El coleccionista Barrera Oro

El de “Uni” jugó 15 veces el torneo.

27 Ene 2019
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CÓMODO. Barrera Oro disfruta intensamente cuando juega la modalidad seven. la gaceta / fotos de osvaldo ripoll

A Lucas Barrera Oro ya puede serle otorgado el título de coleccionista en el Seven de Tafí del Valle: 15 de las 20 ediciones lo tuvieron dentro de la cancha, una cifra muy difícil de alcanzar. “Es que me gusta mucho este torneo. Lo disfruto un montón y siempre estoy esperando jugarlo. No sólo por el entorno que tiene, sino porque se trata de seven, una modalidad que a mí me gusta mucho porque se presta más a mi estilo de juego. Hay más espacios, podés pisar más, tirar revés y esas cosas que me gustan”, explica el de Universitario. Barrera Oro en su primer torneo de juego reducido formó parte de un combinado de Los Pumas, y en esta oportunidad vistió la camiseta de Hotel Colonial, el sponsor de las “Serpientes”.

Eso sí, jugar en la altura (Tafì del Valle está a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar) no es para cualquiera. “Ahí sí te complica un poco. Por suerte, yo siempre me entrené mucho en ese sentido, más en el tema del aire que en las pesas, así que me banco mejor la falta de oxígeno que los golpes, je. Es que el seven ha cambiado mucho, hoy es mucho más físico”, analiza.

De todos modos, Lucas asegura que en su filosofía no tienen cabida las fechas límite. “Lo haré mientras siga teniendo ganas. Así lo hice también en el rugby de 15. Sin embargo, después de dos años sin jugar, lo pensé bien y me dije: si tengo todo para seguir jugando, si nunca tuve muchas lesiones, ¿por qué me voy a privar de seguir jugando a un deporte que amo? Así que si el año que viene estoy en condiciones de volver a Tafí lo haré, porque me apasiona muchísimo”, enfatiza.

En crecimiento

Como testigo privilegiado de la evolución del Seven tafinisto a través de los años, Barrera Oro sostiene que no sorprende lo mucho que ha crecido el torneo. “Sé que se trabaja muy bien. Lo que sí, veo que se está recuperando el nivel de la competencia, que en un momento se había perdido un poco. En los primeros años del Seven, el nivel era muy alto: venían los seleccionados de Córdoba, de Mendoza, de Salta y Tucumán hasta venía con dos equipos. Tucumán Rugby también traía equipazos. Después se fueron haciendo combinados de invitación, estaba todo muy mezclado y eso afectó un poco la competencia, pero veo que ahora los clubes han vuelto a confiar y están trayendo sus mejores jugadores”, destaca.

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