"Ella también se retira y está viviendo lo mismo", refirió Ginóbili sobre su esposa Marianela - LA GACETA Tucumán

"Ella también se retira y está viviendo lo mismo", refirió Ginóbili sobre su esposa Marianela

Manu se quedará en San Antonio. "Si puedo ayudar de afuera, lo haré con mucho gusto", señaló respecto de su vínculo con los Spurs.

28 Ago 2018
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FOTO TOMADA DE mundod.lavoz.com.ar

"Ella también se retira y está viviendo lo mismo". En su carta de despedida del baloncesto, Emanuel Ginóbili le dedicó una parte importante a su esposa, Mariela Oroño, "Many", que lo acompañó en 21 de las 23 temporadas como jugador profesional, el lapso en el que se convirtió en uno de los deportistas argentinos más influyentes a nivel mundial.

A los 41 años, "Manu" Ginóbili puso fin a una carrera en el baloncesto plagada de títulos: cuatro anillos de la NBA con los San Antonio Spurs, una medalla dorada, otra de bronce y un subcampeonato mundial con el seleccionado argentino, y una Euroliga con el Kinder Bologna de Italia, entre otros logros.

Desde que apretó el botón de "enter" y publicó este lunes en Twitter el anuncio de su retiro -un poco inesperado hasta para su propia familia, que supo la decisión una hora antes que el resto del mundo-, Ginóbili no para de recibir mensajes de felicitaciones de sus colegas del baloncesto, de otros deportes y de personas ajenas a cualquier competencia. Lo hacen con el hashtag #GraciasManu, que se convirtió en tendencia en las redes sociales.

La mayoría de ellos hablan de su trayectoria exitosa, por supuesto, pero especialmente destacan que su legado moral trasciende el baloncesto. Esfuerzo, tesón, inteligencia, respeto, afecto y liderazgo son apenas algunas de las virtudes que les destacan quienes fueron sus compañeros y rivales, sus entrenadores, los directivos deportivos y hasta algunos políticos.

Ginóbili es "una persona de otro tiempo, temple y planeta, sin igual", aseguró el argentino Fabricio Oberto, que integró junto a "Manu" el seleccionado argentino y los San Antonio Spurs.

Oberto y Ginóbili, junto a Andrés Nocioni y Luis Scola, entre otros, integraron la "Generación Dorada", un grupo de jugadores, algunos de ellos amigos desde la infancia, que llegaron juntos al máximo nivel deportivo aunque desempeñándose en diferentes posiciones del campo. La medalla de oro conseguida en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 le puso nombre a una generación que tenía como postulado "que al otro le vaya mejor que a uno mismo", como resumió Oberto en un documental de la cadena televisiva ESPN.

"Se superó siempre, no se acobardó con ningún obstáculo (...) y se convirtió en un atleta de nivel mundial", dijo Alejandro Montecchia, uno de los bases de la "Generación Dorada", quien lo asistió en aquella "palomita" ante Serbia y Montenegro en Atenas 2004 para anotar milésimas de segundos antes del final.

"Lo que más destaco en él es la calidad de persona que demostró siempre ser. Todo lo que se diga sobre lo deportivo quedará más para los aficionados", comentó Nocioni.

Una anécdota de Sergio Hernández, técnico del seleccionado argentino, refleja la calidad humana de Ginóbili. El entrenador recibió tiempo atrás un llamado del jugador de los Spurs, que quería retornar al equipo nacional después de algunos años de ausencia. Se avecinaban los Juegos de Río 2016. Tras expresarle su deseo de retornar, le dijo que Luis Scola debía seguir siendo el capitán "albiceleste".

En 2014 la "Generación Dorada" protagonizó un reclamo a la dirigencia del baloncesto argentino, a la que cuestionaron por desmanejos económicos y deportivos. Scola lideró la rebelión, y Ginóbili respaldó. "Se enojó el capitán y tiene razón", escribió en Twitter. Muchos aficionados al fútbol reclamaron una reacción similar de Lionel Messi frente a momentos de crisis del deporte más popular del país, pero eso no ocurrió.

Ginóbili puso fin a una carrera brillante. ¿Qué hará ahora? "Si puedo ayudar desde afuera, lo haré con mucho gusto", expresó acerca de su futuro y su vinculación a los Spurs. Por el momento no dejará San Antonio. "Mis hijos ya empezaron las clases", explicó.  

Ahora tendrá tiempo para leer más sobre temas de ciencia y matemáticas, dos de sus pasiones. Podrá comer "asados" con amigos y disfrutar sin viajes ni partidos de sus tres hijos y su esposa.

"Una de las mejores cosas que me llevo es que con todos los compañeros con los que jugué, son 254, nunca tuve una pelea y lo mismo con los entrenadores", reconoció.

Ni por escándalos ni titulares resonantes. Ni por peleas ni discusiones. El legado de Ginóbili trascenderá una cancha de baloncesto como un ejemplo para todo el deporte y, acaso, la sociedad. Que al éxito deportivo no se llega por atajos ni haciendo trampas, sino con trabajo, respeto y superación. (DPA)

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