“Lombrices”, una comedia absurda sobre la muerte

Raúl Bigote Aguirre dirige a Gabriel Carreras y a Catto Emmerich en una obra de Pablo Albarello.

12 Sep 2018
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ACTÚAN HOY

• A las 21.30 en el teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy).

Gabriel Carreras y Catto Emmerich se transformarán en Martirio y Consuelo esta noche en el teatro Alberdi. Son dos ancianas que están recluidas en su departamento, donde habitan un mundo de delirios y nostalgia por el pasado, mientras el edificio se incendia y debe ser evacuado sin que ellas se enteren. Están absortas en el juego macabro de asesinarse mutuamente copiando argumentos de famosas películas de Hollywood.

Esta comedia negra de Pablo Albarello es dirigida por Raúl Bigote Aguirre, con la premisa de no caer en el grotesco sino de que el público recorra distintas emociones.

“Me interesó el autor, volver a trabajar con el grupo El Huevo Mágico, el desafío interpretativo que es jugar con el humor negro, los matices del texto... Es una comedia que genera risas pero no carcajadas y llama a la reflexión sin ser reflexiva”, señala Emmerich.

El antecedente grupal fue “Terapia”, que hicieron hasta este año. Pero el comediante no ve punto de conexión entre esa obra y la actual, más allá de algunos recursos del director: “hay una propuesta minimalista en la escenografía, la puesta de luces y la música, que busca más el trabajo del actor como centro absoluto de la escena; es la obra en la que más juego con el absurdo, lo que está bueno siempre y cuando no te corrás de ciertos límites”. Elogia a Daniela Villalba y Ana Hynes en la preparación física y vocal y a Mariana Delgado en el maquillaje.

El actor reconoce que le resultó muy difícil componer su personaje. “No soy mujer ni tengo 80 años. No somos dos hombres disfrazados de mujeres, sino que intentamos que la gente que vaya a ver la obra vea dos ancianas. Mi trabajo comenzó desde lo físico. Busqué en mi familia gestos de mis abuelas o de alguna tía, para después empezar a moldearlo. Luego le fui agregando tonos de voz hasta conseguir lo que buscaba”, describe.

Carreras resalta que en la puesta local se realizó una adaptación del texto original, “porque era muy porteño”. “Tiene momentos delirantes y absurdos sobre la muerte, los vínculos y la agonía que es a veces la vida en los viejos. La psicología de los personajes es muy interesante y fue un desafío atractivo jugar con momentos dramáticos dentro de un clima de comedia disparatada y con muchos recursos humorísticos”, añade.

El actor precisa que construyó a Martirio, quien está confinada en una silla de ruedas, “desde la observación y la investigación”. “Ya hice muchos personajes femeninos, por lo que cada convocatoria es un desafío para no repetirme; debo agudizar la mirada y encontrar las particularidades de cada propuesta para que, en algún momento, tenga vida propia, como me gusta que pase con todos los proyectos que encaro. Para ello es relevante el grupo de trabajo y en este caso es muy intenso y de aprendizaje permanente”, finaliza.


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