Cartas de lectores

26 Jun 2018 Por LA GACETA

Yerba Buena

En mi condición de vecina de Yerba Buena, planteo al señor Intendente y al Concejo Deliberante - si es que se reúne para cumplir las obligaciones para las que fueron elegidos- algunas inquietudes. En primer lugar, el tráfico en esta ciudad, tanto en la avenida Aconquija como en las calles internas, es cada vez más caótico. Propongo una solución simple: las calles deben tener una sola mano, en especial las más angostas, y el estacionamiento debe ser de una sola mano, sin excepción. En cuanto a la avenida, sugiero otorgar a las zonas de paradas de ómnibus doble espacio del que tienen asignado. En segundo lugar, el tema de las veredas: creo que una “ciudad jardín” debe permitir paseos y caminatas para disfrutar del paisaje. Es lamentable el estado de las veredas para el peatón, que corre el riesgo de sufrir golpes y fracturas. Propongo que se otorgue un plazo de tres meses a los frentistas para arreglar o hacer las veredas de acuerdo a normas establecidas por la Municipalidad y pasado ese tiempo sin cumplir lo establecido, se impongan multas rigurosas. En el caso de las veredas que están destruidas por el arbolado u obras de arreglo de agua, gas, etc, sugiero que la Intendencia arregle el piso cortando las raíces o sacando los obstáculos que existan, dejándola en condiciones para que el propietario haga la vereda, siguiendo el mismo criterio que en el primer caso. Aquellos vecinos que cumplan en tiempo y forma, podrían ser premiados con una bonificación razonable en el pago del Impuesto Municipal. Creo que son medidas de sentido común y fácil implementación. Espero una solución sobre estos problemas, que redundaría en beneficio de la buena calidad de vida de los habitantes del “Jardín”.

Elena Perilli de Colombres Garmendia
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Crecimiento demográfico

Las imágenes satelitales a lo largo del tiempo muestran cómo la urbanización va devorando las mejores tierras productivas de Tucumán. El fenómeno muestra vastas superficies hortícolas, frutales y cañaverales que, sistemáticamente, dan lugar a enormes urbanizaciones como Lomas de Tafí y otras. Vetustas normas limitan el crecimiento en altura y promueven la expansión horizontal, consumiendo mayores cantidades de terreno y agravando el problema, como ocurre en Yerba Buena y ciudades del interior. No podemos detener el crecimiento demográfico, pero si debemos administrar los limitados recursos (tierra y agua) con racionalidad, o en pocos años tendremos una enorme y bonita ciudad, pero sin productores de alimentos. Lamentablemente, la tierra es un bien escaso, cuya ampliación es imposible. Muchos productores desaparecen, porque, entre otras cosas, el Estado va elevando paulatinamente los impuestos a medida que la urbe se acerca, por considerarlos como futuras urbanizaciones, llegando al punto en que la rentabilidad para producir desaparece y no queda otra opción que hacer loteos o vender. Lo racional sería subsidiar a quien sigue produciendo sin urbanizar. Sumado a ello se van limitando o eliminando los accesos para sacar la producción, o se imponen trabas para circular con equipos o para realizar los tratamientos necesarios para cultivar. También es llamativo el despilfarro de tierras fiscales por desidia, inoperancia de la justicia o erradas políticas populistas, que facilitan la usurpación de predios creando cinturones de pobreza sin servicios y peor calidad de vida, con graves problemas de inseguridad y delincuencia. Los terrenos del FFCC (Ferrocarril) son el mejor ejemplo. Ahora se agrega un estado insaciable que pretende confiscar a los inversores privados un porcentaje de sus proyectos, para solucionar años de impericia, de manera contraria a los derechos civiles y constitucionales, cuando estamos a la vanguardia en materia de carga fiscal. Así las cosas, señores gobernantes, piensen con una mentalidad para varias generaciones y no para la próxima campaña política. Modificar las normas para permitir mayores alturas con factores de ocupación aceptables, mejoras en la infraestructura básica, redes de agua y cloacas, desagües, energía, accesos y servicios acordes, con menor consumo de terrenos, no invadiendo reservas naturales ni eliminando producciones, terminando con las usurpaciones y favoreciendo la inversión privada, y respetando el medio natural, son pilares básicos para permitir el crecimiento demográfico racional y sustentable.

