“La revolución se hace cantando”

Raúl Castro fundó Falta y Resto hace casi cuatro décadas. Esta noche presenta su show “Misa murguera”, con seis mujeres en el coro.

22 Jul 2018
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UN CORO IGUALITARIO. Seis voces femeninas integran la murga uruguaya Falta y Resto en su nuevo espectáculo, que habla sobre los derechos de la mujer y plantea críticas al machismo.

ÚNICA FUNCIÓN

• A las 20.30, en el teatro Mercedes Sosa (San Martín 479).

La dictadura uruguaya estaba en su plenitud cuando Raúl Castro creó hace cuatro décadas la murga Falta y Resto. Su estilo contestatario y rebelde se granjeó el respeto de una sociedad donde las palabras empezaban temerosamente a reemplazar al silencio y el tiempo del carnaval permitía decir lo callado. En esa época se ganó el mote de Tintabrava, que reivindica orgulloso, y desde sus composiciones le hizo ganar al grupo un espacio de vanguardia que mantiene.

El murguero sabe, quizás más que cualquier otro mortal, que nada es eterno y que todo está en movimiento. Por esa razón, Castro sigue siendo el emblema de la llamada murga de las cuatro estaciones, pero delegó la dirección en sus hijos (actualmente la ejerce Leandro Castro), mientras que cada vez tiene más presencia su hija Soledad en sus espectáculos. Esta noche, ese cambio generacional se hará presente en el teatro Mercedes Sosa, cuando el grupo presente “Misa murguera”, su último espectáculo que tiene la particularidad de presentar un coro con la presencia inédita de seis voces femeninas y una temática vinculada a los derechos de la mujer.

En el escenario estarán Orlando Mono Da Costa, Leandro Castro, Jorge Vidal, Gastón Angiolini, Carolina Belén Favier, Matías González, Bruno Bukoviner, Andrés Vázquez, María José Hernández, Martina Cal Dos Santos, Germán Carreras, William Lorenzo, Jhoanna Duarte, Camila Sosa, Papina De Palma, Joaquín Mollica y el fundador, con quien habló LA GACETA.

“En este espectáculo hablamos del respeto, el cariño, el amor, la igualdad de derechos... Le salimos al cruce al patriarcado, no sólo desde el discurso, sino desde la acción. Es lo que tiene que hacer el artista: mejorar el espacio en el que vive desde el ejemplo”, afirma desde Montevideo.

- Dar el ejemplo obliga a ser coherente arriba y abajo del escenario.

- Es lo más difícil de todo. La coherencia entre lo que uno dice y lo que uno hace debe distinguirnos como seres humanos. Hay muchas tentaciones en el camino, te muestran zanahorias a los costados y debés caminar por el centro sin desviarte. Las mujeres nos mostraron que la ruta es por este lado; por suerte estaban ellas para levantar las banderas en este momento de la historia.

- Con casi 70 años, ¿qué le dice a su propia trayectoria?

- Vengo de un Uruguay muy machista, en su tiempo escribí cosas que hoy no escribiría y tuve relaciones humanas que no tendría de la misma manera, pero no me arrepiento de lo hecho. El mundo ha evolucionado en algunas cosas para mal y en otras para bien, como este caso. Falta y Resto no es presente, es futuro; tenemos que imaginar para adelante. Lo más conservador es dormirse sobre los laureles; hay que jugarse en cada función.

- Hubo un pase de postas a sus hijos, en un abrir el juego.

- El primero en asumir la dirección escénica fue Felipe y ahora es Leandro. Y más del 60% de la letra de este show fue escrita por Soledad, todo el cuplé de género lo hizo ella. Por eso digo que la postura feminista no viene desde la mano de un hombre sino de una mujer. No es un tema de edad, sino de posición en cada momento de la historia, más allá de cuántos años tenga cada uno. No hay que justificarse con la edad, es cómodo decir: “en nuestra época era diferente”. Hay que escuchar en serio a la mujer, que fue eternamente discriminada. Tratemos de rumbear la nave ahora para que a todos nos vaya mejor. En este momento está empezando todo de nuevo.

- ¿La actual identidad de género reemplaza a la identidad de clase de otras décadas?

- Son luchas paralelas. El feminismo es otra pelea contra el capitalismo voraz, una forma de representación atroz del individualismo y del machismo. Tener seis mujeres en el coro responde a la necesidad de reflejar la realidad, porque nos estábamos perdiendo su expresividad, su sensibilidad, su emoción. Abrimos el corazón.

- La murga no limita una mirada interna, sólo a su país...

- El alcance de la murga es mundial. Ahora todos hablan del milagro del rescate de los botijas tailandeses, pero le dan la espalda a miles de niños y de niñas que mueren por enfermedades curables y no tienen para comer. Hay que tenerlo presente, porque si no se instala como algo que siempre va a ser así y nunca se podrá cambiar. La tarea del artista es hablar de solidaridad, no de individualismo, de egoísmo. La revolución se hace cantando, porque la cultura es nuestro arma, no la violencia. No hay ejército capaz de derrotar una idea. Voy a vivir mientras pueda cambiar el mundo; cuando deje de pensar en hacerlo, mejor que me muera.

- ¿En esa consigna es donde está Tintabrava?

- Es más arisco que yo (ríe), ahora está escribiendo un libro sobre su historia, “Tintabrava, el hombre que quería hacer cantar al mundo”. Cuando el viejo agarra la pluma no entra nadie, pero cuando va a la murga se adapta a lo que escribieron otros, porque allí habla la tribuna; tenemos que consensuar las distintas opiniones que existen y es lo que enriquece el texto final de la murga, que es una comedia musical política que tiene la obligación de estar vigente en su discurso sobre la realidad, desde la alegría.

- Actuará en el Mercedes Sosa, ¿tiene un significado especial?

- La Negra es un eterno ariete de conciencia, no sólo por su técnica y su voz maravillosa sino principalmente por su sentimiento. Es tierra y corazón de América. Queremos tomar contacto con cantantes y murgas tucumanos, para conocerlos y generar redes.

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