“Las mujeres no deben dejarse encasillar”

Dolores Romero de Estrada trabaja en la producción y empaque de arándanos.

13 Oct 2018

KingBerry es una empresa que nació como gerenciadora de proyectos de producción de arándanos. Luego, con el correr del tiempo, desarrolló el sector comercial y en 2007 comenzó a exportar. Como estrategia de integración también incursionó en la industria de los congelados. Y este año, KingBerry abrió su empresa distribuidora de alimentos en USA.

Esta descripción nos ayuda a tener un panorama sobre a qué se dedica esta empresa tucumana y lograr un mejor panorama al dialogar con la empresaria Dolores Romero de Estrada.

- ¿Cuándo se incorpora a la empresa KingBerry SA, por qué y cumpliendo cuáles tareas?

- Mi incorporación fue en el año 2007, cuando completamos el proceso de expansión. Mi trabajo fue estar a cargo de una de las fincas desarrolladas. Cuando comenzamos, como todo empresa nueva, no estaban los roles definidos, éramos pocos y todos hacíamos un poco de todo. Así que ahí pude ir entendiendo todas las áreas dentro de la empresa.

- ¿Cuáles fueron los pasos que dio hasta llegar a presidir la empresa?

- Cuando el negocio comenzó a tener más volumen, se incorporó a nuestro manejo una nueva sociedad la cual tomé su administración en su totalidad. Al seguir creciendo se fueron incorporando personas al equipo y empezamos a dividir los roles. Así que yo fui encargándome más de la parte productiva de todas las fincas y de la organización de ciertos empaques.

- ¿Tuvo dificultades o trabas, como mujer, para incorporarse a la actividad productiva?

- La verdad es que no tuve grandes trabas por ser mujer. Al recibirme de ingeniera agrónoma trabajé en algunas empresas ligadas al campo antes de empezar con KingBerry, y quizás la tendencia es de encasillar a la mujeres en determinadas funciones, como administración y de oficina. Pero eso lo va decidiendo cada uno, y como a mí me gusta más la producción, siempre fui enfocándome para ese lado. Quizás el trabajo lleva un esfuerzo extra cuando la mujer cuenta con una familia, como en mi caso con cuatro hijos, con todo lo que ello implica.

- ¿Qué significado y compromisos conlleva haber recibido la distinción como “Mujer Empresaria del Año”? (premiada por la Asociación Iberoamericana de Mujeres Empresarias, distinción que reconoce a las mujeres que se destacan en su labor empresarial en ámbitos donde prevalecen los hombres).

- Para mí ha sido un orgullo haber recibido este premio, y me reconforta saber que se valora la dedicación que uno tiene. Me renueva de energía para seguir en este camino que lleva mucho esfuerzo personal y responsabilidad.

- ¿Cómo se conjuga la tarea empresaria, propiamente dicha, con la Responsabilidad Social?

- Las empresas forman parte de la sociedad en que vivimos e interactúan continuamente. Siento que muchas veces se habla de empresa como algo lejano a la persona, como si fuera una cosa que viene de arriba y nos baja línea.

Nosotros estamos convencidos de que las empresas son equipos humanos en sí mismos, que deben buscar, además de la rentabilidad económica, la rentabilidad social, ya que este es el factor que provoca cambios en el “metro cuadrado” en que vivimos.

EN EL CAMPO. Dolores Romero desarrolla su actividad entre arándanos.

A las empresas la forman las personas, sin las personas no hay empresa. Esas personas tienen su realidad, su familia, su problemática, etcétera, que directa o indirectamente afectan a la empresa. Son temas que no se pueden separar.

KingBerry fue, desde un inicio, certificada bajo las normas de “Comercio Justo”, que implica que parte de las ventas van a un fondo administrado por los trabajadores, con el objetivo de ser invertidos en proyectos de impacto social en sus comunidades. Estos proyectos son los que mejoran ese “metro cuadrado”.

El trabajo del empresario debe ser mantener continuamente el equilibrio entre la rentabilidad económica y la rentabilidad social, para que la empresa siga existiendo y en lo posible creciendo en todos sus aspectos.

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