La revalorización de lo "hecho a mano"

Para pelearle a la crisis, por gusto o para ganarse la vida, cada vez más personas, como Fernanda Giannini, apuestan a hacer productos caseros. Las redes sociales y los tutoriales en internet son grandes aliados. Económicos y amigables con el medio ambiente.

23 Feb 2019 Por Lucía Lozano

Fernanda Giannini (39 años, ingeniera en sistemas y protagonista de la foto principal de esta nota) se detiene frente a la vidriera y queda enamorada de un par de sandalias. Una vez más, lo primero que se le viene a la cabeza es: ¿podré hacerlas yo misma, en casa? Acepta su propio desafío. Investiga en el mercado dónde conseguir los accesorios. Adquiere todo según su gusto. Busca en internet el paso a paso. Pide consejos. Y pone mano a la obra. En un par de tardes tiene casi todo listo. Solo deberá esperar que se pegue bien. ¡Y listo! A empezar a usar el calzado.

“Estas son”, dice mientras muestra las sandalias. Le gustan no solo porque son cómodas, sino también porque pudo elegir el color y la tela gamuzada que quería usar y darle su toque personal al diseño. Para Fernanda, cada cosa que crea con sus propias manos hace que ese objeto sea más valioso y especial. “Me da mucha felicidad cuando lo veo terminado”, remarca. Le gusta coser, bordar, tapizar. También opta por el pan casero para poner en la mesa cada día.

LA GACETA/ DIEGO ARÁOZ

Las cortinas, manteles y toallas. Fernanda hace de todo en un taller que armó en su casa y al cual llamó la “Crocetta”. Empezó como un hobby y hoy hasta se convirtió en un ingreso extra.  “En mi caso, hacerme todo lo que necesito es también darle un revés a la crisis. Si comprás los materiales y ves lo que gastás te das cuenta de la cantidad de dinero que pagás en intermediarios cuando adquirís un producto en un negocio. En el caso de la comida, prefiero hacerla yo porque así me quedo segura de todo lo que tiene”, asegura.

Para pelearle a la crisis. Para ganarse la vida. Para conseguir un aporte extra de ingresos. O como afición. Los productos hechos a mano, originales, personalizados y distintos, han regresado con gloria a los hogares y a un mercado saturado por el consumismo, la fabricación en serie y la globalización. El fenómeno handmade se expande de la mano de las redes sociales, de los videos tutoriales en internet y del comercio on line en general.

LA GACETA/ DIEGO ARÁOZ

El auge de los negocios de productos hechos a mano ha sido tal que ya existen plataformas online exclusivas donde exponer y vender solo estos artículos.

Lo casero tiene hoy un nuevo status. “La gente disfruta del paso a paso, de saber que ha sido capaz de hacer algo con sus propias manos”, resalta Gustavo Calleja, coordinador de talleres que dicta el Ministerio de Desarrollo Social. En estas vacaciones más de 2.000 personas participaron de espacios para aprender a hacer objetos “a mano”. Desde muebles de MDF hasta pan casero, pasando por clases de chocolatería, serigrafía, randas y amigurumi (tejido de pequeños muñecos), entre otros.

La tendencia “handmade” también se nota en las casas de electrodomésticos. En estas se puede adquirir cada vez más aparatos que ayudan a la gente a obtener productos caseros. Hay fábricas de pan, fábricas de helado con compresor de frío, una ‘nespresso’ para hacer cerveza artesanal y máquinas para hacer sopa casera y bebidas con gas.

“También desde hace unos años notamos el regreso con gloria de la famosa pastalinda, que usaban nuestras abuelas. En el caso de la fábrica de pan la gente la lleva por una cuestión económica. Sale $ 4.000, algo que con los meses terminan amortizando”, explica Rodrigo Salinas, vendendor de un comercio céntrico.

LA GACETA/ DIEGO ARÁOZ

María Inés Castro es especialista en chocolatería y cada año dicta cursos para algo que se ha convertido en un boom: hacer huevos de pascua caseros. “Hay madres que lo hacen para crear un momento único con sus hijos. Otros ven la actividad como un importante ingreso extra. En el fondo todos hablan de lo mismo: de su disconformidad con los altos precios que tienen los huevos en las góndolas”, resalta.

Una característica del movimiento “hecho a mano” no es solo el cuestionamiento de los altos precios y la baja calidad, sino también en qué condiciones se produce lo que compran. Así ganó terreno la concientización del impacto medioabiental que tiene la elaboración de algunos productos.  Para los entrevistados en esta nota ese detalle es fundamental. Y lo mágico del producto “handmade” es la singularidad: porque difícilmente haya dos cosas iguales.

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