Cartas de lectores - LA GACETA Tucumán

Cartas de lectores

06 Mar 2019

El Bajo, un cambalache

El desorden en el tránsito, la falta de higiene y veredas en pésimo estado son parte de una ciudad como San Miguel de Tucumán que demuestra una falta total de gestión municipal. Si a esto le sumamos el lamentable aspecto de la zona de la ex Terminal, donde pareciera que todo está permitido y reinan el caos y el desorden, confirma mi afirmación. Si bien por razones económicas no se puede hacer una remodelación de la zona de El Bajo, poner orden no requiere grandes gastos y se puede lograr. Pero en realidad a nadie le interesa, ni a las autoridades municipales ni a los concejales, y los medios periodísticos colaboran bastante poco. Lo he propuesto como tema a programas televisivos locales muy promocionados, pero pareciera que lo ven como algo que es propio de esta ciudad tan caótica y desordenada. Es una zona donde todo vale: autos en doble fila, veredas totalmente ocupadas por la mercadería que ofrecen, música insoportablemente estridente, cuidadores de autos que fijan tarifas que obligan a pagar y esto se extiende hasta calle Moreno al 100. En fin, un verdadero cambalache frente a un intendente ausente, que bien cuando viajó a Alemania podría haber llevado un video para que mostrara lo que es el caos y el desorden en su máxima expresión. No creo que hayan visto otra zona igual. Ojalá alguna gestión municipal responsable se interese por mejorar y dar otro aspecto a la ciudad, porque a la actual realmente no le interesa. Sólo le importa lo electoral y no este vergonzoso lugar.

Matías Lomello

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El "Caso Lebbos”

Leí atentamente la columna de la periodista Irene Benito publicada el 4/3, personal del Dr. Eduardo Di Lella, uno de los imputados, seguí de cerca y asistí a muchas de las audiencias del llamado juicio Lebbos, en el cual fui incluso testigo de parte. A lo largo del mismo, y habiendo pasado más de 180 testigos, no hubo siquiera uno que haya manifestado algo en contra del Dr. Di Lella. Más aún, el mismo señor Lebbos respondió, ante una pregunta de su defensor: “No vi ni escuché que el Dr. Di Lella haya dado alguna orden en el lugar del hallazgo”. Sin ser abogado, considero que no hubo ninguna prueba que lo involucre como responsable de algún acto incorrecto o ilegal durante su actuación. A pesar de ello, fue condenado a las penas máximas previstas, al igual que otros de los imputados. Al conocer las sentencias, me surgieron muchas preguntas: ¿Se hizo justicia?. Más aún, ¿Realmente se buscó la justicia durante este juicio? Ante las presiones mediáticas y sociales, ¿No habrán estado “condenados” desde el inicio del mismo? ¿Fue casual la elección de la fecha para darlas a conocer, justo en la víspera del aniversario de la desaparición de Paulina? ¿Se falló conforme a derecho, garantizando el principio de inocencia? ¿No habrán hoy inocentes pagando penas ajenas? El señor Lebbos y las demás personas que luchan contra la impunidad, tal vez aturdidos por tanto dolor, pueden sentir algún alivio, pero lo cierto es que no se conoce la verdad.

Federico García Hamilton

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El ocaso de Maduro

Más allá del haber decidido perpetuarse en el poder, el presidente venezolano Nicolás Maduro afronta una dura e irreversible realidad, que no es otra cosa que hacerle frente a su inapelable ocaso, desde el 23 de febrero pasado, cuando decidió rechazar las ayudas humanitarias de la manera más inconsciente, sumado a ello el reconocimiento -de 50 países del mundo- a Juan Guaidó como el presidente transitorio de ese país, la debilidad y la ruptura de las cadenas de mandos en el Ejército, hablan por sí mismas de que sólo es una cuestión de tiempo que Maduro se vea obligado a abandonar el Gobierno. Los cientos de miles de venezolanos que huyeron de su país hacia otros estados, más el descontento generalizado de los que todavía permanecen allí soportando todo tipo de privaciones, desde el hambre a no tener ni poder comprar remedios para sobrevivir, han generado una situación de extrema gravedad para este hombre (Maduro) y sus delirios. Hace pocas horas, y después de haber visitado a importantes países de este continente, Guaidó volvió a Venezuela por vía aérea y aterrizó en el principal aeropuerto venezolano. De allí en más tomará contacto con gremios estatales, más otros gremios de ese país. Maduro va tomando conciencia de que su tiempo se acaba. A pocos días de cumplirse otro aniversario de la muerte de Hugo Chávez, el anterior dictador de Venezuela, nos señalan un antes o un después para todos los dictadores de nuestro continente. Este tipo de gobiernos, si se les pueden llamar así, no encontrarán sociedades que propicien dictaduras o totalitarismos, ajenos a la posibilidad de vivir con libertad y en democracia. Esta es una historia que alguna vez soportamos en casi toda latinoamérica. Tratemos de no volver a vivir dictaduras, a veces enmascaradas en rotundas tergiversaciones como podrían ser los grandes capitales, que significan beneficio para unos pocos y castigos para millones. Es lo que no debemos dejar que suceda.

Héctor Leonardo Bravo

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Homenaje a Sara Figueroa

Como una ciudadana más de esta hermosa provincia quiero rendir mi sincero homenaje a la señora Sara Figueroa, a quien tuve la dicha de conocer en su puesto de venta de empanadas frente a la Casa Histórica. Siempre sentada, cubierta su cabeza con un pañuelito, impecable en su limpieza, ofrecía sus empanadas. Sin duda que fueron las mejores empanadas que degusté, con una masa exquisita, un relleno con los sabores justos. Hizo siempre honor al título de Reina de la Empanada. Se marchó de esta vida para continuar en el cielo preparando sus exquisiteces. Me dolió mucho que los funcionarios y legisladores no la hayan acompañado y despedido en su viaje final. Como siempre, ellos están en lo suyo comenzando a planificar sus estrategias políticas para las nuevas elecciones. Estos objetivos tan materiales les hacen perder la sensibilidad y el amor a los demás. Cuidado, la ciudadanía evalúa todas estas actitudes de sus candidatos y no sea que el tiempo les depare alguna sorpresa. Señores políticos: en la vida recibirán lo que van dando, porque en esto Dios es justo. ¡Sarita, descansa en paz, gracias por tus empanadas riquísimas!

Clara Celia Reinoso de Abdala

Pasaje Calchaquí 1.473 - San Miguel de Tucumán


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