"El badén nunca estuvo roto y el tránsito está habilitado", aclararon desde el Gobierno

Vecinos de Trancas se quejaron porque el río había arrasado con parte de la obra, un día después de que Manzur la visitara.

06 Feb 2019
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La creciente del río Gonzalo había arrasado el último tramo de la obra del badén justo un día después de que el gobernador Juan Manzur la visitara. Sin embargo, desde el Poder Ejecutivo se informó que el tránsito ya fue reestablecido.

La estructura erigida en la zona debía comunicar la localidad de Gonzalo con los parajes de Las Criollas y Potrero Rodeo Grande, todos de Choromoro (Trancas). Por eso el incidente motivó las quejas de quienes viven en esos poblados, ya que quedaron incomunicados.  

Pero el Gobierno aclaró hoy que la situación está controlada luego de que personal de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) y de la Comuna de Choromoro trabajaran para restablecer el tránsito. "Actualmente, el paso vehicular se encuentra normalizado", aseguraron.

El delegado comunal, Luis Díaz, afirmó que el badén "está intacto" y que, como ocurre tras cada crecida, se realizaron tareas de limpieza para que el tráfico circule con normalidad. Además, aseguró que continuarán las obras previstas en el curso hídrico con la construcción de gaviones y defensas.

De acuerdo a lo manifestado por Díaz, la obra del badén posibilitó garantizar la normal comunicación de los vecinos de distintas localidades que antes debían esperar varios días, hasta que las aguas bajaran. “Ahora, en cambio, con labores de saneamiento, en pocas horas el tránsito quedó habilitado gracias al paso vehicular”, señaló.

Por su parte, el director de Vialidad provincial, Ricardo Abad, aclaró que “el badén nunca estuvo roto. Sí hubo una interrupción del tránsito -por el arrastre de áridos y piedras traídas por el agua-, pero el paso vial cumplió el funcionamiento previsto. Ahora el tránsito está habilitado”.

En ese sentido, explicó que durante el verano las crecientes son frecuentes: “el volumen del agua se incrementa y provoca que el ripio interrumpa el tráfico momentáneamente. Al ser muy árido el río, luego de una crecida es normal que quede material sólido en la calzada. Nuestra principal tarea fue limpiar la zona y restablecer el tránsito”.

Abad agregó que, como en el río no hay puentes, “lo más práctico para estos casos fue construir un badén que funciona gran parte del año sin ningún inconveniente, porque el agua pasa por unos caños que atraviesan la parte inferior de la estructura”.

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