Turismo en Salta: la ruta del vino con magia y sabor a vid en familia

Un circuito a lo largo de 200 kilómetros para conocer la cultura vitivinícola regional; propuesta hotelera y bares al paso.

08 Dic 2018

No hace falta ir muy lejos para disfrutar de un descanso. Acá, muy cerquita de Tucumán hay lugares maravillosos para conocer y una escapada puede ser suficiente para deleitarse con los colores y el aire fresco de las montañas en la Ruta del Vino salteña. Un lugar mágico para disfrutar de pueblos con tanta historia, como sus viñedos y bodegas.

La experiencia comienza desde que subimos al auto y tomamos la ruta 38. El recorrido total es de 234 kilómetros y es necesario empalmar con las rutas 307 y la 357 para, por último, tomar la mítica ruta 40 que recorre los valles calchaquíes. El trayecto descubre a su paso más de 3.000 hectáreas de viñedos distribuidos entre los departamentos de Cafayate, San Carlos, Cachi, Molinos y La Viña.

La historia del vino en la región nos lleva a una de las principales ciudades productoras del país. Cafayate es por donde arranca la travesía y todo parece sacado de una postal. La ciudad hace gala de su historia como capital de los vinos de altura y del Torrontés, que es la variedad característica de la zona.

Lugares de Visita

Además de las modernas bodegas, equipadas con toda la mejor tecnología y enmarcadas por los viñedos, se pueden visitar producciones artesanales, como en las ciudades de Cachi y Seclantás, según recomienda en internet www.todowebsalta.com. “La ruta del vino recorre paisajes impactantes como la Quebrada de las Flechas y pueblos centenarios como Molinos, con una enorme riqueza cultural que se expresa en la música y las artesanías”, expresa la web especializada.

> Patios de Cafayate | Uno de los hoteles insignia del recorrido

“Es una propuesta única en la ciudad Cafayate que suma una bodega y un hotel, donde todo ronda en torno al vino”, cuentan sus anfitriones a LA GACETA. La bodega El Esteco está rodeada de viñedos y su antigua construcción hoy es el alma del hotel que conserva toques de la colonia en su arquitectura. “Como todos los años, y esperamos que este no sea la excepción pese a la crisis, que se multipliquen las escapadas cortas del público del norte argentino. Esto sumado a los visitantes del resto del país nos permite pensar que podríamos tener un exitoso verano. Nuestra oferta permite que la familia se adueñe del hotel en esta época. Además de la pileta, contamos con nuevos juegos instalados en el jardín; con cabalgatas todos los días disponibles; con un family plan para habitaciones y opciones de menú del día, tanto para grandes como para chicos”, resume Diego Coll, el gerente del hotel. La estructura del alojamiento es vistosa, basada en el casco original de la finca fundada en 1892. Cuenta con 32 habitaciones.

> Cachi | Buen descanso y vinos con identidad

En el corazón de los Valles Calchaquíes se encuentra Cachi, un pintoresco pueblito colonial de calles angostas y montañas -a veces nevadas-. De lunes a lunes, casi sin descanso, Oliver Wine Bar ofrece los mejores vinos del Alto Valle. “Son vinos con identidad propia, cuerpo e intensidad en sus colores”, dice su dueño Martín Oliver. Además, cuenta que sirven desayunos, meriendas y comidas regionales como pastas caseras, carnes rojas, pollo, ensaladas, sándwich, pizzas, y una excelente variedad gastronómica para los viajeros. Quienes ya visitaron el lugar le dan excelentes calificaciones. “Es un bar auténtico, brilla la buena música y una cocina que atiende cada detalle. Los ingrediente son seleccionados minuciosamente  y la carta es estudiada por sus dueños”, cuenta Diego Patrón Costas.

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