Los egresados de una escuela represiva

Diego Aráoz retrata el funcionamiento de un cruel sistema de silencios, sumisión y misterios. Exposición en El Pasaje.

11 Ago 2018
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“LA ACADEMIA”. Uno de los ensayos que presentará hoy el artista. En este caso son textos agregados a cuatro fotos institucionales.

Diego Aráoz cuenta que en esta exposición no tomó fotografías, y utiliza esa palabra tan importante para el arte contemporáneo, como para describir una parte de la historia más reciente: apropiación. “La apropiación es un término que te lleva a lo peor de la dictadura, pero la utilizo a mi favor. En mi primer ensayo trabajé de un manera más directa. Fotografía blanco y negro. En cambio en esta obra no hice fotos. Me apropio de material oficial y le doy un nuevo significado”.

La apropiación es un operativo conceptual del arte contemporáneo que habla del presente; pero igualmente, un operativo represivo que utilizaron las Fuerzas Armadas o la Policía para secuestrar niños, propiedades y muebles, que habla del pasado.

Tiempos

Se verá, Diego Aráoz habla tanto del pasado como del presente. Le llevó ocho años de trabajo realizar una arqueología de Santa Lucía (donde funcionaba un centro clandestino); luego, se ocupó de mostrar una caja de recuerdos de una historia de amor de dos detenidos en 1975.

Posteriormente retrató a Famaillá, con sus numerosas réplicas kitsch, sin olvidar que allí funcionó “la escuelita”, otro centro clandestino de detención y de torturas.

Y ahora, presenta en El Pasaje (pasaje 1° de Noviembre 1.312, altura de Chile 1.300) “La Academia”, “Los Egresados” y “El Manual”, un trabajó que desarrolló en Montevideo (Uruguay) junto a un poeta paraguayo.

Aráoz, además, es uno de los motores de la Bienal de Fotodocumental.

Aunque se siente obligado a aclarar por qué apunta a la institución, se sabe que la Escuela Naval Militar Argentina fue una de las instituciones que formó a los futuros represores y desde la cual se gestionaron los vuelos de la muerte. “A partir del análisis de sus libros de promoción, entrevistas, planes de estudio, archivos institucionales y material fílmico la propuesta gira en torno a esos tres elementos. Hay un punto de partida, que surge de la pregunta: como te enseñan a matar a tu prójimo”, describe.

Podrá advertirse en esta información de qué se trata cuando se habla de un ensayo fotográfico.

Pactos

En “La Academia”, una serie de textos están incorporados a cuatro fotos institucionales: textos que hablan de pactos de silencios, de secretos, de deudas, de todo eso que está registrado en la memoria de los argentinos cuando se nombra a estas instituciones. Simultáneamente, se proyectan retratos de “Los Egresados”. Son 30 con sus alias puestos por sus colegas; verdaderos noms de guerre, anotados en una placa de metal. Alfredo Astiz es “Chupaleta”, Carlos Mancini es “Morbo” y Oscar Simian, “Simio”. A manera de una galería de retratos.

En una vitrina de la sala se encuentra “El Manual”, que funciona casi como un tratado de instrucciones en toda esta historia.

En esta exposición de Aráoz, se profundiza una mirada oblicua y no directa de la represión o de distintos hechos; la representación de la imagen carga un sentido, pero no pretende “revelar”, sino establecer con el espectador una relación en la que éste tenga un costo, el de la interpretación, nada menos. “Entiendo que este enfoque tiene que ver con el hecho de que es un tema que ya he trabajado en varias oportunidades y por mucho tiempo”, responde ante una pregunta.

Es cierto que los uniformes, textos o leyendas pueden funcionar como documentos por sí mismos, pero puestos y expuestos en una sala de arte, adquieren otra dimensión.

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