¿Sabías que existen siete tipos de hambre?: cómo saber cuál es el tuyo

Los sentidos condicionan el apetito y muchas veces eligen por uno, qué es lo que se va a comer. Alimentarse con consciencia es importante para no vivir con excesos.

16 Jul 2018

¿Querés comer todo el tiempo? ¿Se te antojan alimentos específicos? ¿Terminás con el pantalón desabrochado cada vez que te sentás a la mesa? o ¿No sabés por qué no podés dejar de comer? Todo eso que le ocurre a las personas no siempre tiene que ver con el hambre. Muchas veces tiene que ver con el contexto emocional o la situación en la que se encuentre uno.

Los sentidos están muy relacionados a la alimentación, tanto así, que en la mayoría de los casos termina condicionando la manera de comer o los alimentos que elegimos.    

"Donde hay pensamiento no se puede estar consciente. No podés estar pensando en el trabajo y concentrarte en lo que comés", explicó el nutricionista Diego Sívori, en el programa "Cocineros Argentinos".

El especialista explicó que no siempre comemos cuando verdaderamente tenemos hambre sino que lo hacemos por diversos motivos. Y lo clasificó en siete tipos: 

- Hambre visual: "comer por los ojos"

"Es la que decide cuánto vas a comer, solo por mirar la comida. No importa el hambre sino cuanto podés evaluar con la vista que podés comer", explicó.


Este tipo de hambre domina la cantidad que comés. Siempre que uno ve el plato lleno quiere seguir comiendo. Lo que hay que hacer es, si se sale a comer, ver la carta tapando la foto ilustrativa del plato. Así uno puede leer los ingredientes y evaluar si los quiere comer o no, y no decidirlo por la foto descriptiva.  

- Hambre olfativa: "el aroma te hace comer más"

"Los nervios de la nariz están muy cerca del cerebro. Es por ello que el sabor de la comida es un 80% olor y un 20% gusto", añadió.


La lengua se divide en cinco partes, cada una corresponde a un gusto particular. En la punta, está el dulce; en los laterales del fondo, lo ácido; en los laterales delanteros, lo salado; en el fondo, al final, lo agrio; y en el medio, el umami (gusto a aminoácidos, proteínas, etc) 

- Hambre bucal: "sentir cosas en la boca todo el tiempo"

"Necesidad de sentir sabores, texturas y gustos en la boca todo el tiempo", expresó.


Según el especialista, el hambre está hecho de condicionamientos: la cultura marca lo que gusta y lo que no. Por ejemplo, mientras los argentinos eligen las frutas más verdozas, en otras partes del mundo las prefieren pasadas. 

Sívori recomendó tomar un vaso de agua al sentir hambre y evaluar si se sigue sintiendo o no, ya que a veces el hambre se confunde con la sed. 

- Hambre estomacal: "el verdadero"

Este hambre es el que verdaderamente necesita comida. Se puede educar al estómago cronológicamente comiendo siempre en los mismos horarios. 

- Hambre mental: "la más peligrosa"

"Es el típico: ¿debería o no debería?", comentó.


Cuanto más se piensa, menos se disfruta la comida. Lo ideal sería tener las porciones justas de cada cosa, no comprar de más para no sentirse mal. 

- Hambre celular: "la más dificil de identificar"

"Es prácticamente lo que pide el cuerpo. ¿Dulce o salado?", explicó.


Hay deficiencias del cuerpo que piden determinadas comidas, por ejemplo: cuando se tienen ganas de comer cítricos, probablemente sea porque hay deficiencia de vitamica C; las ganas de banana, suelen corresponder a la falta de potasio; la de chocolate, a la de magnesio; la de carne, a la de hierro, etc.

- Hambre del corazón: "relacionado con lo emocional"

Por lo general hay más hambre cuando se está solo, cuando recién se llega a casa o cuando se tuvo algún disgusto.


"El único hambre que necesita comida de verdad es el estomacal y el celular. Para saciar el resto hay que buscar alternativas".

Vos, ¿con cuál tipo te identificás?

Comentarios