Lady Gaga canta y actúa con el corazón

13 Oct 2018
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NACE UNA ESTRELLA | DRAMA/MUSICAL - PM13 - 134’

MUY BUENA

ORIGEN: EEUU, 2018. DIRECCIÓN: Bradley Cooper. CON: Bradley Cooper, Lady Gaga, Sam Elliott, Rafi Gavron, Anthony Ramos, Andrew Dice Clay, Michael Harney, Barry Shabaka Henley. GUIÓN: Eric Roth, Bradley Cooper y Will Fetters. FOTOGRAFÍA: Matthew Libatique.

Lady Gaga pisa las tablas y con la pasión de una moderna Edith Piaf entrega “La vie en rose”. Recorre el pub que le sirve de escenario, se recuesta en la barra y cruza una mirada decisiva con Bradley Cooper. En ese momento la película ya es suya y todo el escepticismo tejido en torno a su capacidad para meterse en los zapatos que calzaron Judy Garland y Barbra Streisand es apenas una anécdota. Si algo le faltaba a Lady Gaga para ratificar su condición de artista integral del siglo XXI era inundar la pantalla con su voz y su presencia, tan magnética que alcanza para elevar de categoría una película.

“Nace una estrella” se filmó cinco veces. Para justificar una remake a esta altura de la historia hacía falta un revulsivo del calibre de Lady Gaga. Tal vez Madonna pudo haberla hecho a principios de los 90. Gaga se desliza entre géneros con naturalidad: rock, algo de country, baladas al piano, pop coreografiado. Sentimientos que replica en el desafío impuesto por el registro dramático de la película. Porque “Nace una estrella” es, esencialmente, una historia de amor.

En el otro rincón de este ring pisa fuerte Bradley Cooper, que además de dirigir es coautor de un guión que toma elementos de las versiones anteriores y sabe acomodarlos a los tiempos que corren. Y Cooper brilla además en el contrapunto romántico con Gaga. Hay química en la pareja.

Él es Jackson Maine, ídolo rockero envuelto en una espiral de adicciones. Ella es Ally, una camarera que se saca el gusto cantando ocasionalmente en un pub. El primer encuentro, fortuito y feliz, le alcanza a Jack para vislumbrar el enorme talento de Ally. Él será su lazarillo y su mecenas en el camino a la fama, un recorrido veloz y a la vez doloroso, porque las heridas de Jack son tan profundas que ni siquiera el incondicional amor de Ally parece capaz de curar.

Cooper narra a la velocidad justa. Por momentos resuelve episodios de profundo dramatismo con planos brevísimos, viñetas que pintan un estado de ánimo. El despligue es más generosidad cuando la voz de Gaga provoca quiebres emocionales. Desde lo musical -el repertorio elegido, su desarrollo- “Nace una estrella” avanza sobre seguro. No es una película luminosa, pero sí regala momentos de esplendor. El viaje de Jack y Ally tiene un final anunciado y Cooper lo cierra con su musa mirando fijamente a cámara. No podía ser de otra manera.

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