Coworking: adiós a la oficina en casa

Un nuevo concepto laboral que surge a partir de los cambios económicos y las nuevas perspectivas de negocios. La filosofía es que todo se comparte.

17 Mar 2019
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- OFICINAS PRIVADAS.Los coworkers pueden elegir tener su propio espacio.-

El clima es de total concentración, con una tenue música que envuelve el salón y el compás de algunos dedos furiosos que teclean en sus notebooks. Por lo demás, la escena se completa con varias tazas de café distribuidas entre los largos mesones de madera, papeles desordenados con muchas anotaciones y lapiceros.

Hasta acá podría tratarse de una oficina cualquiera, en pleno horario laboral, pero las conversaciones tan disímiles que se escuchan delatan otra cosa. En la primera mesa un diseñador gráfico envía por correo su propuesta para una nueva marca. En la otra, un contador chequea sus planillas de Excel y espera que la abogada, sentada en la silla contigua, termine de cebar el mate. ¿Cómo es posible que estas profesiones estén en una misma habitación? La respuesta tiene un nombre: coworking. Dentro del ámbito empresarial el término no es algo reciente pero -a partir de los cambios económicos y nuevas perspectivas de negocios- el coworking se convirtió en una tendencia que no para de crecer en Tucumán y ya tiene en la provincia cinco establecimientos. Se trata de un espacio de trabajo colaborativo que permite a muchos emprendedores de distintos rubros reunirse bajo un mismo techo para potenciar, gracias a la interacción, sus proyectos.

Hogar y trabajo: asuntos separados

Ajenos a los horarios restrictivos y los cubículos herméticos, el cowork puede entenderse como una pequeña revolución en el concepto de oficinas. Cada profesional administra su tiempo y su espacio. “Podés distribuir mejor las horas de trabajo, concentrarte en tus obligaciones y conectarte con otros. A través de una charla casual en la cocina o en el pasillo, se crean lazos que mejoran las posibilidades laborales o potencian tu emprendimiento”, comenta Popi Montiel, dueña de uno de estos sitios. El fotógrafo de bodas Javier Luna decidió hace más de seis meses decirle adiós al home office. “Recurrí a este espacio porque necesitaba un lugar donde poder dedicarme a la edición de fotos sin estar constantemente cortando el trabajo. En mi casa tengo dos hijas pequeñas que demandan atención”, cuenta.

La unión hace la fuerza

La filosofía del coworking plantea que las ideas se comparten y la creatividad se traspasa escritorio por escritorio. “Propiciamos estos lugares para que la gente se encuentre -explica Gerardo Werchow, de otro coworking-. Cada profesional o emprendedor hace su trabajo y en los ratos libres se puede ser parte de algo mucho más grande”.

Y así, sólo basta sortear tres pisos con un montón de puertas y pasillos para encontrarnos con las más variados emprendimientos y profesiones: profesores particulares, analistas de sistemas, marcas de indumentaria, compañías de work and travel, artistas plásticos y hasta masajistas.

“Me gustan la energía y la libertad que me da, es un ambiente donde la gente no se queda quieta. Hay un clima casi familiar y hace que te sientas bien”, describe la escribana Liliana Moyano.

ESTEBAN NEVILLE. Trabaja al aire libre.-

De oficios y costos

Dicen que para ser emprendedor se requiere una buena dosis de valentía...y muchas más de dinero. Si bien el que no arriesga no gana, para Silvina Pino Salado uno de los principales beneficios del coworking es disminuir el estrés que genera pensar en un alquiler a largo plazo.

“El cowork brinda mayores facilidades para llevar adelante un negocio. Estos lugares pueden ser usados por cualquier profesional y los costos en comparación al alquiler de un negocio (con todos los requisitos, contratos y problemas que pueda tener) son menores. En el aspecto económico te quita una gran barrera de entrada porque, por ejemplo, podés venir sólo un mes o quedarte el tiempo que quieras”, dice Silvina, socia de otro espacio de coworking.

Café sin ticket

No hay nada peor que entrar en una cafetería y, en un recorrido furtivo en busca de espacio, darnos cuenta de que la única mesa desocupada es proporcionalmente más pequeña que nuestra notebook y no hay a la vista enchufes. Pero estamos ahí, nuestro cliente llegará en cualquier momento y únicamente nos resta pedir un cortado y esperar que funcione la conexión a internet.

“Los emprendedores que recurren a los bares suelen tener dos problemas. Por un lado está la dispersión. Hay lugares en los que no llegás a concentrarte por completo debido al bullicio. Por otro lado, si tenés una reunión ejecutiva muchas veces se necesita seguridad y ciertos niveles de confort”, explica Fernando Viñas, dueño de un espacio de cowork.

Así, entre tardes ambientadas con música instrumental y una tranquilidad que parece utópica en pleno microcentro tucumano, la escritora Emilia Gutiérrez mantiene la mirada fija en el monitor. “Vengo acá porque estoy terminando mi primer libro y también hago algunos trabajos como correctora de tesis. Este espacio me ayuda con esa multidisciplinariedad y profesionaliza mi trabajo”, comenta.

Sin embargo, una cosa es ver estos espacios de trabajo en documentales sobre Silicon Valley (la meca estadounidense de los grandes negocios) y otra es poder experimentarlo por nuestra cuenta. Desde su incursión en el cowork, Emilia reservó la sala de reuniones de uno de esos sitios para conversar con su editora, invitó a un tesista para hacerle algunas correcciones informales y logró terminar un trabajo gracias a la ayuda de una diseñadora gráfica con quien comparte el cowork. ¡He ahí el mágico poder de las redes de contactos y los lazos profesionales!

Calma y after office

Entre tanto papeleo y llamadas telefónicas suele venir bien un descanso y eso lo saben bien los coworkers, que a veces suelen hojear algún libro de sus bibliotecas comunitarias, jugar a las cartas o, en mecerse en una hamaca paraguaya, como ocurre en uno de estos espacios en Tucumán.

Otras veces es el after office el que toma la voz cantora. “Estas reuniones salen todos los viernes casi de forma espontánea. Los emprendedores nos reuniones para conocernos mejor y compartir un buen momento con música en vivo, cervezas y comida para picar”, destaca divertida Popi Montiel. (Por Guadalupe Norte)

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