Rosenkrantz hizo autocrítica y bregó por la legitimación del Poder Judicial - LA GACETA Tucumán

Rosenkrantz hizo autocrítica y bregó por la legitimación del Poder Judicial

En su debut en este tipo de ceremonias, el titular de la Corte recordó que la sociedad desconfía de sus jueces.

20 Mar 2019
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LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACIÓN EN PLENO. Ricardo Luis Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti en el acto de ayer. ARCHIVO

Los Tribunales padecen una crisis de legitimación que en parte es una crisis de confianza. Con un diagnóstico y una autocrítica de este tenor debutó Carlos Rosenkrantz como orador de la inauguración del año judicial. El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación invitó ayer a los jueces del país a superar la debacle sin personalismos, y con pequeñas mejoras cotidianas, decisiones fundamentadas y apertura al escrutinio ciudadano. “La fuerza de nuestras decisiones y nuestra aptitud para ser la última palabra en las confrontaciones que caracterizan a toda sociedad moderna dependen únicamente de nuestra legitimidad para decidir. La legitimidad del Poder Judicial es esencial, pues sin ella no puede ser eficaz en la realización de sus fines característicos”, reflexionó el ministro en presencia de sus pares Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda, Elena Highton de Nolasco y Horacio Rosatti.

En una ceremonia de media hora de duración, que empezó media hora más tarde de lo estipulado, Rosenkrantz recordó que los argentinos dudaban del comportamiento democrático y republicano de sus jueces. “La solución requiere entonces que revirtamos esta percepción y, para ello, los jueces debemos mostrar, todos y todos los días, que sí somos verdaderos jueces de una democracia republicana”, expresó. Asistieron al acto desarrollado en la sede de la Corte el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano, y el ex ministro Gustavo Bossert, entre otras autoridades. En representación de Tucumán viajaron las vocales Claudia Sbdar, de la Corte Suprema de Justicia local, y Marina Cossio, de la Cámara Federal de Apelaciones (Daniel Posse, presidente del alto tribunal, iba a participar, pero, al final, desistió).

El camino de la regeneración institucional demanda la internalización de dos convicciones, según Rosenkrantz. “En primer lugar, tenemos que entender que pertenecer al Poder Judicial no es un privilegio. Ser jueces o funcionarios judiciales no nos confiere derechos sino que, por el contrario, nos impone deberes y responsabilidades. Estamos para servir a la ciudadanía con una particular prestación: aplicar el derecho”, expuso. En segundo lugar, el presidente de la Corte de la Nación convocó a los jueces a entender que para servir a la comunidad no deben buscar el poder. “Como he dicho varias veces, estoy convencido de que la percepción de que somos poderosos, por oposición a la de ser justos y rectos, no ennoblece sino que mancilla nuestra investidura”, observó el ministro que designó el presidente Mauricio Macri.

Rosenkrantz presentó un programa de recuperación de la legitimidad con un par de pilares. Uno de ellos consiste en tener un Poder Judicial sujeto a procedimientos reglados de antemano que constituyan estándares de evaluación objetiva de su acción. Al respecto, el presidente de la detalló tres iniciativas aprobadas por su tribunal (ver “Medidas recientes destacadas”). La segunda base implica acreditar que la Justicia sirve únicamente al derecho. “Debemos demostrar que no nos servimos del derecho sino que servimos al derecho. Debemos mostrar que somos meros instrumentos de la Constitución y de la ley”, propuso Rosenkrantz. Y añadió que ello exigía coherencia y sujeción a la razón jurídica por encima de quien gana el proceso, si el Gobierno o la oposición, si el actor o el demandado. El presidente anticipó que la coherencia demandaba, en ciertos casos, pagar el precio de ir contra la mayoría: “debemos estar dispuestos a vivir con la falta de popularidad que algunas de nuestras decisiones pueden generar. Sabemos que no todo lo que la Constitución o las leyes establecen es popular o cae bien. Como decía Felix Frankfurter, un juez estadounidense a quien admiro tanto como he admirado a Genaro Carrió y a Carmen Argibay, ‘la Corte no tiene razón de existir si meramente refleja las presiones del momento’”.

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