Cómo las nuevas familias cambian las reglas de la construcción

Las transformaciones demográficas repercutieron en las dimensiones de las viviendas y en las diferentes maneras de utilizar el espacio, según explican profesionales de la arquitectura.

11 Ago 2018

Luego de varios meses pensando en la casa soñada, un matrimonio puso en papel todas sus ideas, gustos y necesidades. El proyecto, que le encargaron a un arquitecto, debía prever espacios para todas estas realidades:

- La pareja quiere en el futuro tener dos hijos.

- En el caso de él, esta es su segunda vuelta. Tiene dos hijos de su primer matrimonio a quienes ve todos los fines de semana.

- Ella (es profesora y amante de la lectura) trabaja mucho tiempo en casa, así que necesita un espacio: el escritorio.

- El también quiere su lugar para su pasatiempo favorito: el modelismo.

- A los dos les gustan mucho las reuniones con amigos y les encanta ver películas o hacer maratones de series los fines de semana.

- La pareja ama la comida casera, así que quiere darle un rol protagónico a la cocina: que sea funcional, moderna y cálida.

Con toda la información y entrevista de por medio, el arquitecto empieza a pensar los planos. Tendrá que hacerlo con una nueva mirada, la que plantean hoy los cambios sociales, económicos y tecnológicos. Las nuevas familias y sus costumbres están transformando las reglas del diseño y la construcción. En eso coincide la mayoría de los profesionales.

¿Qué es lo que se prioriza ahora? la flexibilidad. Por distintos motivos: los matrimonios esperan más tiempo para tener hijos y son cada vez más las familias ensambladas y ampliadas; los jóvenes tardan más en dejar la casa paterna. Además, surgió y se afianzó el home office (trabajo en casa). Todo esto más la búsqueda de minimizar el impacto ambiental y de aprovechar mejor los recursos naturales hacen repensar la manera en que se diseñan las viviendas, asegura el arquitecto José Luis Sala, docente de la cátedra Taller de Proyecto, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT.

TODO A MANO. Cocina con acceso a los sitios de estudio, de trabajo y de descanso.

La familia se fue transformando con el correr del tiempo. Y el diseño también fue cambiando, resalta Sala. “Antes la vivienda tradicional tenía repartida en distintas habitaciones las actividades que se hacían en la casa. Había sitios específicos para cada cosa: estaban los dormitorios, la sala, la cocina, la biblioteca. Hoy todo se ha ido integrando y unificando”, sostiene Sala. Se refirió a Sou Fujimoto, de la generación más joven de arquitectos japoneses, que habla de la diferencia de habitar un nido o una cueva: el primero puede describirse como “lugar funcional” acondicionado de forma acogedora. En cambio, la cueva es ajena a sus habitantes. Es un lugar que acontece de manera natural, sin tener en cuenta si es acogedor o no para que una persona lo habite. Para este arquitecto, la parte esencial de su trabajo es preguntarse si el usuario de ese espacio que va a crear necesita vivir en un nido o en una cueva.

“La cuestión de temporalidad también es muy importante. Las familias actuales plantean la necesidad de espacios que permitan transformarse en el tiempo: que cuando los hijos se vayan no queden espacios inutilizables, por ejemplo”, señala el profesional.

Las viviendas actuales deben considerar varios factores que antes no eran contemplados como el trabajar desde casa o que durante algunos días de la semana será una familia ampliada, explica el arquitecto Juan Cekada.

“Otra situación común es que en las casas de dos pisos dejemos un dormitorio en la planta baja, que puede tomar la forma de escritorio y oficina, o convertiste en el cuarto de huéspedes en el caso de que el abuelo lo necesite o vaya a vivir con ellos a la casa”, explica el experto. Otro componente a considerar es la economía. Las familias se inclinan por nuevas estructuras laborales. Por esto, la vivienda no es sólo un espacio de descanso, sino que cobra cada vez más fuerza como espacio laboral.

Otro detalle común es que los espacios se usen para dos funciones: que la galería pueda servir también como cochera, por ejemplo. Hay que pensar nuevas formas de interior y exterior. “Hoy la cocina dejó de ser un lugar escondido: es la gran protagonista, integrada a toda la casa, porque es el sitio donde más tiempo pasa la familia”, resalta. Coincide con él el arquitecto Damián Rivelli, de una empresa que remodela viviendas. Lleva más de 700 trabajos realizados. Sus clientes le piden más que nada aprovechar a full cada metro cuadrado, que no queden espacios en desuso como ocurría antes en la casa de la abuela, que el living nunca se usaba. Los espacios multiusos son muy solicitados en estos tiempos. Según Rivelli incluso hay familias que piden playroom integrados a la cocina.

La sustentabilidad también importa muchísimo hoy en la construcción. Especialmente aquella que permita a los dueños de casa ahorrar energía. Esto es posible utilizando bien los vientos, la orientación de la vivienda, las aberturas, los vidrios y los otros materiales de construcción. Ya hay muchos hogares que están optando por poner paneles solares y sistemas que permiten reutilizar el agua de la lluvia, cuenta Sala. A sus alumnos suele enseñarles a construir casas con este ejemplo: “ustedes pueden preferir un velero o un yate. En el primero trabajan todos: el viento, los hombres, las velas, etcétera. El segundo funciona prácticamente solo, pero con un uso excesivo de energía”.

> Así vivimos los tucumanos
La estructura sociodemográfica de la población tucumana se modificó sustancialmente durante las últimas décadas, en especial en el incremento de los hogares unipersonales. Desde 2001, los hogares unipersonales pasaron de representar el 10% al 17% según el último censo. Más del 80% de la población vive en casas mientras que el 12% lo hace en departamentos. La mayoría de los hogares tiene cuatro habitantes (20%) y le siguen los de tres habitantes (11%).  La mayoría de las viviendas (27%) tiene tres cuartos.

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