Condujo la Corte que amplió la tutela de derechos

12 Sep 2018

Adela Seguí
Decana de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT
Profesora de Obligaciones y Derecho del Consumidor

Ricardo Lorenzetti es sin dudas uno de los ministros más relevantes en la historia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN). Su tarea como juez ha sido abundante por el número de votos; la riqueza teórica extraordinaria; su indudable solidez intelectual; su profundidad analítica excepcional y una versatilidad evidente marcada por su compromiso con la búsqueda de decisiones razonables que puedan convencer a los ciudadanos y lograr la paz social como resguardo de un Estado de Derecho constitucional. Su labor fue coherente con su propio pensamiento desarrollado en su extensa producción científica. Y esa coherencia se ha manifestado en sus fallos, tanto en relación a sus posiciones teóricas como en orden a su preocupación por el mecanismo de construcción de las decisiones judiciales.

Merece ser mencionada su preocupación por la tutela efectiva de los derechos fundamentales; por la aplicación de la legislación tuitiva del hombre como consumidor; por la tutela del ambiente y por el contenido ético del Derecho, entre otros temas que evidencian la centralidad de su pensamiento.

A mi juicio, será recordado por haber conducido a la CSJN en un período de amplio reconocimiento de los derechos económicos, sociales y culturales.

Su desempeño para mí no fue una sorpresa. Puedo dar cuenta de sus méritos como jurista del derecho privado dedicado a los temas relevantes del pensamiento jurídico, y por su militancia académica en pos de borrar las rígidas fronteras entre el derecho público y el privado, y a promover la visión del derecho como un orden sistémico en torno a la tutela de la persona, cuyo mayor fruto es el Código Civil y Comercial de la Nación.

Conozco a Lorenzetti desde hace 27 años. Su vinculación con Tucumán empezó en noviembre de 1991, en ocasión de haberlo invitado a un evento que se llamó Foro de Derecho Civil del NOA, y al que asistieron notables juristas argentinos (Atilio Alterini, Jorge Alterini, Elena Highton, etcétera). Desde ese momento se convirtió en un asiduo asistente a nuestros claustros participando de clases de doctorado y de posgrado; reuniones académicas, y congresos de estudiantes y graduados. No dejó de colaborar ni cuando estuvo al frente de la CSJN.

Su alejamiento de la presidencia del máximo tribunal nacional representa la posibilidad de recuperar a uno de los principales referentes de la enseñanza del Derecho, que a partir de ahora podrá tener una participación más intensa en las aulas. En lo personal, vaya mi gratitud por la tarea realizada, y mi alegría por recuperarlo para la academia y para la vida.

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