“Sentí como si el peso de una pared estuviera cayendo sobre mí”

Para quitarle la cartera, un arrebatador le provocó una fractura de codo a una docente de Filosofía y Letras de la UNT.

20 Feb 2019
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FRACTURADA. Un yeso inmoviliza el brazo derecho de la escritora Amira Juri. la gaceta

“Su vida se parece a un inerme soldado”, se lee en uno de los 99 poemas “Los cuerpos del lenguaje”. Amira Juri tiene consigo un ejemplar de ese, su último libro, cuando recibe a LA GACETA en su casa de barrio Sur. Tiene enyesado el brazo derecho. Y muestra que su pie izquierdo, además de lastimado, presenta una inflamación que es el testimonio edematizado del dolor.

Ese es el saldo que dejó en su cuerpo el ataque al que la sometió un motoarrebatador durante la tarde del domingo pasado.

Según relata la licenciada en Filosofía de 49 años, eran las 18.30 cuando salió del Café París, en la esquina de 25 de Mayo y Santiago. El corazón mismo de barrio Norte. Caminaba hacia la calle San Juan, porque a mitad de cuadra había estacionado el auto. Fue entonces cuando, por un instante, nada tuvo sentido.

“Sentí como si el peso de una pared estuviera cayendo sobre mí”, relató. Esa es la descripción de lo que sintió cuando el delincuente la sorprendió desde atrás, lanzándose sobre ella para quitarle la cartera de manijas cortas que llevaba colgando en el brazo que ahora tiene completamente inmovilizado.

Cayó a la calle de espaldas, en el espacio que quedaba entre su auto y el vehículo de atrás.

“Nunca llegué a verle la cara. Sólo vi cuando lograba sacarme la cartera para salir corriendo y subirse a la motocicleta en la cual lo esperaba otra persona unos metros más atrás”. explicó.

Los “motochorros”, luego de llegar a la otra esquina, escaparon por San Juan.

La confirmación

Juri, quien también es magister en Filosofía, dice que en ningún momento perdió el conocimiento. Lo sabe porque recuerda vívidamente el dolor que sintió apoderándose de todo el cuerpo. Especialmente en la espalda, rememora. Trató de incorporarse. Pero no pudo. Sólo entonces se dio cuenta de que tenía el pie lastimado. Pensó -cuenta durante la entrevista- que no había mucha sangre. Un segundo después advirtió que un hueso del codo estaba salido de su articulación.

La socorrió un grupo de desconocidos pero solidarios transeúntes. Ellos se ocuparon de llevarla hasta el sanatorio 9 de Julio, distante apenas 100 metros de la vereda donde la habían asaltado.

En ese centro de salud los médicos de la guardia le confirmaron que lo del brazo era una fractura. Entonces la enyesaron. Ayer le dijeron que probablemente deban operarla.

La resignación

En la cartera, enumera la docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, llevaba el celular. “Muy poca plata”. Su DNI. Y el carnet de la obra social.

Lo que lamenta nada tiene que ver con lo material. “No puedo creer la inseguridad en que vivimos. En televisión veo todo el tiempo lo que les pasa a otros. Pero sólo se toma conciencia cuando se lo padece”, reconoce.

“Pese a todo, agradezco que sólo se haya tratado de esto, en lugar de que me hubieran disparado o herido con un cuchillo”, se resigna.

La pregunta

Juri radicó la denuncia el lunes, en la comisaría 1°. El de ella es uno de los 22 hechos de inseguridad que fueron denunciados sólo durante la última semana, todos perpetrados en el microcentro de San Miguel de Tucumán, entre asaltos, hurtos, arrebatos, “escruches” y robos de motocicletas. En promedio, tres por día. Es decir, uno cada ocho horas dentro de las cuatro avenidas.

Estos, además, son los casos que alcanzan a ser denunciados. Otros casos no son informados a las autoridades. Y, como publicó ayer LA GACETA, hay oportunidades en las que los ciudadanos no consiguen que se tome su denuncia en las comisarías, como confirmó la fiscala Adriana Giannoni que le ocurrió a su hija Emilia en Yerba Buena.

Cuando va a despedirse, Juri mira las amorosas dedicatorias escritas en el yeso y recuerda que en la mano izquierda llevaba su libro cuando la asaltaron. Por el golpe, lo vio salir volando. En otro poema se lee: “Don Quijote preguntó: ‘¿por ventura es asunto vano o es tiempo malgastado el que se gasta en vagar por el mundo no buscando los regalos de él, sino las asperezas por donde los buenos suben al asiento de la Inmortalidad’”.

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