Un festival que estimula el talento en la música

06 Sep 2018

Son difíciles de hallar especialmente en momentos de convulsiones financieras, de urgencias inflacionarias. Las buenas noticias están escondidas detrás del pesimismo, de la desazón, son una bocanada de oxígeno. El Festival Mintz que se está desarrollando en el marco de la 58 edición del Septiembre Musical Tucumano, es un ejemplo de ello.

El violinista Shlomo Mintz, de destacada trayectoria internacional está desplegando una amplia labor en nuestra ciudad, alternando conciertos con clases magistrales desde la semana pasada. En una entrevista que le brindó a nuestro diario, el concertista que a los 11 años debutó como solista junto a la Filarmónica de Israel, a los 16 debutó en el Carnegie Hall y continuó sus estudios en la Juilliard School of Music con Dorothy DeLay, maestra también de Itzhak Perlman, contó que cuando vino al Septiembre Musical el año pasado, “empezamos a hablar de estos planes y a trabajar con las autoridades de la provincia, de manera de ofrecer conciertos de buena calidad con presupuestos accesibles para Tucumán, a fin de poder concretar estas estrategias que planeamos”.

Durante el transcurso de este Festival, ya se realizó el Primer Concurso Provincial de Luthería “Maestro Alfredo del Lungo” en violín. Los dos instrumentos ganadores serán entregados a quienes se adjudiquen al I Concurso Latinoamericano de Violín, organizado por el Ente cultural que tiene por jurado a Mintz, como presidente, Rafael Gintoli, Xavier Inchausti, Gabriela Olcese y Gustavo Guersman.

El maestro Mintz dijo que la idea del Festival de Violín, que ha convocado a músicos muy jóvenes, es animar a los talentos locales a tocar apropiadamente y darles el roce internacional, así como proyectar el talento tucumano afuera. “Además, el certamen surge con la idea de que se instale en el calendario cultural como una rama más”, señaló. Afirmó que ya escuchó a algunos de los participantes: “estoy interesado en trabajar con ellos y desarrollar el pasaje a un nivel superior de performance de calidad, para que puedan transmitir a sus colegas y a sus amigos la posibilidad de hacer mejor música y de tocar cada vez mejor”. La ceremonia de entrega de premios y el concierto de los ganadores se efectuará en el Teatro San Martín, el jueves 13.

Mintz dijo que le causa placer, luego de tantos años en la carrera musical, la posibilidad de participar en un proceso de evolución de jóvenes músicos. “Puedo ayudar a otra gente a llegar a la alta calidad musical. A veces es más excitante perfeccionarse en el propio lugar que pretender ir a estudiar en Londres o en Nueva York”, añadió.

Este festival recuerda por su variedad e intensidad a las clases y conciertos que brindaba el violinista argentino Alberto Lysy en los años 80. Nos parece un acierto que el Ente Cultural promueva estos acontecimientos que no se limitan a la escucha de uno de los grandes intérpretes de la música académica, sino que también se contribuya a la formación de los jóvenes valores, teniendo en cuenta que las clases que brindan el maestro y sus acompañantes son gratuitas, es decir al alcance de cualquier persona.

En momentos en que la cultura está siendo podada en casi todas sus manifestaciones por el Gobierno nacional, el Festival Mintz es una de las pocas caricias en esta tormenta. “Estoy seguro de que la buena música alarga la vida”, sostenía el violinista y humanista Yehudi Menuhin.

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