Los Daz aceleran hacia el éxito

Lorenzo y Bautista compiten en los kartódromos de Buenos Aires en la categoría Micro Max Rotax, una de las divisionales que sirven para iniciarse en el automovilismo de alto rendimiento.

05 Ago 2018

Quizás no desde la panza de mamá Verónica, pero sí desde el bautismo, los hermanos Daz tenían el destino marcado: manejar a alta velocidad en carreras. Lorenzo y Bautista, de 11 y 8 años, respectivamente, son pilotos de karting. En la actualidad compiten en la Rotax Buenos Aires, una categoría regional con formato nacional (corren los mejores del país). En este nivel, son los pilotos más jóvenes que representan a Tucumán.

La historia “fierrera” de los hermanos tiene origen en su papá, Mario, que hace más de 30 años ya sentía la pasión por la velocidad, que no pudo despuntar por algunos miedos de su papá. Pese a que el grupo de amigos de su padre estaba ligado al automovilismo y organizaban carreras en Jujuy, donde vivía, Mario no tuvo el okey. Ya de grande, instalado en Tucumán y con un negocio de autopartes, conoció a Lucas Mohamed. El piloto del Turismo Nacional, Clase 2, cuando se enteró de la llegada del primer hijo de su amigo, tuvo la mejor idea, al menos en el “universo tuerca” que su amigo y él habitan: le regaló un diminuto traje de piloto. “Fue bautizado con él. Y en mi locura, lo hacía dormir con el ruido de autos de carreras. Después, cuando nació y tenía apenas días, viajábamos a ver las carreras de Lucas”, recordó Daz, que hoy como ayer, casi como un ritual, acompañará a Mohamed, que compite en Las Termas.

COMIENZO. Bautista, arriba del primer karting con el que todo comenzó. Funcionaba a batería y primero fue de su hermano.

La memoria de Lorenzo apunta como confirmación de la pasión que le transmitió su padre el día de los Reyes Magos. “Me trajeron un karting eléctrico a batería, tenía cuatro años. Andaba por el barrio y un día fuimos al kartódromo. A los cinco años me subí por primera vez a un karting con motor”, recordó los primeros años de su corta carrera deportiva. Cuando la familia se agrandó con Bautista, era inevitable lo que sucedió. “Lo acompañaba al kartódromo siempre”, contó “Bauti”. Y es que los Daz tratan de vivir todo juntos, siempre que se pueda, así que cuando los viajes por competencia comenzaron, cada nuevo integrante se sumaba. Primero, Bautista, luego Rosario que ahora tiene siete años. “A mí me encanta acelerar”, sintetizó Bautista su pasión. “Esto es una forma de vida”, catalogó Mario. “Si lo vamos a hacer, lo vamos a hacer bien”, sentenció el líder del clan.

SUMAN. Los hermanos, con sus cascos, en visita a LA GACETA.

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