“La escuela debe estar en el centro y el Ministerio, girar a su alrededor”

El pedagogo Mariano Narodowski sostiene que la escuela pública ha colapsado. El cambio.

26 Sep 2018 Por Magena Valentié
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CRÍTICO. Mariano Narodowski dice que la clase dirigente argentina no tiene genuino interés por la educación. la gaceta / foto de MAGENA VALENTIÉ

Su buen humor, su espíritu ocurrente y crítico, irónico y jovial, contrasta con su mirada sobre la realidad educativa actual. Su conclusión es que los argentinos “perdimos la escuela pública”. La dejamos ir. ¿Cómo? No haciendo nada. Dejando que la clase media busque un colegio privado para sus hijos, para asegurarse de que tengan una educación de calidad. Dejando la escuela pública para los pobres. Mariano Narodowski, pedagogo y profesor en la Universidad Torcuato Di Tella, habla sin dramatismo, casi con aire resignado, de lo que expuso en su libro “El colapso de la educación”. Es más, asegura que será el último libro sobre el tema. “¿Por qué? Porque me cansé, es mi último intento de que la educación de mi país mejore”, dice el ex ministro de la ciudad de Buenos Aires, con 38 años en la docencia.

LA GACETA entrevistó a Narodowski en la Universidad Torcuato Di Tella, donde dirige y dicta una diplomatura sobre Periodismo y Educación para periodistas de todo el país. Lo hace en conjunto con el Observatorio Argentinos por la Educación.

- ¿Qué plantea en su último libro publicado en marzo?

- “El colapso de la educación” trata de explicar por qué perdimos la escuela pública en la Argentina y cómo podríamos recuperarla. Trabaja sobre la idea de una parálisis, un estancamiento de la educación que se refleja en el crecimiento de la educación privada, sobre todo, en los últimos 15 años. Plantea que algo anda mal cuando la gente paga por lo que tiene gratis.

- ¿Qué ha pasado para llegar a esta situación?

- Los sectores medios tienen una imagen de deterioro de la escuela pública, no sólo por los pocos días de clases y los paros sino también por otras cuestiones. Creen que en la escuela pública se aprende menos, por eso buscan una solución privada a un problema que debiera ser público.

- ¿Por qué cuestiona esta elección por la educación privada?

- En primer lugar, porque no está probado que las escuelas privadas sean mejores que las públicas. Segundo, creo en una escuela que integre, no solamente que incluya. Que integre chicos ricos y pobres, que integre distintas religiones, opciones culturales e ideologías, para que aprendan a vivir juntos. En la medida en que hay tanta división entre escuelas públicas y privadas, hay más segregación, no hay diversidad. Entonces, en las grandes ciudades argentinas vemos que los chicos de la clase media no se educan junto con los chicos pobres y viceversa. Eso trae un problema de fractura que para mí es grave.

- ¿Este proceso se originó con el kirchnerismo?

- No. Mi opinión es que en los últimos 50 años no hubo grandes cambios. Particularmente en democracia, en indicadores de inclusión, siempre tendimos a estar un poco mejor y en indicadores de calidad tendimos a estar un poco peor que los demás países latinoamericanos. Pero esta idea de una escuela pública empobrecida para los pobres es un modelo que apareció en los años 60 en la Argentina y que se siguió profundizando hasta el día de hoy.

- ¿Qué pasó durante el kirchnerismo?

- El kirchnerismo fue un momento muy importante porque se perdieron muchos alumnos de la escuela pública. Hubo un traspaso a escuelas privadas muy importante en la misma tendencia que antes, pero no es que fue particularmente diferente. El kirchnerismo perdió una gran oportunidad de cambiar porque fue una época de crecimiento económico del país. Era una época de gran consenso social, sobre todo durante la presidencia de Néstor Kirchner. Sus ministros de Educación eran buenos técnicamente (Tedesco, Sileoni, el propio Filmus) y además el gobierno tenía un buen acuerdo con los sindicatos docentes. Esas condiciones no se utilizaron para mejorar la educación.

- El kirchnerismo hizo una gran inversión en escuelas...

- Sí, y se contrataron muchos docentes. A veces uno podría hacer una crítica a eso porque tal vez se podría haber sido un poco más eficiente. Pero lo que pasa es que tanto el kirchnerismo como el menemismo, el alfonsinismo... siempre tuvieron la idea de que más es mejor. Y más no siempre es mejor. A veces más mal organizado no modifica nada. Eso pasó con la Ley de Financiamiento Educativo. Se aumentaron los fondos públicos para la educación no al 6% del PBI, pero se aumentó. Sin embargo, la forma de distribuir los recursos fue la misma de siempre. El impacto fue muy bajo.

- ¿Y cuál es la salida?

- El principal problema es que la clase dirigente no parece estar interesada en la educación. No me refiero solamente a los políticos, sino también a los empresarios, los sindicalistas, los religiosos, los medios, los intelectuales. No hay un debate público formal y serio sobre esto. Hay personas que tienen un poco de interés, pero aisladamente no están consiguiendo resultados. No hay un bloque de poder político que tenga el consenso de algunas ideas. Hasta que no surja un liderazgo de carácter político -no digo partidario- va a ser difícil que la situación cambie.

- ¿Mientras tanto, qué podemos hacer?

- Una posibilidad es generar un sistema de responsabilidad acompañado por mucha confianza en los docentes y en las escuelas. Darles más autonomía a las escuelas, mejores recursos, más capacidad para decidir y evaluar en función de esas responsabilidades. Me parece que ya pasó la hora del ministro de Educación que les dice a las escuelas lo que tienen que hacer. Pero básicamente porque aunque el ministro lo diga, eso no se hace. Lo que hace falta es una de especie de giro copernicano. En vez de que el Ministerio esté en el centro y las escuelas girando alrededor, que la escuela esté en el centro y que el Ministerio gire alrededor.

MARIANO NARODOWSKI.-

› Mariano Narodowski
Docente, pedagogo, investigador dedicado a políticas educativas. Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires entre 2007 y 2009. Doctor en Educación por la Universidad Estatal de Campinas, Brasil. Autor de “Infancia y poder. La conformación de la pedagogía moderna” y de 18 títulos más.

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