Dakar 2019: entre el adiós y el deseo de más

El desafío peruano de emergencia terminó relativamente bien, pero nadie sabe si fue el último en Sudamérica.

18 Ene 2019 Por Carlos Werner
1

LEVANTA ARENA. El tránsito de la Toyota de Nasser Al Attiyah por las dunas peruanos fue trepidante, al punto tal que le sacó más de 46’ a su escolta, Joan Roma. twitter @nacgonzalez0

¿Fue corto? Sí. ¿Fue duro? En extremo. ¿Se repetirá en un solo país? Difícil. ¿Volverá a hacerse en Sudamérica? Quien sabe. Saber qué destino tendrá el Rally Dakar en 2020 es como intentar hacer el pronóstico del tiempo para dentro de un año. Hay demasiadas variables por analizar, decisiones por tomar, humores por atender, estudios por formular. A un día del final de la edición 2019, íntegramente concretada en Perú, el futuro de la carrera es un campo minado que generará rumores de todo tipo en los meses venideros.

La que pasó dejó ganadores de distintos orígenes: Qatar (Nasser Al Attiyah, en Autos); Australia (Toby Price, en Motos); Rusia (Eduard Nikolaev, en Camiones); Argentina (Nicolás Cavigliasso, en Cuatriciclos) y Chile (Francisco “Chaleco” López, en UTV). Pero lo que más quisiera el jefe del Dakar, Etienne Lavigne, es que lo que haya en el futuro sea una carrera con multiplicidad de países participantes. Lo dijo en conferencia de prensa: “para 2020 no será sólo Perú otra vez. Es muy importante que el Dakar vuelva a pasar por varios países”. Pero el francés puede ser ejecutivo en su función, pero no come vidrio. Sabe que en Sudamérica se atraviesa por un tiempo de incertidumbre, por cuestiones económicas, fundamentalmente. Conoce que, así como este año armó una edición de emergencia en Perú porque se cayeron en cadena Chile, Argentina y Bolivia, la situación puede repetirse. “Evaluaremos las posiciones de los países sudamericanos que ya son dakarianos para saber qué determinan sobre sus participaciones y tomaremos una decisión” surgirió Lavigne. Y mientras dice eso, tiene su recurrente plan B, un posible regreso a África. “Examinaremos alternativas en otros puntos, por si el panorama no es favorable en América”, afirma.

Hay pistas concretas camino a 2020. La organización quiere volver a la estructura tradicional, de más de 13 días y mayor cantidad de kilómetros (pasó una edición de sólo 5.600 kilómetros contra los 9.000 habituales, y de 10 jornadas frente a los 15 tradicionales). En la rampa de largada en Lima se vieron emisarios chilenos, que fueron con la idea de negociar la apertura del rally. Intervendrían inversionistas privadas, dispuestos a desembolsar unos 6 millones de euros, que es lo que piden los franceses. Otro dato: Paraguay quiere tener la llegada y al menos tres etapas. El negociador es el ex piloto Milcíades Fretes, artífice del paso dakariano por la capital paraguaya en 2017. ¿Qué enlace habrá entre los dos países? Puede ser Bolivia, donde hay silencio de radio; puede ser Argentina, donde hay más intenciones que chances económicas concretas.

La ASO quiere que Argentina entre de nuevo en juego. Incluso, se deslizó una idea: que los gobiernos provinciales del norte y del noroeste inviertan en la organización y que el gobierno nacional aporte lo inherente a la logística y a las facilidades de aduana, entre otras cosas. Pero nadie olvida que este será un año electoral en el país, con un calendario que podría ir de junio a octubre. A esa altura de la historia, ya el Dakar tendría que tener definidas las sedes y un programa de actividades previas en curso. O sea...

Comentarios