La Iglesia Católica cambia el catecismo para declarar “inadmisible” la pena de muerte

El Vaticano anunció que, si bien durante siglos aceptó el castigo capital para delitos gravísimos, ahora lo considera inaceptable El cambio fue impulsado por el Papa Francisco. Quedan 56 países en el mundo donde el Estado puede matar a criminales

03 Ago 2018
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DOCTRINA. “Una persona no pierde la dignidad cuando ha cometido graves crímenes”, dijo el Papa. Reuters

CIUDAD DEL VATICANO.- La Iglesia Católica cambió formalmente su doctrina para declarar la pena de muerte inadmisible bajo cualquier circunstancia.

El catolicismo, culto que reconoce a 1.200 millones de fieles en el mundo, ha aceptado la aplicación de la pena de muerte en casos extremos durante siglos, pero la posición comenzó a cambiar bajo el papado de Juan Pablo II, quien murió en 2005. En ese cambio quedó reflejada la posición del Papa Francisco.

Según el nuevo texto “la pena de muerte es inadmisible porque es un ataque a la inviolabilidad y la dignidad de la persona”, señala el texto. Se espera que la disposición encuentre oposición de los católicos de países como Estados Unidos, donde muchos fieles respaldan la pena de muerte.

El cambio fue promulgado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo responsable de promulgar y defender la doctrina católica.

La Iglesia defiende “con determinación” la abolición de la pena de muerte en todo el mundo porque este tipo de sanción está reñido con el Evangelio, señala la nueva versión del catecismo. “Durante mucho tiempo, el recurso a la pena de muerte por parte de la autoridad legal, después de un juicio correcto, era considerado respuesta adecuada a la gravedad de algunos crímenes y como medio aceptable, si bien extremo, para preservar el bien público”, afirmó el Vaticano. Sin embargo, agrega, hoy hay conciencia de que la persona tampoco pierde dignidad cuando ha cometido graves crímenes.

Desde el punto de vista histórico, la muerte como castigo estuvo justificada durante mucho tiempo en la Iglesia católica. Los antecesores de Francisco como Juan Pablo II y Benedicto XVI se pronunciaron contra la pena de muerte, aunque no cambiaron el texto del catecismo.

Este texto fue fijado en 1992 bajo Juan Pablo II. Decía allí que la pena de muerte no se descartaba “cuando este es el único camino transitable para defender la vida de las personas efectivamente de un agresor injusto”.

Francisco, en octubre, ya había pedido una renovación del texto, y ahora finalmente lo hizo.

De acuerdo con Amnistía Internacional, actualmente hay aún 56 países con pena de muerte, entre ellos Estados Unidos.

El presidente estadounidense, Donald Trump, es considerado un defensor de la pena de muerte. China es el país con la mayor cantidad de ejecuciones. El año pasado fueron ejecutadas 993 personas en todo el mundo, de acuerdo con Amistía. (DPA-Reuters)

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