Gota a gota, Adriana bombea el agua para subsistir

21 Mar 2019 Por Soledad Nucci
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USANDO EL VIEJO ARTEFACTO. Adriana observa a su hija, que se esfuerza por sacar agua. Esto ocurre en Río Chico. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL.-

A sus 55 años, Adriana Gerez ha vuelto a bombear el agua que consume como lo hacían sus padres y abuelos: inclinada ella (inclinados los antepasados) sobre una bomba manual, en el patio de la misma casa que han habitado varias generaciones de la familia, en Río Chico. El pueblo está ubicado en el departamento del mismo nombre, al sur de la provincia de Tucumán. Desde hace una década, sus pobladores y los de localidades vecinas hablan del “pueblo del shopping”. El mote surgió cuando llegaron los bolivianos, con sus ropas a cuestas. “Aparecieron un día y pusieron tiendas”, cuenta Adriana. Pero así como trajeron el progreso, los nuevos habitantes trajeron, también, demandas para la infraestructura urbana, que no pudo acompañar ese crecimiento. Cada verano se producen cortes de energía. Como las bombas de agua de la red pública funcionan con electricidad, la población se queda -además- sin agua. Entonces, cuando eso sucede, Adriana retrocede en el tiempo. Y recurre al vieja bomba de la familia. El agua es un recurso particular. No solo porque es imprescindible para nuestra existencia, sino porque se trata de un recurso finito e insustituible. Hay que repartirlo entre todos los que habitamos este planeta, seres humanos (cada vez más numerosos) y nuestro entorno natural (cada vez más deteriorado). El hombre utiliza para sí mismo tan sólo el 11% del consumo total de este líquido. Otro 19% se emplea en la industria y en la generación de energía. El grueso, más de un 70%, es consumido por la agricultura. Pero el aumento poblacional, el desarrollo económico, la urbanización, la contaminación y la mala gestión del agua están ejerciendo una presión sin precedentes sobre la principal fuente de vida del planeta. Si a esto le añadimos el impacto del cambio climático, que ya es palpable, y los graves atrasos en la infraestructura, el resultado es el que tenemos a la vista, en el “pueblo del shopping” y en un sinfín de sitios en todo el planeta. 

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