La actriz tucumana Mara Norry partió al silencio a los 73 años

Doctora en Filosofía, la artista trabajó en la película “El rigor del destino”, de Vallejo, y tuvo destacadas actuaciones en teatro.

02 Sep 2018
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EN ACCIÓN. Mara Norry y Juan Carlos Di Lullo en “Trampa para un hombre solo”. ARCHIVO LA GACETA ARCHIVO LA GACETA

“Cuando se puso ‘Galileo Galilei’, ella hacía un personaje de varón, que era bastante complicado, y sin embargo, hizo una composición fantástica. Debe haber sido uno de sus mejores laburos que yo le he visto. Era como muy nuevo en ese momento que mujeres hicieran personajes de varones”, evoca Ricardo Podazza, colega en el Teatro Estable y amigo de Mara Norry, quien partió al silencio ayer a los 73 años.

María Josefina Norry había ingresado en 1964 en los cursos de Arte Dramático dictados por Boyce Díaz Ulloque en el Teatro Universitario, y paralelamente, comenzó sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT. Participó de la puesta de “La casa de Bernarda Alba”, de García Lorca, y de “La anunciación hecha a María”, de Paul Claudel con el elenco surgido de esos cursos. Con el Teatro Universitario actuó en “El abanico de Lady Windermere”, de Oscar Wilde, y luego ingresó al grupo independiente Nuestro Teatro, donde trabajó bajo la dirección de Oscar Quiroga en “Tallando una estatua”, de Graham Greene, y en “Clérambard”, de Marcel Aymé.

Se dedicó luego a la docencia y la investigación universitaria hasta que fue cesanteada por la dictadura militar, y retomó su actividad teatral en 1978 en la puesta de “Doña Rosita, la soltera”, de García Lorca, con el Teatro Estable. Ya como integrante de ese elenco, trabajó en “Mi bella dama”, de Lerner y Löewe, “Cyrano de Bergerac”, de Rostand, entre otras piezas. Por su labor en “Esperando la carroza”, de Langsner (1989) y en “Galileo Galilei”, de Bertolt Brecht (2000), fue postulada al premio Artea de la Asociación Argentina de Actores, lauro que ya había obtenido por el rol de Rebecca en “Las brujas de Salem”, de Miller (1990). Actuó en la película “El rigor del destino” (1985), junto a Víctor Laplace, Carlos Carella y Alberto Benegas, bajo la dirección de Gerardo Vallejo. Con el grupo independiente Teatro del Centro, bajo la dirección de Carlos Olivera, protagonizó “La fiaca”, de Talesnik, “Trampa para un hombre solo”, de Thomas, “Hay que apagar el fuego”, de Gorostiza, y “El año que viene a la misma hora”, de Slade. En los últimos años, se dedicó a la tarea universitaria, luego de haber obtenido el título de doctora en Filosofía y Letras en 2001

“La dirigí en ‘La brujita que era buena’, una obra para niños que fue un éxito de público; hacíamos dos funciones los domingos. Luego fuimos vecinos; era muy buena persona, le gustaba hacer palabras cruzadas en el camarín. Era una actriz dúctil, muy creativa, te sugería cosas”, recuerda el director teatral Alberto Díaz.

Tal vez adonde Mara Norry vaya la reciban Rebecca Nurse y Arthur Miller para cobijarla en un abrazo.

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