Martha Argerich: "si volviera a nacer sería violinista"

La celebrada pianista argentina se presentó anoche en el teatro San Martín para inaugurar el 58° Septiembre Musical Tucumano. Lo hizo junto con la Sinfónica de Córdoba, su hija Annie Dutoit y el pianista cubano Mauricio Vallina. La intérprete habló con LA GACETA luego del ensayo (seguido por muchos espectadores) sobre su admiración por Franz Liszt y Robert Schumann; y acerca de la voz de Mercedes Sosa.

30 Ago 2018

Cantan un sentimiento. Se arrebatan. Vuelan. Se serenan. Sueñan. Trinan. Son picaflores asombrados aleteando una pasión. Urgente. Afiebrada. En el Mi bemol Mayor los dedos están alborotando el corazón de Franz Liszt. Martha Argerich está ensayando con la Sinfónica de Córdoba, pocas horas antes de presentarse en el 58° Septiembre Musical Tucumano. Los admiradores la asedian luego en el escenario, para eternizarse en una fotografía. Su sonrisa agradece. La charla en el camarín la muestra frágil, con un aire de niña. Habla rápido, como acariciando, y camina, cambiando de lugar. La ternura se posa por instantes en la mirada.

- Mercedes Sosa siempre la recordaba con mucho cariño, ¿dónde se conocieron?

- ¿Ustedes eran amigos? Nos conocimos en Buenos Aires, siempre me había gustado mucho su voz, que era extraordinaria, conmovedora, tenía una voz extraordinaria, era una persona muy especial, no la vi tanto.

- ¿De qué le habla la música de Liszt?

- Oh, de él. Adoro Liszt, en muchos sentidos, bueno, era un extraordinario virtuoso, pero también un innovador, hasta escribió música sin tonalidad al fin de su vida y también él inspiró, bueno, no sé si inspiró o Wagner le quitó mucho a él… Su personalidad me parece fascinante, solamente tocó hasta los 37 años, después no tocó más. Era un hombre de una extraordinaria belleza y generosidad y al mismo tiempo, era muy religioso y muy donjuán (se ríe), muy interesante personaje, y de una generosidad a toda prueba, con sus colegas, como con Chopin, Wagner, Berlioz, Schumann…

- Era como un corazón romántico, cuya pasión se debatía entre lo religioso y lo mefistofélico…

- Sí, bueno, también fue muy inspirado por Paganini, cuando lo escuchó, se puso a estudiar doce horas por día.

- Y este concierto que es como su caballito de batalla en los últimos tiempos…

- Últimamente lo he estado tocando mucho…

- ¿A qué se debe?

- Ah, no sé, es así, no le puedo decir por qué, no es tampoco algo que yo elija, no es por esa razón...

- ¿Cómo elige las obras?

- No sé, pasa… depende de dónde, cuándo, qué es lo que estoy tocando por ese tiempo, depende de muchas circunstancias, ¿no?

- Llama la atención que ha transitado poco las obras de Brahms, ¿no tiene sintonía con él?

- No tanto, pero he hecho cosas…

- Recuerdo las Rapsodias Op. 79…

- No sólo eso, también hice bastante música de cámara, la tercera sonata, las Haydn Variaciones, el quinteto, la sonata para violonchelo, esas cosas… tengo mucho amor por Schumann, a lo mejor, eso le quita un poco de amor a Brahms.

- ¿Schumann le habla al corazón?

- Habla de espontaneidad, de locura, de belleza, es otra cosa, no me da sermones (se ríe).

- Y parece que Liszt tampoco por lo que veo…

- Bueno, Liszt es diferente, es un poquitito más pomposo.

- ¿Qué significa dar sermones?

- Hay mucha resignación... usted sabe lo que es. Es una cosa propia de la madurez, yo soy vieja pero no soy madura (se ríe), entonces…

- Si hubiera otra vida, ¿le gustaría volver a ser pianista?

- Ni idea, no creo, me gusta más el violín o el violonchelo, me fascinan, me encantan.

EN EL CAMARÍN. La destacada pianista Martha Argerich junto al periodista de LA GACETA. credito

- ¿Qué es la música?

- Es un misterio, es muy difícil decir con palabras, justamente la música no tiene palabras, entonces qué vamos a buscar palabras para… es muy difícil hablar de música, de lo que es, qué es la vida, eso no se puede responder mucho, ¿usted puede responder?

- Tal vez, como alguien decía, es un instante entre dos nadas.

- (Se ríe) ¿Y la música es un instante entre dos silencios?

- Una respuesta al estilo del Cuchi Leguizamón, él decía que la música era la combinación de sonidos, luego alguien le agregó los silencios y finalmente los rockeros le agregaron los ruidos…

- Es muy interesante la música y fíjese que hay gente que no la puede soportar, es una cosa extrañísima, son muy pocas las personas, pero yo conocí una así, no podía soportar ningún tipo de música. Los bebés reaccionan con la música y creo que los animales también...

- ¿Cómo se siente cuando le dicen que es la mejor pianista mujer de todos los tiempos?

- No lo puedo soportar, porque a mí esa persona, esa Martha Argerich, no me gusta mucho, no la puedo ni ver. Es como otra persona, que se vaya a freír papas, no me gusta.

- ¿Y cómo es usted?

- No sé, pero soy yo (se larga una carcajada).

- Si le quedaran pocos minutos de vida, ¿qué música querría tocar?

- No sé, iría a buscar un médico (se ríe) o un brujo o algo, porque no me gusta la muerte, para nada.

- ¿Le tiene miedo?

- Miedo, no, pero no me gusta para nada.

Comentarios