Homenaje a Leales en coplas

11 Sep 2018
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EL ESCRITOR. Salvador Chaila ha obtenido numerosos premios. LA GACETA / ROBERTO ESPINOSA.

“Soy del pago de Leales donde crece el pajonal, algarrobal de distancia con tiempo para cantar… de la muerte para dentro nada me podrá quedar, de la muerte para fuera la sombra sola andará”, dice el escritor Salvador Chaila, que este miércoles, a las 20.30, en el Virla, presentará los dos volúmenes de “Leales en coplas (Canto total a la tierra de uno)”, que cuentan con un prólogo del cantautor riojano Pancho Cabral. En la oportunidad, se referirá a la obra el periodista Roberto Espinosa; la parte musical será cubierta por el músico y compositor Rubén Cruz y la ingeniera zootecnista Verónica Albarracín, quien luego bailará una zamba con Miguel Ibáñez. El autor, que es además doctor en Agronomía, nació en Santa Rosa de Leales y ha obtenido numerosos premios literarios, algunos de ellos en concursos internacionales de España y Chile. Ha publicado varios libros, tales como El cañaveral del obispo; Buscando la palabra perdida, La sirena de la laguna y Desmemoriados ríos de la ausencia.

- ¿Cuándo empezaste a escribir coplas?

- Siendo un niño de 12 o 13 años, pero no eran coplas, sino pequeños romances de varios versos bien rimados pero no respetaban el número de sílabas. Lentamente fui adquiriendo la capacidad de pulirlas. Pero no las mostraba. Eran atesoradas, escondidas, nadie debía verlas. Sabía bien qué era una copla porque era un buen lector. Tenía en mi pueblo la Biblioteca Popular Almafuerte, a la que debo todas mis incursiones en poesía y literatura fantástica. A las primeras coplas las leía bajo las moreras del fondo de mi casa, en Santa Rosa de Leales. Ensayaba solo y las leía en voz alta. Pero también fui guiado por mi tía Filomena Romano, a quien le debo mis incursiones literarias.

- ¿Una deuda afectiva con el pago natal?

- Sí. Una gran deuda porque yo le debo mucho a mi terruño, a su gente, a los que sigo queriendo a pesar del tiempo, la tecnología, el olvido y la distancia.

- ¿Qué fibra íntima te mueve la copla? ¿Cómo la definirías?

- Me mueven muchos sentimientos, entre ellos, la gratitud. Quiero rescatar del olvido las calles de tierra, la gente simple, el olor de los cañaverales helados en las tardes de invierno, la escarcha en las cunetas, la niebla buscadora de recuerdos y el silbo nocturnal de las almas en pena que se pierde en las tapias sombrías y tristes: “Callecitas de Leales que se llevan mi soñar, cañaveral de tus ojos, horizonte que se va…”

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