La Corte recibe a otro fiscal de Estado: es el cuarto desde 1982

Leiva consolida la tendencia reflejada en las designaciones de Goane, Dato y Estofán. El cargo de asesor jurídico del gobernador es la puerta más eficaz de ingreso a la cúspide de los Tribunales provinciales.

06 Feb 2019 Por Irene Benito
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PALACIO DE JUSTICIA. El ex fiscal de Estado Leiva trabajará en este edificio, sede oficial de los Tribunales locales. la gaceta / (archivo)

Pasan los gobiernos, pero la historia se repite. Y la trayectoria de Daniel Leiva, que hoy a las 12 asumirá en la vocalía que dejó vacante Antonio Gandur el 29 de diciembre, ratifica que asesorar y representar jurídicamente al Poder Ejecutivo es la vía más eficaz -y veloz- de acceso a la Corte Suprema de Justicia de Tucumán. Leiva es el cuarto fiscal de Estado que se integra al alto tribunal desde 1982. Esta tradición aparece en las designaciones de otros dos miembros de este cuerpo: los vocales René Goane y Antonio Estofán. A ellos se une Alfredo Dato, quien dejó el Poder Judicial en 2007 para desempeñarse como diputado nacional por el oficialismo.

Goane, fiscal de Estado del gobernador de facto Antonio Merlo, no inauguró la tendencia, pero esta sí cobró forma e intensidad a partir de su primer desembarco en la Corte hace ya 37 años. En los registros consta un caso anterior al Golpe de 1976: la designación de Estratón Lizondo, ex fiscal de Estado de Fernando Riera. El antecedente de Dato exhibe un matiz que lo diferencia de las carreras de los otros fiscales de Estado enviados por sus respectivos jefes políticos a la cúpula judicial. Dato desempeñó el cargo al comienzo de la gestión de Ramón Ortega, pero era ministro de Gobierno y Justicia en 1995, cuando llegó su momento de pasar a la Corte.

La Fiscalía de Estado sacó chapa de trampolín durante los tres períodos de José Alperovich, como lo puso de relieve una publicación de LA GACETA del 9 de marzo de 2008. Cada vez que se le presentó la oportunidad, el senador procedió a mandar al alto tribunal a su asesor jurídico superior, y titular del órgano de defensa y contralor legal de la administración, o a un pariente de este, aunque no siempre lo consiguió. En 2007, Alperovich cubrió la vacante de Dato con el nombramiento del ex fiscal Estofán. Un año más tarde, el ex mandatario quiso repetir la fórmula con la designación de Francisco Sassi Colombres, sucesor de Estofán en la Casa de Gobierno, pero las objeciones del entorno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo obligaron a dar una inédita marcha atrás. Fue entonces cuando Claudia Sbdar, que era relatora de Dato en la Corte, llegó a su actual vocalía. En la tercera chance de nombrar a un juez supremo, Alperovich eligió a su ex funcionario Daniel Posse. Meses más tarde, nombró al hermano de este, Jorge Posse Ponessa, en la Fiscalía de Estado, que hasta ese momento era adjunto.

Desde 1983 y además de Sassi Colombres, no llegaron a la Corte los funcionarios Jorge Víctor Miguel, Mario Eberlé, Enrique Guibert, Pedro León Cornet, Oscar Davies, Guillermo Curia, Hernán Frías Silva, Gilda Pedicone, María Yanicelli, Malvina Seguí, Guillermo Curia, Benito Garzón, Pedro Giúdice y Posse Ponessa. Varios de ellos, sin embargo, sí ocuparon cargos vitalicios en la Justicia o en otras instituciones de control.

Los casos de Estofán, Sassi Colombres (fallido vocal), Leiva y, en menor medida, Dato tienen otro rasgo en común: la celeridad. Los gobernadores Ortega, Alperovich y Juan Manzur no se anduvieron con vueltas. El trámite más rápido de todos los analizados fue el que activó el jefe de Estado en funciones, que anunció a su candidato el lunes 21 de enero de este año y ese mismo viernes 25 la Legislatura ya lo estaba avalando. Hasta donde la memoria alcanza, nunca una cobertura de vacante de la Corte había sido formalizada con tanta premura y en plena feria estival.

La incorporación de fiscales de Estado alteró la rutina tribunalicia en más de un sentido porque aquellos no pueden impartir justicia en los procesos en los que participaron en representación del Poder Ejecutivo. Esa situación obliga a sustituir a los vocales naturales con sus pares y, eventualmente, con magistrados de tribunales inferiores (de las cámaras en lo Contencioso Administrativo, y en lo Civil y Comercial Común). Esa incompatibilidad rigió por partida doble en el Gobierno de Alperovich: Estofán se apartaba por haber sido fiscal de Estado y Posse, por su condición de hermano del titular. Idéntica situación afectará la actividad de la vocalía de Leiva en el presente y durante los años por venir, sin perjuicio de las recusaciones que podría recibir por su condición de ex funcionario político y militante justicialista.

LA CEREMONIA

En la Justicia esperan que el gobernador y el vice asistan al acto protocolar

Daniel Leiva jurará como vocal de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán hoy a las 12. Se trata del primer acto de esta naturaleza desde 2011, cuando asumió el actual presidente del alto tribunal, Daniel Posse. En la Justicia esperan que el gobernador Juan Manzur y el vicegobernador Osvaldo Jaldo presencien el juramento de su ex funcionario, así como una afluencia mayor de la habitual de ex compañeros de Leiva del Poder Ejecutivo, legisladores, concejales, intendentes e, incluso, delegados comunales. Los invitados confirmados son numerosos y amenazan con desbordar la capacidad del salón “Alberdi” del Palacio de Justicia. Fuentes judiciales indicaron que en el alto tribunal habrá un hueco por la ausencia con aviso del vocal decano René Goane, que aún no se reintegró de la licencia de enero. El presidente Posse leerá la fórmula de juramento a Leiva acompañado de sus pares Antonio Estofán y Claudia Sbdar. A continuación, el flamante vocal será invitado a sentarse en el estrado. El libreto del acto solemne incluiría una pequeña modificación propiciada por las circunstancias: un homenaje al antecesor de Leiva, Antonio Gandur, quien falleció el 29 de diciembre.

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