César "Banana" Puyerredón, un romántico empedernido que se instaló como un clásico

“No tenés que rendir examen todos los días”, dijo el cantante. Un show con sus populares canciones. “Muchos se casaron con mis temas”

11 Jul 2018
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ELECCIÓN. El artista contó que tiene tres temas favoritos entre los numerosos hits en su carrera.

ACTÚA MAÑANA

• A las 21, en Teatro Alberdi, Jujuy 92.

“No quiero ser tu amigo”, “Cuando amas a alguien”, “Toda una noche contigo”, “Conociéndote” y “Perdóname” son algunas de las “canciones para toda la vida”, tal como se llama el espectáculo que presentará mañana en el Teatro Alberdi.

César “Banana” Pueyrredón admite que ya está instalado como un clásico, y que no tiene que dar examen todos los días. “Soy un romántico empedernido y siempre le canté a la mujer”, afirma durante una entrevista con LA GACETA. Y no deja de recordar sus grandes shows en Floresta y en un colegio de Barrio Norte.

- ¿Cuántos hits acumulás en tu carrera?

- Bueno, a través de distintas generaciones y los años deben ser 40 o 50. O sea, son estos temas que la gente conoce, los que me siguen. En mis shows canto 15 o 16, y a veces hago como un popurrí para quedar conforme con la gente y conmigo mismo, porque me encantan. Disfruto mucho con recrear esas canciones.

- Pero debe haber dos o tres que son tus favoritos...

- Sí, tengo tres que son como icónicas....mis favoritas, aunque tal vez por otras razones a las que tiene la gente. “Conociéndote” es muy importante, es el prototipo de tema que salió como espontáneo, casi de inmediato cuando conocí a una personas. “Aún es tiempo de soñar”, que trata sobre la vida, no es romántico, aunque yo sea un romántico empedernido... Tardé meses en hacer las letras. Es una canción elaborada, con mucha metáfora y búsqueda de imágenes. Y “Cuando amas a alguien”, que es romántica pero también elaborada, es una canción de síntesis.

- Sos un clásico...

- Me llevó tiempo, pero las cosas se dan de a poco; uno trabaja para gustarle a la gente, a uno mismo, aportar a la música popular, que quede... Y bueno, con el tiempo se logra, pero es un privilegio en el país, una situación extraordinaria. Tenés la sensación de que no hay que probar nada, no rendir examen. Por supuesto, antes del show conservo los nervios pero son esos positivos, los nervios buenos como se dice. Porque en el escenario me ha pasado de todo...

- A ver, contá una anécdota, además de los pifies...

- Sí también tuve muchos de esos. En Chaco nos fuimos a tocar a un pueblo que vivía de la cosecha de algodón y sufría una gran sequía, no llovía no sé hace cuántos meses, pero el día anterior diluvió y hubo que llevar el show de la plaza pública a un lugar cerrado. En el traslado se rompió el teclado y varios equipos técnicos...Cuando la gente se quejó porque cantamos como se podía, les dije que tenían que ser felices porque había llovido...Y ahí todo cambió y nos aplaudieron un montón. También me encontré con gente que me dice que salvé su matrimonio, porque cuando todo estaba mal, escucharon “Felicidad no tiene dueño”, y se reconciliaron. Todo el tiempo me cuentan que muchos se casaron con un tema mío... Pero también están aquellos que luego se pelearon y no me agradecen nada.


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