Colombres presenta “El resplandor de lo maravilloso”

El narrador tucumano resaltó que apunta su mirada hacia las cosas bellas del mundo.

04 Sep 2018
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EN LA GACETA. Adolfo Colombres, con un ejemplar de su nueva obra. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA.-

A las 19.30

• En el Centro Cultural Rougés se realizará la ceremonia.

Se define como un latinoamericanista. Lleva toda una vida dedicada a la escritura. “Imaginate -dice Adolfo Colombres-, desde los ocho años que escribo”. Ahora, con 74 años en sus espaldas, está a punto de presentar una nueva obra. Se trata del libro “El resplandor de lo maravilloso”, que añade como subtítulo: “o el encantamiento del mundo”.

El ejemplar forma parte de la editorial Colihue y se presentará hoy, a las 19.30, en el Centro Cultural Rougés, ubicado en Laprida 31. En ese acto, además del autor, también participarán Liliana Massara y Mercedes Chenaut.

“Están pasando muchas cosas feas en el mundo; hay un gran poder económico que arrasa con todo, y sobre todo arrasa con la belleza del mundo y este libro quiere defender esa belleza, brindar elementos y hacer que el lector recapitule sobre los mecanismos que hizo el hombre, esos caminos”, explicó.

Colombres se refería la supresión de lo suprasensible, al poder de lo efímero, el mito y la escenificación, de la magia al embrujo, las figuraciones de la sensibilidad, y la tierra mágica de los alucinógenos, entre otros que figuran en esta obra.

Lo maravilloso

“La idea es que el lector rebobine, porque a veces uno se deja llevar por la televisión, como esto del dólar y parece que se derrumba el mundo y no queda nada, pero de pronto mirás para otro lado y ves que lo maravilloso está ahí y que eso es lo que hay que preservar; por eso el subtítulo del reencantamiento del mundo”, remarcó.

Es narrador, ensayista y abogado, donde cursó Estudios de Filosofía, Literatura y Antropología. Publicó 18 novelas, entre otras, “Viejo camino del maíz” (1979), “Portal del paraíso” (1984), “Territorio final” (1987), “Karaí, el héroe” (1988), “Sacrificio” (1991), “Tierra incógnita” (1994), y “La estirpe de Kedoc” (2004)

El autor dice que el iluminismo apeló a la razón para emancipar al hombre de las tiranías, pero también para “liberarlo” de la magia, tildando de supersticiosos a los complejos universos simbólicos que significan la realidad, dando cuenta del origen de los seres y las cosas, esa fundación del sentido sin la cual no puede haber cultura.

“Ninguna lógica funciona en el vacío, sino sobre escalas de valores específicas, las que determinan la racionalidad o irracionalidad de los actos”, explicó.

El libro se detiene en distintas prácticas que despiertan esta experiencia: el arte, la magia, la música, el mito, la danza, el sexo, entre otras. Colombres analiza su lugar en culturas de épocas y regiones geográficas diversas, incorporando a su reflexión observaciones de antropólogos, filósofos y escritores.


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