“Hablen de aquellos que perdimos, no del que acabó con sus vidas”

La primera ministra Ardern pidió que no se nombre al terrorista que atacó las dos mezquitas. Empezaron los funerales de las 50 víctimas del atacante que fue perpetrado hace una semana.

21 Mar 2019
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REUTERS

WELLINGTON.- La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, prometió ante el Parlamento nacional que no le dará notoriedad al joven australiano que mató a 50 personas en dos mezquitas, el viernes pasado, y pidió a la sociedad que no se concentre en él, sino en el recuerdo de las víctimas.

“Nunca me escucharán mencionar su nombre; es un terrorista, es un criminal, es un extremista, pero cuando hable de él será un sin-nombre”, sentenció Ardern. Y propuso a los ciudadanos y a la dirigencia política que hagan lo mismo: “Hablen de aquellos que perdimos, no del que acabó con sus vidas”.

Para dar el ejemplo, recordó a una de las víctimas de la masacre del viernes, Haji-Daoud Nabi, un afgano de 71 años que abrió la puerta de la mezquita Al Noor al atacante y cuyas últimas palabras fueron: “Hola hermano, bienvenido”.

No quiere un abogado

El australiano Brenton Tarrant, de 28 años, considerado el único responsable del atentado, está en prisión acusado de asesinato. Comparecerá el 5 de abril ante el juez que definirá cómo sigue el proceso.

Ardern pidió que no se convierta en una celebridad al islamófobo. La petición llega luego de que el tirador anunció que no quiere un abogado y que se representará a sí mismo, lo que elevó el temor de que use el juicio como plataforma para difundir sus ideas racistas.

Destacó que las puertas del país se mantendrán abiertas para toda persona que respete los valores de tolerancia que exige el Estado neozelandés. “Sólo deben ser cerradas para aquellos que promuevan el odio y el miedo”, advirtió.

Inmigrantes y refugiados

Los cuerpos de seis personas fueron trasladados ayer en ataúdes abiertos sobre los hombros de los dolientes hacia una gran carpa en el cementerio de Christchurch, en los primeros entierros de las 50 víctimas del atentado terrorista.

Los primeros dos en ser enterradas fueron Khaled Mustafa, de 44 años y su hijo Hamza, de 15. Ellos habían llegado al país huyendo de la guerra en Siria. Por la tarde fueron los funerales de Junaid Ismail, Ashraf Ali, Lilik Abdul Hamid y una cuarta víctima cuyo nombre se omitió por orden judicial.

La mayoría de las personas que murieron en el ataque eran migrantes o refugiados de países como Pakistán, India, Malasia, Indonesia, Turquía, Somalia, Afganistán y Bangladesh. El más joven era Mucaad Ibrahim, un niño de tres años, nacido en Nueva Zelanda e hijo de refugiados somalíes. (Reuters-DPA)

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