premio “Batalla” (en 1988 con Viz Nubarrón, en 2004 con El Instintivo y en 2005 con Alpino Oriental).

“Empecé a montar caballos cuando tenía siete años. Mi papá me llevaba al hipódromo y desde chiquito que me apasionaban. A los 11 años comencé a trabajar de peón con los caballos de equitación. Siempre quise ser jockey, pero mi mamá se oponía. Ella quería que yo termine la secundaria y además tenía un poco de miedo, porque sabe que es una profesión de alto riesgo. Sin embargo, mi pasión pudo más y la convencí para que me deje, con la condición de que no iba a descuidar los estudios. Y así fue. Una vez que terminé la secundaria, comencé firme con esta profesión”, recordó.

Sergio ingresó a la Escuela de Aprendices “José Faustino Bollea”, que funciona en el hipódromo local, en 2014 y en mayo de 2015 debutó oficialmente con la yegua Marea Negra. Su primera victoria la consiguió el 27 de marzo de 2016 con el potrillo Jar Jar Binks. Al año siguiente, luego de conseguir varios triunfos, decidió radicarse en Buenos Aires. Allí fue como empezar de nuevo, ya que para montar a ejemplares que son entrenados en “las luces” necesitaba egresar de la Escuela de Aprendices de San Isidro o de La Plata. Y así fue. “Me anoté en la escuela de San Isidro. Estuve dos años, hasta que me otorgaron la licencia para empezar a correr”, precisó.

Pero antes de tener ese permiso, nada le resultó sencillo. “Extrañaba muchísimo a mi familia. Vivía en un stud y muchas veces pensé en pegar la vuelta, pero no podía aflojar. Sabía que para cumplir el objetivo, necesitaba hacer muchos esfuerzos. Y uno de esos era estar lejos de mis seres queridos. Mi familia siempre me apoyó y me dio fuerzas en los momentos en los que yo estaba más débil”, expresó Sergio, que es el hijo menor de Ramón Barrionuevo y de Claudia Anduni. “Tengo dos hermanos, Sebastián y Noelia. Actualmente vivo con mi señora Priscila Sánchez y con mi hijo Ciro Lionel”, dijo, presentando a toda su familia.

El 19 de octubre del año pasado debutó en San Isidro. Montando a Cyber Gaucho culminó quinto entre 11 participantes en los 1.400 metros del Premio “Doña Streaper”. Siete días después consiguió su primera victoria, montando a Pure Mirón en el hipódromo de Palermo. “El 17 de diciembre de 2017 ya había ganado en ‘las luces’, pero aún no tenía la licencia para correr caballos de Buenos Aires. Fue en el especial Encuentro Provincial, reservado para ejemplares y jinetes del interior del país. Gané con Good Bello, que era de Bell Ville”, contó.

A cinco meses del debut, Barrionuevo es el aprendiz sensación. “Cuando estaba en Tucumán, muchas veces me acostaba a dormir y soñaba que corría a la par de los mejores jockeys. Hoy, ese sueño está hecho realidad. Estar al lado de Pablo Falero, Gustavo Calvente, Jorge Ricardo, Leandro Goncalves, Juan Carlos Noriega y Wilson Moreyra es algo increíble. Todos te brindan consejos. Una vez, con un caballo ingresé por un lugar donde casi no había espacio. Al final de la carrera, Falero se arrimó y me hizo ver el error y me dijo que era peligroso que volviera a hacer lo mismo. Y la verdad es que tenía toda la razón. Yo los escucho a todos. Soy consciente de que tengo mucho por aprender y todos los consejos son bienvenidos”, comentó, dejando en claro que sigue con los pies sobre la tierra, a pesar de haber sumado más de 50 triunfos entre San Isidro, Palermo y La Plata.

En San Isidro, Barrionuevo marcha segundo en la estadística, con 17 triunfos, siete menos que el líder Leandro Goncalves. En la estadística general, donde se computan los triunfos en los hipódromos de Palermo, San Isidro y La Plata, se ubica quinto con 26 éxitos, superado por Goncalves, Eduardo Ortega Pavón, Martín Valle y Juan Cruz Villagra. “Siento que hice realidad mi sueño y el de toda mi familia. Mi papá siempre quiso que compita en Buenos Aires y mi mamá, que en un principio no quería saber nada, hoy está feliz porque siente que cumplí lo que yo quería”, indicó.

Sergio siempre tuvo muy en claro lo que quería y ya comenzó a cosechar lo que sembró. “A los chicos que están comenzando en esta actividad les digo que si lo hacen con amor y pasión van a conseguir el objetivo. Lo que hay que saber es que para ser jinete se necesita de una gran conducta en todo sentido. Hay que ser responsable a la hora de las comidas, porque uno debe mantener un peso inferior a los 54 kilos. Además hay que levantarse todos los días bien temprano para ir a ejercitar los caballos. La clave está en ser ordenados y cumplir con todos los compromisos. Cuando uno elige esta profesión, sabe que deberá dejar de lado muchas cosas”, señaló. “Mi problema siempre fue el peso. Para comenzar en la escuelita de jockey tuve que bajar 13 kilos. Había veces que salía a trotar dos veces en el día para poder dar con el peso: hoy siento que todo el sacrificio está dando sus frutos”, agregó.

Barrionuevo disfruta de este gran momento y sueña con seguir creciendo.

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