Cartas de lectores

06 Sep 2018

- Eduardo García Hamilton

El fallecimiento de Eduardo García Hamilton provocó en mí un triste momento, pero me trajo recuerdos  inolvidables de mis 10 años como reportero gráfico de LA GACETA. Ingresé en 1971, el mismo año en que Eduardo asumía como director ejecutivo.  Fue formador de mucha gente y de mí en especial. Y como dice en su “In memoriam” el diario, le tocaron enfrentar, a mi entender, los cambios tecnológicos más importantes de la historia de LA GACETA. Siendo estudiante de Arquitectura, viví todos esos fascinantes cambios. Y al recibirme, fue quien me empujó a renunciar para trabajar en mi profesión, con los miedos que significa empezar de cero en algo nuevo. Pero no me dejó solo. Confió en mí el proyecto de todas las obras que requerían los nuevos desafíos, a pesar de ser un recién recibido. La nueva redacción, inspirada en los diarios más importantes de EEUU, con modernos escritorios y oficinas privadas para los secretarios, listas para recibir las computadoras, pero con espacio adicional para convivir con las viejas máquinas de escribir. Ya que los periodistas miraban con recelo esas raras pantallas, les llevó algún tiempo adaptarse. También la sala para la primera computadora central de cintas perforadas que tenía ¡más de 3 metros de largo! El nuevo laboratorio de fotos. Y tantas obras para recibir la nueva tecnología. Para la galería de LA GACETA me pidió un diseño especial para “Bom Bar”, lugar de encuentro de periodistas y reportajes tomando un café. Aún atesoro su carta manuscrita cuando agradecía mis servicios al diario durante los años de fuego para el país, los ‘70, deseándome un buen futuro en mi profesión. Quizás nunca supo lo fácil que me hizo su confianza para dejar de ser fotógrafo y darme responsabilidad como arquitecto.

Daniel Mas

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- Política genética

Los ambientalistas les pedimos a los políticos que tomen la famosa “decisión política ambiental” y dejen de pensar en 2019. Nuestro medio ambiente está “partido a la mitad”: quema de cañaverales, tala indiscriminada, líquidos cloacales, basurales en cada esquina, entradas a la ciudad deplorables, barrios sin recolección de residuos, vecinos desaprensivos que gastan miles de litros de agua porque con sus mangueras riegan hasta el pavimento. Industriales que siguen destruyendo la cuenca Salí-Dulce y si uno les reclama amenazan con dejar gente en la calle, y siguen su derrotero infame de contaminación. El panorama es dantesco, casi irreversible porque la mala conducta ambiental se apoderó de la gente. Estos hechos reales, que los ve todo el mundo, es decir, las cosas malas están a la vista, no se inventa nada. Nosotros los ambientalistas mostramos por las redes sociales y medios de comunicación masiva los basurales. Por ello nos ganamos enemigos que nos ponen en la vereda del frente. Claro, se ocupan de molestarse por pedirles que limpien, que trabajen por nuestro hábitat; pero no, ellos están ocupados en la famosa y mentada “reforma política”. Todos los días en la TV hablando de lo mismo, y como si eso fuese poco, ya pensando en 2019. Muchos políticos enquistados en el poder están lanzando a la sociedad listas. ¡Oh, sorpresa!, ubicando a sus mujeres o hijos en primer lugar. O sea más de lo mismo, y la sociedad mira de reojo y malhumorada esas actitudes mezquinas. O sea, el mejor ejemplo de “política genética” y el verdadero militante solo es un número, un voto. Políticos y sociedad: la Madre naturaleza no reclama, sólo cobra, pero no pasa por caja. Cuando la Tierra tiembla, todos nos estremecemos. Aun así, le seguimos faltando el respeto.

Pedro Martínez

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- Maquillajes poco significativos

La insostenible situación que hoy vivimos como consecuencia de fracasos sin precedentes, hablan de que para salir de estas situaciones, eran necesarios cambios sustantivos y de 360 grados. Pareciera que estos del Gobierno todavía no han comprendido que para salir de esta debacle sólo habrá de lograrse cambiando a todos estos personajes, responsables directos de la grave situación que vivimos. Todos se deben apartar de la estructura gubernamental (salvo puntuales excepciones), y en su lugar poner a hombres capaces y morales, sin importar de qué partido o de dónde provengan, para cambiarle al Estadoel rancio olor de fracaso. Una estructura con los mismos y viejos elementos humanos pone de manifiesto la terquedad y la inoperancia de los que hoy no son capaces de ver la gravedad de la realidad. De seguir en estos lineamientos y enfoques, con dolor nos queda esperar fracasos anunciados, con el agravante de que esta no es una lucha más, sino que es el último intento para salvar todo lo incorrecto que se vino haciendo, desde el momento en que Macri asumió al frente del Gobierno.

