La comunidad francesa reflota la fiesta de la Toma de la Bastilla

Sociedad y Alianza Francesa junto a la fundación Cartier recuperan la fiesta de la Revolución. Una cena en la víspera del 14 de julio.

05 Jul 2018
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CENA DE 1952. Familias, representantes de la sociedad civil y religiosa en la sede de la Sociedad Francesa. la gaceta / archivo

13 DE JULIO

• A las 20.30, cena con baile en la Sociedad Francesa, San Juan 751.

“¡Allons enfants de la Patrie ..!” (La Marseillaise). En apenas una semana - después de varias décadas- volverán a Tucumán los bailes de gala de la Sociedad Francesa, que tenían lugar en el centenario edificio de San Juan 751, hoy totalmente recuperado. La Alianza Francesa, que cumplió 95 años, junto con la Sociedad Francesa, que prepara sus 140 y la Fundación Emilio Cartier, fundada hace 10, coinciden en reflotar la antigua tradición para visibilizar y difundir la cultura francesa, una de las raíces inmigratorias más profundas de los tucumanos.

El festejo se hará en vísperas de los 229 años de Toma de la Bastilla con la que se inicia la Revolución Francesa. “Queremos rescatar el brillo con el que se hacía tradicionalmente la celebración del 14 de julio. Por eso será una fiesta de gala, con música en vivo, con la participación de varias bandas y solistas, con comida y vinos típicamente franceses. Además se abrirá un espacio para el baile, con música muy moderna. Los jóvenes podrán conseguir entradas más baratas después de las 23.30”, explica la directora de la Alianza Francesa, Mariana Sawaya.

El 14 de julio era una fecha muy celebrada por los inmigrantes que habían llegado a Tucumán después de la guerra franco- prusiana. “La primera corriente inmigratoria empieza en 1870 y es rápidamente superada en cantidad por españoles e italianos. El punto cúspide en la inmigración se alcanza en 1895, cuando se supera el ingreso de los 1.800 franceses por año. Es en ese año cuando se funda la Sociedad Francesa”, explica el arquitecto Gerardo Isas, presidente de esa institución.

El 14 de julio era festejado de distintas maneras por los primeros inmigrantes. Por ejemplo, se organizaba un circuito por la ciudad en bicicleta, cuenta Isas. “Para los tucumanos de aquella época la cultura francesa estaba muy asociada al concepto de modernidad. Es cuando la ciudad se ensancha y la gente busca salir del atraso. El 14 de julio significaba ese giro a una nueva vida de progreso”, agrega.

La arquitectura refleja el pensamiento de la época en edificios como el la Sociedad Francesa y la Casa Nougués (petit hotel). A partir de 1902 el belga Albert Pelsmaekers diseñó obras como el Museo Timoteo Navarro, la escuela Rivadavia, el complejo Ledesma, el Rectorado de la UNT y la Casa Remis ( hoy Facultad de Derecho y Ciencias Sociales), cuentan Isas y Eduardo Posse Cuezo, presidente de la Alianza Francesa y de la fundación.

A la Sociedad Francesa también acudían familias suizas (Soldati) y belgas, además de franceses. De aquella época todavía quedan en Tucumán los Imbaud, Rougés, Bez, Bec, Sortheix, Bourguignon, Lasalle, Hourcade y tantas otras familias del mismo origen. Muchos llegaron como técnicos y trabajaron en ingenieros azucareros, otro ocuparon altos cargos en la política como los ex gobernadores José Sortheix, Jean Imbaud y Juan Luis Nougués. Más cerca en el tiempo, el inolvidable Emilio Chuli Cartier que fue presidente del Mozarteum y un ícono de la difusión de la cultura francesa en Tucumán.


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