Sampaoli ensayó una formación con varios "históricos"

El día del cumpleaños de Messi transcurrió en un clima muchos menos turbulento que el sábado, sin audios filtrados ni teorías conspirativas.

25 Jun 2018 Por Guillermo Monti
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No hay paz, hay una tregua necesaria, imprescindible para desintoxicar un poco a la Selección. Si se aguardó demasiado para alcanzar ese acuerdo, si es tarde para escupir el veneno y curar la herida, lo comprobaremos mañana, en la cancha. Tras un sábado en el que parecía que todo se desintegraba, el domingo entregó señales contundentes. Las verdades quedaron más claras y las mentiras siguieron el camino que deben seguir, el de la alcantarilla. Argentina se entrenó, Sampaoli dio las indicaciones y Mascherano blanqueó la lógica de la situación. Ni el plantel echó al DT ni la relación es “normal”, como la definió el capitán en funciones, habida cuenta del silencio de Messi. Hay una diferencia que se discutió cara a cara y Sampaoli aceptó lo planteado por los jugadores. Por ahí pasa la “rebelión”. El resto corre por cuenta de quien lo sostiene.

“Cuando cambiás sistemas y cambiás nombres…” Los puntos suspensivos son a propósito. Biglia, otro de los que habló ayer, apuntó al corazón del entramado. Dijo que en esos casos ni siquiera los grandes jugadores son complementarios. Ese es uno de los principales reclamos que el plantel le hace a Sampaoli. Están incómodos con las variantes tácticas y la permanente rotación que propone el DT, prefieren sentirse seguros en ese terreno y la línea de cuatro los tranquiliza. Fue una de las ¿imposiciones? ¿exigencias? ¿pedidos? esgrimidos durante esa reunión a la que asistieron futbolistas, staff técnico y Claudio Tapia, el presidente de AFA. La respuesta se vio durante el entrenamiento de ayer: un 4-4-2 clásico, de manual.

Respaldo a los históricos

Si se mantiene la formación que ensayó ayer en Bronnitsy, a la misión de vencer a Nigeria y clasificar a los octavos de final la asumirán varios de los históricos. No todos: por ejemplo Rojo, Biglia y Agüero no están entre los 11, pero sí Mascherano, Banega, Messi, Di María e Higuaín.

Los cambios respecto a la deblacle de Nizhni Novgorod, cuando Croacia incendió el bosque, serán cuatro. Uno se conocía desde el sábado y es el ingreso de Armani, en lugar de Caballero. En la mitad de la cancha salen Acuña y Meza para darles lugar a Banega y a Di María, y la variante arriba es de nombres: Higuaín por Agüero. Pasando en limpio: Armani; Salvio, Mercado, Otamendi y Tagliafico; Mascherano, Enzo Pérez, Banega y Di María; Messi e Higuaín. ¿Salvio de lateral? Se debería a su velocidad para no perderle pisada a Ahmed Musa, aunque aquí podría haber movimientos durante la práctica de hoy.

Que los cumplas feliz

Si de simbolismos intentó pintarse el día, ninguno más evidente que el de Sampaoli saludando a Messi por su cumpleaños en la mitad de la cancha. Con un beso que captaron todas las cámaras, por supuesto. Muy temprano había llegado el mensaje de su esposa: “gracias por hacerme la mujer más feliz del mundo”. Antonella Roccuzzo arribará con los chicos a tiempo para presenciar el partido. Mascherano reveló que Messi está frustrado, pero bien, y con ganas de salir del pantano. No obstante, su silencio parece inviolable.

Hoy, en San Petersburgo, obligado por la FIFA como todos los entrenadores el día antes de cada partido, Sampaoli deberá brindar una conferencia de prensa. Nadie quiere perderse ese momento, en el que seguramente le preguntarán sobre el tsunami que llevó al presidente de la AFA a decirle “quédate tranquilo, seguimos”, cuando la noche del sábado era el festival del rumor. Un jugador suele acompañar al DT en ese encuentro con los periodistas. Antes de los choques con Islandia y con Croacia se esperó la palabra de Messi, pero los que asistieron fueron Tagliafico y Acuña. Sería un milagro escuchar hoy al capitán asediado por enviados de todo el mundo.

El pueblo de Bronnitsy, la pequeña localidad que alberga a la Selección, se ocupó de organizar una fiesta de cumpleaños para celebrar los 31 de Leo. Asistió un millar de personas y la torta fue un Messi de tamaño natural. Semejante demostración de cariño apuntó, sobre todo, a fortalecer el ánimo de un hombre que luce espiritualmente fracturado. Personalidades de todo el mundo, con Maradona y Pelé a la cabeza, le mandaron mensajes de felicitación. A esta altura la admiración por Messi mutó en preocupación. Nadie quiere verlo así.

Un poco de calma

Hubo quienes anticipaban una nueva catarata de audios, similares a los que contribuyeron al tembladeral del sábado. Ayer brillaron por su ausencia, un pequeño alivio entre tanta pálida. Biglia lo definió como “la basura que viene de afuera”. “Somos conscientes del ruido que hay y no nos ayuda en nada”, apuntó Mascherano. Tapia, más directo, responsabilizó a la prensa. Se instaló en el lugar menos recomendable, el de la clase de periodismo, para acusar a los cronistas de tergiversar y desvirtuar todas las informaciones que circulan en torno a la Selección. “Pedimos un gesto de respaldo”, enfatizó, y deslizó que después del Mundial se ocupará de ajustar algunas cuentas. Como para darle un poco de razón, dos periodistas que se ocupan del tema, Gabriel Anello y Martín Arévalo, protagonizaron un desagradable intercambio de tuits. La tribuna virtual, agradecida.

Lo del “ruido” que subrayó Mascherano lo involucra. Ricardo Caruso Lombardi había revelado una supuesta pelea en el vestuario, en la que Pavón le aplicó una trompada. Ambos se filmaron risueños en la concentración, y Mascherano aprovechó para definir a Caruso como “un personaje nefasto para el fútbol”. El entrenador devenido panelista consiguió lo que quiere: que se hable de él. Si Mascherano lo menciona públicamente en pleno Mundial, Caruso adquiere una proyección internacional, por más que se trate de los 15 minutos de fama pronosticados por Andy Warhol.

El plantel volará hoy a San Petersburgo, distante 634 kilómetros de Moscú. Son las ciudades más grandes de la inabarcable Rusia. El clima interno lució un poco más distendido ayer, aunque si la vara es la del viernes y el sábado sería difícil encontrar semblantes más contrariados. La frase de Mascherano (“se hicieron muchas cosas mal”) repiquetea, al igual que la autocrítica (“el equipo no funcionó por nosotros”) y la esperanza (“no queremos que esto se termine el martes”). En cuanto a la relación con el cuerpo técnico, a la que calificó de “normal”, muestra todas las certezas de que no tiene vuelta atrás. La lectura de esto no tiene que ver con el Mundial, que Sampaoli y los jugadores terminarán juntos, sino con lo que pasará de aquí en más. En este momento nadie piensa que el DT se quedará hasta 2022. “Los mejores entrenadores del mundo le piden su opinión al jugador”, sostuvo Mascherano, naturalizando una situación que de natural no tiene nada.

Así se ve la Selección a horas de la final con Nigeria. Si en lugar de hablar de fútbol la jornada laboral pasa por trabajar en función de conjeturas, la invitación al optimismo sigue lejos de llegar. Jugarán los históricos y estará Armani. No mucho más. El resto forma parte de la historia que sigue escribiéndose.

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