Diez instantáneas de un aniversario de altura

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LOS DUEÑOS DEL PABELLÓN. En los últimos dos años no hub quién le pusiera el cascabel a Huirapuca. Bajo el nombre de Unsta, ganó su cuarta corona en Tafí. LA GACETA / FOTOS DE OSVALDO RIPOLL

La vigésima edición del tradicional certamen fue una verdadera fiesta, con muchos puntos para destacar y algunos para mejorar.

28 Ene 2019 Por Federico Espósito

El rugby puede haber sido su causa de origen, pero ya desde hace muchos años que el Seven de Tafí del Valle dejó de ser simplemente un torneo de modalidad reducida que se juega a 2.000 metros sobre el nivel del mar. Sin resignar la parte deportiva, con los años ha ido creciendo el componente social del evento, al punto que mucha gente de la que asiste, lo que menos hace es detenerse a mirar un partido completo (a excepción de la final, claro). Se trata del reencuentro con amigos, de conocer gente nueva, de recorrer los stands viendo qué hay para ver, para hacer o para probar.

SONRIENTES. Las promotoras son una parte indispensable del colorido combo del Seven.

Ya con 20 ediciones consumadas, la fórmula podría mostrar signos de agotamiento, pero no. De hecho, cada vez convoca más gente y atrae más equipos y patrocinadores. Es el desafío de los organizadores lograr que ese caudal siga incrementándose o al menos se mantenga, renovando las propuestas, sumando ideas nuevas y puliendo las imperfecciones.

La edición número 20 también las tuvo, más allá de que fue un aniversario a la altura de lo esperado. Un tema sobre el que se debe generar conciencia es la cantidad de gente que se sienta en los bordes de la cancha, dentro del perímetro marcado por los carteles, lo que pone en riesgo su integridad física y la de los jugadores.

ESTILO. Las barberías se aggiornaron y volvieron con todo. Cambiar de look es posible en el Seven.

En cuanto al lugar, la cancha de polo de La Angostura resulta un óptimo escenario para el Seven, por la amplitud del predio y porque su ubicación cercana a la entrada a la ciudad evita el problema de sumarle cientos de vehículos al ya abarrotado centro de la villa. Las contras: cierta inclinación de la cancha -nada grave- y el atasco que se produce a la hora de la retirada por el único y angosto camino de salida hacia la ruta. La fiesta post-final retuvo a parte del público y alivianó un poco la situación, pero debería evaluarse alguna alternativa para facilitar la retirada del predio.

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