Más de 300.000 mujeres murieron de cáncer cervical en 2018

Son tumores causado en su mayoría por el Virus de Papiloma Humano, y son prevenibles. Controles.

30 Ene 2019
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CONSULTÁ. El cáncer de cuello no tiene por qué llegar a producirse. El Diario NY

Aproximadamente 311.000 mujeres en todo el mundo murieron de cáncer de cuello de útero durante 2018, y más del 85 % de estas muertes se dieron en países de ingresos bajos y medios, informó la Organización Mundial de la Salud (OMS), según la agencia de noticias DPA.

Es grave, pero lo más grave del asunto es que no tiene por qué ser así, porque casi todos los casos de ese tipo de cáncer se pude prevenir con acciones muy sencillas.

Lesiones precursoras

Sucede que casi todos los casos de este tipo de tumor pueden atribuirse a una infección por el Virus de Papiloma Humano, el más común del tracto reproductivo, que causa además una gran proporción de cánceres de ano, vulva, vagina, pene y orofaríngeo. Todos se pueden prevenir con estrategias de prevención primaria similares a las del cáncer cervical.

El VPH se transmite sexualmente, pero no se requiere sexo con penetración para la transmisión: basta, por ejemplo, con el contacto genital piel con piel, o el sexo oral sin protección.

Aunque la mayoría de las infecciones por VPH se resuelven por sí mismas y la mayoría de las lesiones precancerosas sanan espontáneamente, existe riesgo de que la infección se convierta en crónica y de que esas lesiones precancerosas progresen a cáncer cervical.

Pero hay tiempo: el cáncer cervical tarda entre 15 y 20 años en desarrollarse en mujeres con sistemas inmunitarios normales, y pueden pasar de 5 a 10 años en mujeres con sistemas inmunitarios debilitados (con infecciones por VIH no tratadas, por ejemplo).

Y a pesar de tantas posibilidades de tomar la cuestión a tiempo el cáncer cervicouterino es, en todo el mundo, el más frecuente en mujeres (se estima que se produjeron 570.000 casos nuevos sólo en 2018).

Cómo prevenir

En los países desarrollados, existen programas que permiten que niñas y niños se vacunen contra el VPH (en la Argentina la vacuna es obligatoria para ambos, a los 11 años, y está incluida en el calendario nacional) y que las mujeres se realicen pruebas de detección, que se conocen como cribado (búsqueda masiva y sistemática).

Este permite identificar, en primer lugar, presencia o no de las cepas cancerígenas del virus, y en segundo lugar, lesiones precancerosas en etapas en las que se pueden tratar fácilmente, con lo que se puede prevenir hasta el 80 % de los cánceres cervicales. En el sistema público de salud de Tucumán está disponible un rápido test de VPH autoadministrable.

Además se recomienda un control anual de Papanicolau: un examen al microscopio de las células del cuello del útero para detectar lesiones tempranamente.

Cabe destacar que, en ese tema, la Argentina está entre los países desarrollados.

Recomienda la OMS

La Organización Mundial de la Salud recomienda un enfoque integral para la prevención y el control de este tipo de cáncer, enfoque que incluye intervenciones a lo largo del curso de la vida.

“Debe ser multidisciplinar, y abarcar componentes de educación comunitaria, movilización social, vacunación, detección, tratamiento y cuidados paliativos”, detalla la OMS.

En niñas de 9 a 14 años, recomiendan la vacunación contra el VPH, antes de que se vuelvan sexualmente activos. Y a todos los niños y adolescentes -añade-, darles información sanitaria y educación sexual adaptada a su edad y su cultura, y promover el uso de preservativos.

Controles y tratamientos

Por otra parte, las mujeres sexualmente activas deben ser examinadas a partir de los 30 años con regularidad para detectar células cervicales anormales y lesiones precancerosas. Si fuera necesario hacer un tratamiento del precáncer para extirpar células o lesiones anormales, se recomienda la crioterapia (la destrucción del tejido anormal en el cuello uterino mediante la congelación).

En el caso de que las lesiones ya sean cancerígenas, haya signos de cáncer cervical, las opciones de tratamiento para el cáncer invasivo incluyen cirugía, radioterapia y quimioterapia.

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