Ocho asaltos a un comedor en menos de cinco meses

28 Ago 2018

Es un reflejo de la desocupación, de la marginalidad, del analfabetismo, del hambre, de la droga. La inseguridad convive a diario con los tucumanos en cualquier parte de la provincia con frecuencia va acompañada de la violencia. Luego de la debacle económica de 2001-2002, en la que la Argentina entró en cesación de pagos y se multiplicó la pobreza y la miseria, surgieron en Tucumán cientos de comedores escolares y barriales que intentaban contener a niños y adultos mayores desplazados del sistema. En los años subsiguientes, de mayor prosperidad, lejos de desaparecer, se mantuvieron. En los últimos tiempos, muchos de ellos se convirtieron en blanco de los delincuentes y viven en una situación de constante desprotección.

En nuestra edición de ayer, informamos que el comedor infantil “El Señor del Milagro”, en el barrio 1 de Noviembre, de Las Talitas, que funciona desde hace 20 años, sufrió ocho robos, entre marzo y lo que va de agosto. En la noche del jueves pasado, los asaltantes ingresaron a la propiedad destrozando las chapas y se llevaron sillas, instrumentos musicales y herramientas; huyeron cuando en un sector se activó la alarma.

A diario, desayunan y meriendan allí unas 160 personas, entre niños y adultos; otras 500 participan de los talleres que se dictan y de otras actividades, como el acompañamiento que se realiza a los grupos de jóvenes con problemas de adicciones a las drogas. La responsable del comedor dijo que la inseguridad es moneda corriente. “La vez anterior fui a la comisaría y a la Patrulla. Les pedimos que recorran la zona porque habíamos tenido un robo. Los esperé hasta la madrugada, yendo y viviendo para que no nos roben, porque el móvil policial nunca se hizo presente. Asaltan a los voluntarios y durante los talleres hay balaceras mientras los chicos juegan. A veces los ladrones cruzan corriendo. Se convirtió en una zona peligrosa. La iluminación tampoco está en condiciones”, afirmó. La mujer teme que si siguen presentando informes con los robos que sufren, les terminen levantando el programa por considerarlo inviable. El programa PNUD depende del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

El último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina reflejó que entre 2016 y 2017 la pobreza infantil pasó del 60,4% al 62,5%. Según los datos difundidos en abril pasado, en la Argentina había 8 millones de niños con algún tipo de privación. Son 214 merenderos mantenidos en toda la provincia por tres organizaciones sociales; 180.000 niños se benefician con los 866 comedores escolares que sostiene la Provincia. Hasta julio pasado, 30.000 tucumanos recibían $120 mensuales para alimentos como parte de un programa nacional.

Si en menos de cinco meses una entidad comunitaria es ocho veces robada, las causas podría atribuirse a la ausencia de un mapa del delito, a la falta de un plan de prevención eficaz, a indiferencia o a la incompetencia de las autoridades de Seguridad para dar respuesta al reclamo de los ciudadanos que piden mayor protección. Un relevamiento rápido en la barriada permitiría saber si hay adictos y vendedores de sustancias ilegales, que podrían estar involucrados en los saqueos y en los asaltos a los voluntarios del comedor. Sin una política de Estado integral difícilmente se podrá torcerle el brazo al delito y los ciudadanos seguirán viviendo con el corazón en la boca.

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