Héctor Leonardo Bravo

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- Argentinos, a las cosas

Escudriñando las historias de varios países desarrollados encontré un denominador común: sus pueblos entendieron que la prosperidad se logra con educación y la unión de todos sus miembros. A la luz de nuestra historia argentina y a grandes trazos, podemos percibir que cuando las fuerzas políticas públicas y privadas coincidieron, dieron como resultado la llamada “Generación de 1880” que programó un país por 50 años. Con sus luces y sombras llegamos a 1930 ocupando el 7° lugar en el concierto económico mundial, igualándonos con Francia e Italia y por encima de Canadá y Australia. A partir de esa fecha la sociedad argentina no logró reencontrar aquel camino, desgranando su historia hasta nuestros días en una serie de desencuentros -violentos algunas veces- que atentaron con su desarrollo armónico. Si bien en aquellos años detentábamos el menor índice de analfabetismo en toda América, hoy -a juzgar por los resultados de las pruebas- constatamos un feroz retroceso educativo, caldo de cultivo de nuestra actual situación de quebranto en lo social, económico, político y moral. Es difícil personalizar nuestros éxitos y desventuras a partir de 1930. Se sucedieron gobiernos de distintas corrientes ideológicas y ninguno logró la cohesión social, descuidando especialmente los procesos educativos. No sirve que en 2018 aún busquemos culpables por acción y/u omisión. Creo que llegó la hora de la pacificación de nuestros espíritus y nos sintamos todos involucrados en construir la Nación Argentina, viejo sueño de nuestros patriarcas que aún no podemos concretar. Para ello echemos mano a nuestra ley fundante: la Constitución Nacional; la que nos garantiza a través del tiempo, la posibilidad de vivir en una República que está esperando que la construyamos. Depongamos nuestros ánimos sombríos y aflojemos nuestros nervios contraídos para hacer resplandecer entre todos el brillo argento de nuestro país. Partamos del respeto al orden democrático que con sus dudas y certezas reinauguráramos en 1983. Tiremos juntos el carro de la Nación y si corresponde y es necesario, efectuemos la renovación de nuestros transitorios administradores de la “cosa” pública cuando nuestra ley fundamental lo tiene previsto. Dejemos de lado lo que nos desune y en un acto virtuoso de responsabilidad cívica nos unamos para concretar aquel sueño patriarcal.

Luis Vides Almonacid

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- Inflación-Devaluación

Los Jubilados de la Plaza amamos y respetamos a nuestra patria, nos enoja y sufrimos cuando leemos en LA GACETA comentarios y comunicados de personas que con la única intención de hacer daño al Gobierno nacional, procuran incubar el miedo y odio en los argentinos escribiendo hechos y noticias de hechos graves que en su mayoría no son reales. Estamos pasando momentos difíciles económicos y políticos pero echando leña al fuego lograrán que el daño sea peor y se aleje en demasía el remedio y el tiempo de solución. Manifiestan alarmados el alto índice inflacionario y el alto porcentaje de devaluación. Permítanme recordar períodos peores de devaluación y de alta inflación. En 1881 con la ley n°1.130, Julio Argentino Roca puso el vigencia la primera moneda argentina, el Peso Nacional, que en el año 1970 fue reemplazado por el Peso Ley 18.188 quitándole dos números cero al anterior. En 1983 entra en vigencia el Peso Argentino quitándole cuatro números cero al peso ley; en 1985. quitándole tres números cero al peso argentino entra en vigencia el Austral y en 1992, quitándole cuatro números cero al anterior entra en vigencia el Peso, actualmente en vigencia. A nuestro peso argentino le hemos quitado trece números cero y si a esos cero les anteponemos $1, leeríamos $ 10.000.000.000.000. Es una locura. Rogaríamos que LA GACETA nos lo aclare si los jubilados tenemos razón y seguimos soñando que en épocas peores que las actuales supimos superadar con sacrificio, trabajo y con la participación de todo el pueblo argentino del que nos sentimos partícipes. Y pasando al tema de la inflación, también nos hacemos los desmemoriados y castigamos al actual Gobierno.- Algunos economistas han publicado que la inflación comenzó en la época de la guerra por la independencia pero de ese largo listado, citaré períodos de alto porcentaje: 1945-1955, 19,1%; 1956-1972, 28,8%; 1973-1975, 77,9%; 1976-1983, 471,3%; 1990-1999, 58%; 2004-2014, 19,2%. También hemos podido superarlos. Los jubilados pedimos a los políticos sin distinción de colores que están en el Congreso de la Nación, que piensen y se sacrifiquen para salir del actual momento, cumpliendo con el mandato de su pueblo que los votó, actuando sin mezquindad haciendo honor al juramento tan solemne al momento de su  asunción, hoy Dios y la Patria os lo demandan.

Ángel Ricardo Salguero

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Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: [email protected],  consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

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