El Senasa aplica el Programa de Certificación

El plan de trabajo está basado en el diseño e implementación de un Sistema de Mitigación de Riesgo, que consiste en la aplicación de una serie de medidas fitosanitarias para manejar una determinada situación sanitaria perjudicial, y así posibilitar el movimiento de vegetales o productos vegetales libres de plagas a los países compradores.

30 Jun 2018
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El éxito del Programa de Certificación de Fruta Fresca Cítrica para la Exportación a la Unión Europea (UE) y a países con similares restricciones cuarentenarias, pone de manifiesto que todo lo realizado por las autoridades fitosanitarias nacionales, provinciales y por los productores, fue hecho de acuerdo a la reglamentación actualmente vigente y que permitió muy buenos resultados.

Este es un programa que lo diseñaron las autoridades fitosanitarias de nuestro país y de nuestras regiones productoras de cítricos, sumadas a los aportes técnicos de prestigiosas instituciones de investigación de nuestro medio, además de la colaboración permanente -en todo sentido- del sector privado, bajo la auditoría permanente de las organismos fitosanitarios de los países compradores.

El programa está basado en el diseño e implementación de un Sistema de Mitigación de Riesgo, y consiste en la aplicación de una serie de medidas fitosanitarias para manejar una determinada situación sanitaria perjudicial y, así, posibilitar el movimiento de vegetales o productos vegetales libres de plagas a los países compradores.

Es importante destacar que el Programa de Certificación es el trabajo conjunto de numerosas patas que sostienen el sistema productivo citrícola del país, donde el Senasa es el Organismo Oficial -a nivel nacional- que garantiza el Programa de Certificación a través de la coordinación general, supervisión, auditoría, fiscalización e implementación conjunta con las Provincias, y aprobación de las normativas específicas.

Alianza público-privada

A este se suma el lineamiento técnico del Corenoa, los servicios de sanidad provinciales que colaboran al Senasa, las instituciones científicas y técnicas como la Eeaoc y el INTA, con su apoyo científico, y Afinoa, con el financiamiento y la administración de los recursos. A ellos se suma el apoyo permanente del sector privado con la nueva conformación de Acnoa, quienes cumplen con toda la normativa vigente para lograr colocar su fruta en los actuales mercados internacionales, muy exigentes en cuestiones fitosanitarias y de calidad.

Durante muchas campañas se vienen desarrollando con el actual sistema de certificación, a través de los años se inscribieron un promedio de 40 a 50.000 hectáreas, de las cuales unas 30.000 a 35.000 ha pertenecen a la región NOA, y el resto a la región NEA, zona productora que, año tras año, vino disminuyendo la superficie certificada y exportada.

De estos totales, generalmente el volumen de superficie certificada es menor debido a que los establecimientos deben cumplir con las normativas vigentes y los protocolos dispuestos por los países compradores, por lo que las superficies certificadas rondan las 30.000 hectáreas, según cómo se van presentando los años.

Si tomamos los volúmenes de fruta que fueron despachados a los distintos mercados internacionales que compran la fruta cítrica argentina, los valores rondan desde 200.000 a 300.000 toneladas a lo largo de las diferentes campañas.

Trabajo a campo

Estos números dan la idea de los trabajos que se deben realizar en monitoreos a campo y horas de inspecciones en empaque, que se suman a todos los trabajos que se realizan en campo y empaques, por parte de los productores en procura de tener la mejor sanidad de fruta posible y que llegue a los mercados internacionales sana y libre de enfermedades.

No hay duda de que los números son elocuentes en cuanto a cómo se viene desarrollando el Programa de Certificación de Fruta Fresca Cítrica para la Exportación a la UE y a países con similares restricciones cuarentenarias

Compromiso

El programa viene dando resultado, por lo no se debe dudar del éxito de su implementación y aplicación, en cada una de las campañas que se tienen todavía por delante.

La actividad citrícola es muy importante para la región, para nuestra provincia de Tucumán y para el país, y los trabajos no acaban cada vez que se termina una campaña de exportación.

Todo lo contrario, los productores y los organismos técnicos y de control deben seguir con su trabajo minucioso, en función de mantener un sistema lubricado que nos permita llegar con fruta de calidad y sanidad alta a los exigentes mercados internacionales.

Actualmente, a los tradicionales mercados de la Unión Europea y de otros con similares restricciones cuarentenarias se sumaron EEUU, Japón y México, países muy exigentes en cuanto a calidad y sanidad.

El Senasa

Todo esto es posible sólo con cumplir con lo estipulado por el Programa de Certificación de Fruta Fresca, coordinado y dirigido por el Senasa nacional.

Es por ello que se debe seguir trabajando amparado por el actual programa, para que las regiones productoras y el país puedan seguir contando con una gran fuente de trabajo.

El éxito depende de seguir afinando la puntería y mejorar, campaña tras campaña, en todo lo que se refiere a la sanidad y la calidad de la fruta fresca producida y en proceso de exportación.

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