En Buenos Aires, los juzgados letrados resuelven divorcios en un mes

El abogado Della Schiava, juez de Paz de Lobos, ya aplica la oralidad para resolver algunos de los conflictos que plantean los vecinos.

16 Sep 2018
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JUEZ DE PAZ DE LOBOS. Laureano Della Schiava en una foto de archivo.

No hay margen para prolongar la vida de la Justicia de Paz lega, según Laureano Della Schiava, el abogado que conduce el Juzgado de Paz Letrado de Lobos, provincia de Buenos Aires. Este funcionario y académico asegura que, adecuadamente jerarquizados, los juzgados de Paz pueden resolver los pleitos más comunes e, incluso, dictar una sentencia de divorcio en un mes, si el juicio es presentado por ambas partes. A los efectos de agilizar los trámites, en 2016 su oficina empezó a aplicar la oralidad para tramitar desde litigios de desalojo hasta reclamos de consumidores. De paso por esta ciudad, a la que vino a exponer sobre la experiencia con las audiencias, Della Schiava manifestó que su institución es decisiva para la vida de los habitantes de los pueblos o de pequeñas localidades que, de otra manera, se verían obligados a recorrer 120 km hasta La Plata para litigar.

-¿Cómo llegó a su cargo?

-Concursé y asumí en el juzgado a los 35 años (hoy tiene 39). Para ser juez de Paz de la provincia de Buenos Aires hay que rendir un concurso, al igual que para ocupar cualquier otro cargo de magistrado. El proceso de preselección tiene lugar en el Consejo de la Magistratura provincial, que eleva las ternas al Poder Ejecutivo y este remite uno de los pliegos al Senado, que ratifica la designación (los bonaerenses aún tienen el Poder Legislativo bicameral).

-¿Desde cuándo rigen los concursos para la Justicia de Paz?

-Desde la década del 90.

-¿Y qué pasó con los legos?

-Dejaron de existir en 1978, cuando se hizo la última gran reforma institucional.

-¿Qué significa la Justicia de Paz Letrada en términos de servicio?

-Aumenta la calidad de las prestaciones porque es mayor la formación técnica del juez, que está capacitado para dar mejores respuestas que el lego. La incorporación de letrados jerarquizó la Justicia de Paz. Esto ya es indiscutible. Ahora estamos debatiendo qué tipo de procedimiento hay que usar, si uno escrito, que es lento y costoso, y genera mucha insatisfacción, u otro oral, que es más ágil y dinámico.

-Como juez de Paz de Lobos, ¿qué tipo de asuntos atiende?

-Temas civiles y comerciales, por ejemplo, desalojos, prescripciones adquisitivas y juicios ejecutivos. En materia de familia vemos cuestiones de cuidado personal, alimentos, divorcio y régimen de comunicación. También decidimos conflictos rurales, y contravenciones y faltas, como altercados en la vía pública, ruidos molestos, insultos, grescas... Nuestro Código de Faltas es vetusto, y debe ser reformado tanto en el aspecto formal como sustancial. Establece un procedimiento inconstitucional y contrario a la Convención Americana de Derechos Humanos, y así lo he declarado. Tiré abajo las reglas procedimentales en la localidad de Lobos porque vulneran la garantía de la imparcialidad. El Código de Faltas otorga al juez de Paz las facultades de investigación y de juzgamiento: no hay un órgano de acusación separado. Ese defecto no puede ser subsanado sino con la creación del órgano que hoy no existe.

-¿Los contraventores de Lobos no tienen castigo?

-Así es. Hay un proyecto de reforma: espero que pronto podamos tener las herramientas que necesitamos. Esto requiere de una decisión política: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo hizo y creo que la provincia debe ir por ese camino.

-Más allá de eso, ¿podría decir que el vecino de Lobos recibe allí soluciones para la mayor parte de sus problemas jurídicos o todavía es muy dependiente de La Plata?

-Siempre digo que hay que defender la Justicia de Paz porque es el organismo que asegura el acceso a la justicia de los ciudadanos que viven lejos de las grandes ciudades. Sin la Justicia de Paz y sin Defensa Pública, los ciudadanos del interior quedan al margen de la justicia. Es una forma de practicar la igualdad ante la ley. Por supuesto que tenemos limitaciones porque no somos competentes para resolver todos los conflictos. Por ejemplo, no disponemos de atribuciones para atender un pleito de filiación. Pero como juez de Paz puedo cerrar un divorcio en tres o cuatro meses, en función de la complejidad. Un juicio bilateral puede concluir en un mes.

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