Pablo Cotella
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Vigías en Banda del Río Salí 

Respecto del informe del Estado nacional difundido por LA GACETA del 22 de junio pasado, en el que se hace mención a los “Vigías Municipales”, debo destacar la necesidad de los Vigías de la Municipalidad de Banda del Río Salí, quienes con eficacia y predisposición ejercen sus funciones, hasta arriesgando sus vidas para resguardar, junto a la Policía, la seguridad de la zona. Sería conveniente que el intendente, Darío Monteros, extienda la prestación de servicios de los “vigías” en horario nocturno, ya que en esa franja horaria es cuando hay mayor inseguridad.

Mónica del V. Villa
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Gardel es inimitable

En septiembre de 1929, un periodista anónimo del diario “El Plata”, de Montevideo, escribió la siguiente crónica, que Héctor Benedetti dio a conocer en su libro “Nueva historia del tango”: “El prestigio de Carlos Gardel se alimenta, casi más todavía que por la calidad de su trabajo, por obra del contraste que consagra la labor de todos sus imitadores. Cuando llegan los imitadores es cuando se concluye por valorar, debidamente, todo el mérito de la intervención de este artista, cuya prodigiosa intuición lo lleva a desentrañar, en esas canciones sencillas, matices hondos que pasan inadvertidos para quienes, con el propósito sumiso de imitar, renuncian ya tácitamente a la facultad de sentir. Mientras los demás cantores sólo dicen las letras, Gardel las interpreta, brindándoles la justa expresión y el travieso y exacto colorido que aquellas reclaman. Después de que esa labor dignificadora ha sido realizada, el camino queda expedito. Es entonces que la mayoría de los tangos sólo alcanzan su debido éxito una vez que Gardel los ha cantado, y por eso, también, muchas composiciones de larga vida parecen venir recién al mundo de la popularidad cuando el azar las coloca en manos de este artista tan sabio, generador de triunfos resonantes”.

Luis Gallucci
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Deterioro y peligro

En varias oportunidades reclamé que en calle Junín 919 y 925, hay dos inmuebles en estado de total abandono. Cada vez que transitamos por allí se desprenden partes de la mampostería; las veredas están en un total deterioro, ya que esas casas son muy antiguas y no gozan de ninguna reparación, así como de su higiene. ¿Van a esperar (las autoridades responsables) que con las lluvias se termine de desplomar la mampostería y mate a alguien, o que alguna persona se fracture caminando en esas veredas? Cuando suceda no habrá responsables, como de costumbre. Las paredes, por su arquitectura son muy antiguas, y nadie mide ese peligro. Pido, por favor, que los dueños se hagan cargo, y que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán los multe por tener las veredas en tan mal estado. Yo les diría que inspeccionen el lugar, antes que tengamos que lamentar que ocurra una desgracia.

María Luisa S. Casbas
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Estamos desprotegidos

Detallaré hechos donde intervienen el robo y la acción policial. El pasado día 22 de este mes, a las 20 horas, en la entrada a la casa de mi hijo y esperando que mis nietitos me abran la puerta, fui asaltada por motochorros. En el forcejeo, el ladrón que estaba en la moto hizo dos disparos, mientras yo les gritaba a mis nietos de 4 y 8 años que no abran la puerta. Salí detrás de ellos en mi auto (me robaron el teléfono celular), un acto que aun no entiendo, siguiéndolos hasta que encontré un móvil policial donde, entre llantos, les indiqué a los oficiales el camino por donde escapaban. Los policías, lejos de seguirlos, me interrogaron a mí pidiéndome que les describa cómo era la moto, el color de ropa que llevaban puesta, etcétera. Obviamente, los delincuentes escaparon, hasta que los policías decidieron subir al móvil con gran parsimonia. Así, los ladrones trabajan tranquilos. Les mostré la moto y el camino, y yo fui la interrogada. Es absurdo e incoherente. Hice las denuncias pertinentes, que por otro lado les cuento que recorrí tres Comisarías: la Octava, la del barrio Marti Coll y la de Yerba Buena, porque ¡no había quién me tome la denuncia! Finalmente, y gracias a contactos particulares, logré hacer la denuncia. Así estamos de protegidos.

Antonia Amalia Ruiz
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