Una fortuna hecha en base a “selfies” y a cosméticos

Kylie Jenner puede desbancar a Mark Zuckerberg en la lista de jóvenes que atesoraron U$S 1.000 millones con menos edad

14 Jul 2018
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LOS ÁNGELES.- El clan Kardashian-Jenner fue amasando una auténtica fortuna casi sin que nadie se diera cuenta: las estrellas de “realities” son retratadas a menudo como superficiales y banales, pero detrás de sus desnudos, conversaciones sobre bebés y snapchat hay una cuidada estrategia de marketing.

En los Webby Awards de 2016 solo se permitía pronunciar seis palabras de agradecimiento, y las elegidas por Kim Kardashian fueron: “’Selfies’ de desnudos hasta la muerte”. Quien no conozca bien a Kim Kardashian podría reducir su figura a esos desnudos, a su reality televisivo y su matrimonio con el rapero Kanye West. O, como le dijo en una entrevista la famosa periodista Barbara Walters: “no eres realmente actriz, no cantas, no bailas. Perdóname, pero no tienes ningún talento”. Walters olvidó probablemente el mayor talento de las Kardashian y sus hermanastras Jenner: son empresarias de primer nivel. Con programas televisivos, líneas de moda, productos cosméticos, aplicaciones móviles y juegos que les han hecho ganar millones.

Esta semana la revista “Forbes” dedicó su portada a Kylie Jenner, quien con 20 años posee unos U$S 900 millones y que gracias a su línea de cosméticos se convertirá en breve en la persona más joven de la historia en llegar a amasar una fortuna por sí misma de 1.000 millones. Superará con ello al fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, que tenía 23 años cuando alcanzó los U$S 1.000 millones.

¿Cómo lo consiguieron? ¿Cómo pudieron ampliar los 15 minutos de fama de una Kim Kardashian, que apareció en 2007 en un video sexual, a lo largo de 10 años y extenderlos a las hermanas, así como construir todo un imperio familiar? La profesora de comunicación Jennifer Lueck, de la Texas A&M University, cree que el golpe perfecto fue la forma en que estas jóvenes mujeres se venden a mismas y a sus productos en las redes sociales. “La dinámica se acerca mucho a la percepción de amistad”, señaló Lueck a la web “Vox”.

“No se percibe como publicidad, sino como la recomendación de una amiga, de una amiga más rica, más guapa, que recibe miles de dólares por tuitear trajes de baño y productos para blanquear los dientes”, escribe “Vox”.

De hecho, la publicidad es difícil de reconocer incluso prestando mucha atención en una Kim Kardashian (fortuna estimada en U$S 350 millones) o una Kylie Jenner. Por ejemplo una foto de Kardashian en Instagram para un fabricante de maquillaje de fines de junio está etiquetada como “#publicidad”. Pero ¿qué decir de la lata de zumo de piña que tiene en la mano en la supuesta instantánea en traje de baño que es todo menos natural? Y junto a la que escribe: “Busquen en Google los beneficios del zumo de piña”. Ya de paso se ve el logo rojo de la marca Dole -el mayor distribuidor de frutas y verduras del mundo-. También las publicaciones de Kylie Jenner con un maquillaje perfecto bastan para desatar una ola de compras de sombras de ojos, delineadores y pintalabios entre sus seguidoras.

Sus primeros 15.000 sets de maquillaje se vendieron en 2015 en un minuto, escribe “Forbes”. “Antes de que pudiera volver a cargar la página, estaba todo vendido”, señaló Jenner.

Kylie y Kim, pero también sus hermanas Kourtney (35 millones de dólares) y Khloé Kardashian (40 millones), así como Kendall Jenner (18 millones), se mueven en las redes sociales como en su casa. En total las cinco mujeres suman unos 460 millones de seguidores en Instagram, y paralelamente tienen cuentas en Facebook, Twitter y Snapchat.

Igual que en el programa televisivo “Keeping Up With The Kardashians”, reciben a sus fans en bikini en la terraza, para comer en el jardín o en el dormitorio. Se quejan del jetlag, bromean con las fotos de sus hijos o se lamentan desnudas delante del espejo del baño de que no tienen nada que ponerse. “Las redes sociales son una plataforma tan maravillosa. Tengo un acceso tan sencillo a mis fans y clientes”, declaró Jenner a “Forbes”. Desde la fabricación al envío, delega gran parte del trabajo y se dedica en vez de ello a dar la impresión a sus fans de que los conoce personalmente.

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