Ocio, la reivindicación del tiempo perdido

Lejos de la culpa, el tiempo de ocio ahora está bien visto. Los expertos lo recomiendan sin imponer actividades. Hay que disfrutar algo que dé placer. Y si no hacer nada da placer, entonces está bien.

05 Ago 2018
1

Que el ocio es la madre de todos los vicios. Que el tiempo libre es un tiempo perdido en el que estamos desaprovechando la posibilidad de producir. Esas frases, que durante tanto tiempo nos repitieron hasta el cansancio, hoy están siendo cada vez más cuestionadas por las nuevas generaciones y por los expertos, quienes reivindican la importancia de desconectarse, porque esto ayuda a mejorar la memoria y la atención. Y aconsejan no imponerse actividades, sino disfrutar de algo que dé placer.

En la actualidad, tener algunas horas por día o a la semana para hacer lo que nos gusta se ha convertido en el nuevo tesoro. Incluso, estudios han demostrado que el tiempo da más felicidad que el dinero. Carolina Valdivieso (38) puede dar fe de eso. Hasta hace cuatro años tenía un empleo de ocho horas diarias y sentía que eso, sumado a sus otras obligaciones, no le dejaba espacio para nada.

“Dejé mi empleo y me formé como masajista y terapeuta en biodecodificación. Ahora marco yo mis tiempos. Antes tenía 25 minutos de reloj para almorzar; ahora soy dueña de hacerme un sándwich e ir a comer al parque 9 de Julio cualquier día de la semana. Tengo mucho tiempo libre y es lo que me hace feliz”, evalúa. Tal vez lleve una vida más ajustada económicamente, pero no volvería nunca los años atrás.

“Por suerte, hoy se le da mucho más valor al ocio que antes, como sinónimo de libertad, descanso y posibilidad de reencontrarse con uno mismo y con la gente que uno quiere”, resalta Carolina, que convirtió su casa en su “oficina”. Allí da masajes por turno y hace reiki para animales.

Más allá de los casos de personas que renuncian a sus empleos para ganar más tiempo, la psicóloga experta en Recursos Humanos Graciela Chamut también está notando que en las entrevistas de trabajo los postulantes -especialmente los menores de 30- consultan si los sábados tendrán libre. Y eso es condición para aceptar el puesto. Valoran mucho las relaciones sociales y sus espacios de libertad.

Detalles que confirman la tendencia: quedan pocas personas -y en su mayoría tienen más de 50 o 60 años- que siguen asociando el término “ocio” con el de “pereza” o desidia. “Nuestros abuelos se sentían culpables y hasta irresponsables si no hacían nada, incluso si tomaban vacaciones. Por suerte eso cambió”, considera.

Pero también hay otra realidad, explica Chamut: vivimos protestando porque estamos agotados, rogamos tener más tiempo libre, pero cuando lo tenemos nos cuesta dejar los casilleros vacíos, ejemplifica. “Nos llenamos de actividades y cosas pendientes”, resalta.

Según la especialista, lo ideal es lograr un equilibrio en nuestro tiempo libre: permitirnos hacer las cosas pendientes pero también reservar un lugar para lo que nos gusta o si estamos “muy quemados” la posibilidad de no hacer nada. “Estar tirados en la cama, mirando el techo, no tiene nada de malo; al contrario a veces es necesario para desconectarse”, asevera.

Chamut hace una necesaria diferenciación entre tiempo libre y ocio. El primero es básicamente el que no se usa para trabajar o dormir. El ocio, en cambio, es el tiempo libre que usamos para hacer algo placentero, enriquecedor para la vida personal.

A Patricia Gálvez, coach y consultora estratégica de equipos directivos en empresas privadas y proyectos internacionales, le llama la atención por qué la palabra ocio siempre estuvo contrapuesta a lo que tenía que ver con el trabajo, siendo que este espacio es fundamental para la productividad y creatividad de una persona.

“Con el tiempo ha ido cambiando la mirada que tenemos del ocio. Antes se lo veía como algo negativo y el tiempo libre era como un premio después de haber trabajado mucho. Ahora se ha entendido que son espacios vitales para el ser humano: son un derecho y no un premio, se comprendió que son imprescindibles para potenciar el interior de la persona, sus valores comunitarios y solidarios, sus relaciones familiares. Si no tenés tiempo libre no podés generar nada en tu comunidad, por ejemplo. Estos cambios de perspectivas son muy positivos”, sostiene la experta.

¿Es necesario dormirse una larga siesta, perder el tiempo sin culpa, pasar un día sin hacer nada útil o disfrutando de un hobby?

“El tiempo de ocio es absolutamente necesario para estar con uno, pensar, dejar fluir ideas y principalmente, por los tiempos que vivimos hoy, para descansar ”, dice Chamut. Y especifica: cuando uno no descansa, está mal dormido y no tiene actividades placenteras, se ven afectadas las funciones cognitivas, como la memoria, la atención y la concentración. “Uno empieza a cometer errores, que terminan siendo más perjudiciales para el trabajo”, explica.

La falta de tiempo libre tiene, a la larga, muchos efectos negativos en la salud física y mental, añade Gálvez. Una de cada tres personas en el mundo tiene problemas de ansiedad y estrés por falta de tiempo libre y eso tiene seguramente su impacto en el aumento de enfermedades coronarias y digestivas, advierte.

¿Qué es lo ideal? ¿Salir con amigos, ir a correr, hacer una maratón de series de Netflix, no hacer nada, hacer un taller de jardinería o de cocina? ¿Deberíamos replantearnos nuestra forma de usar el tiempo libre?, les consultamos a las expertas.

“La idea es que lo que se haga sea con una cuota de placer y, entonces, eso ya depende de cada persona. No hay una fórmula”, sostiene Gálvez. Cocinar por gusto es para muchos un momento de reseteo, de conexión con olores y sabores, mientras que para otros es una tortura o una más de las muchas obligaciones que ya tienen a diario, por ejemplo.

“Uno tiene que escuchar su interior y respetar lo que tiene ganas de hacer, lo que hace bien. Si lo que está pidiendo el cuerpo es no hacer nada hay que hacerle caso. La clave del ocio es usarlo como quieras, dejar atrás los parámetros de antes que juzgaban lo que era tiempo útil o inútil. Antes se despreciaba a una persona que tenía tiempo libre. Hoy, ¿quién soy yo para decidir si otra persona hace algo útil o inútil en su tiempo? Eso no va más. El ocio es imprescindible y es una expresión de libertad”, resume la coach.

Chamut cierra hablando de un concepto de Sigmund Freud: “la persona sana es aquella que puede disfrutar tanto de su trabajo como de su tiempo de ocio”.

> Investigaciones
Más felicidad con tiempo libre

Una investigación de la Universidad de la Columbia Británica analizó a 4.690 personas para saber que percepción tenían de la felicidad. Fueron seis estudios en los que se intentó averiguar qué era para ellos más importante, si el tiempo destinado al ocio o el dinero. Los resultados, publicados en la revista Social Psychological and Personality Sciences, mostraron que los entrevistados se dividían en grupos iguales. Pero los que preferían el tiempo libre eran más felices.

> A más de la mitad no le alcanza el tiempo
Un informe del Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) muestra que seis de cada 10 argentinos dicen tener poco o nada de tiempo libre. Cerca del 30% afirma que no puede disfrutar de sus ratos de ocio. Cuando se les preguntó por qué no tienen un rato para el ocio, la respuesta fue uniforme: porque trabajan demasiado.


Comentarios