Tratamiento ambiental y viviendas en zona pedemontana

Por Guillermo Cotella - Ingeniero Civil

24 Jun 2018

Históricamente, desde hace más de 100 años esta zona ha sido transformada por la agricultura de distinto tipo (frutos tropicales, citrus, caña, hortalizas, etcétera) constituyendo lo que se conoce como el área productiva pedemontana, que abarca una franja que corre de norte a sur y aporta significativamente a la economía y el empleo en la provincia.

El proceso de urbanización en Yerba Buena, instalado y consolidado, merece la atención por el aporte de soluciones a los problemas ambientales, cuyos resultados positivos están a la vista en algunos desarrollos urbanos. Estos han debido sortear numerosos obstáculos de parte de las autoridades estatales, quienes siguiendo una serie de preconceptos que consideran la “urbanización” como un fenómeno contrapuesto al “Medio Natural” y sin contar con un análisis técnico de las objeciones, que parten de conceptos errados y de un desconocimiento del territorio y su tratamiento dentro del marco señalado por nuestra Constitución, y cuya formulación internacional a través de Naciones Unidas, en nombre de todos los países, estamos obligados a considerar, gestionar y realizar en lo que se conoce como las Metas del Desarrollo Sostenible, cuya agenda XXI en el orden local, se constituye en el bien común de los ciudadanos que participan activamente en el cumplimiento de estos objetivos.

El medio ambiente es una preocupación de todos los que habitan un territorio; en este caso no aplica la distinción entre público y privado porque los problemas ambientales pequeños o grandes afectan a todos, y es necesario conocer el tratamiento de este problema en ciudades que valoran su territorio, aplicando estos principios integrados en la visión del “desarrollo sostenible”.

El caudal de agua que proviene de la parte superior de la cuenca (cerro) no recibe ningún tratamiento en esa zona de transición. Debemos tener en cuenta que la cuenca del Río Muerto tiene una superficie aproximada de 4.500 ha, contra las menos de 300 del pedemonte en estudio, o sea un 6% aproximadamente.

El rol del estado

El Estado, en este caso representado por la Municipalidad de Yerba Buena, no está en condiciones de realizar practicamente ningún tipo de tratamiento de estos caudales. Sólo cuando ya están en el río.

En este punto es donde entra en juego el rol del sector privado, dueño de estos terrenos de transición. Acá es donde el Estado puede servirse y complementarse con el desarrollador, exigiendo el tratamiento de los escurrimientos como premisa para cualquier emprendimiento. En todo plan de urbanización debe preverse el retardo de los caudales, que provienen en su mayor medida de aguas arriba (cerro) de estas zonas, en una proporción de 15 a 1, lo que equivale a decir que lo generado en el pedemonte es practicamente irrelevante, por lo que habría que estudiar la real importancia de las superficies en tratamiento. En las ordenanzas deben tomarse como zonas de transición, en donde es posible implementar acciones concretas. También arbitrar las medidas necesarias para que esos planes se cumplan.

El hecho de pretender prohibir urbanizaciones en el pedemonte y mantener la situación actual de agricultura intensiva es altamente peligroso y desprovisto de todo sustento técnico.

Debe el Estado construir diques de laminación sobre el cauce del Río Muerto y mantenerlos limpios mediante la extracción de los áridos depositados en época de lluvias. El tratamiento integral de la cuenca y no en un sector menor; es fundamental para evitar inundaciones.

En el sector de pedemonte, el retardo en el escurrimiento se consigue con cubierta vegetal permanente (césped, árboles y plantas ornamentales), desvío de aguas mediante zigzagueo de calles, lagunas de laminación, saltos ruptores de energía, etcétera. Esto se hace con desarrollos inmobiliarios (tan políticamente incorrectos), pero donde es posible hacer y exigir todas estas acciones. Acá es donde la situación precaria original (agricultura) se mejora. En los loteos la dinámica natural es el embellecimiento de cada terreno por parte de sus propietarios, mediante el plantado de árboles, cuidado del césped, colocación de plantas ornamentales, etcétera. Esto preserva el terreno, evitando erosiones y disminuyendo caudales. Todo esto debe tener, además, un balance entre el tamaño de los lotes (recomiendo no menos de 1.000 m2) y el FOS permitido (no debería ser más del 30 %). Este último valor se ve disminuido por las propiedades de dos o más lotes y los eventuales espacios verdes.

El caso Las Yungas

La ubicación en una zona ambientalmente frágil por su ubicación pedemontana en zona de recarga y afloramiento de acuíferos, vecina a la reserva de San Javier, cuyo suelo presentaba cárcavas de erosión hídrica de dimensiones considerables, de una profundidad de 2 a 5 metros y que se extendían un centenar en longitud, indicaba un riesgo hídrico incompatible con el desarrollo urbano pretendido, obligando a un estudio técnico para regularizar las escorrentías pluviales sin provocar daños al terreno y futuras obras.

La sistematización aconsejada en el estudio de campo realizada por la consultora “Agrosistemas” en el año 1997 aconsejó un tratamiento de las escorrentías concentradas que surcaban el lugar, en un flujo laminar conducido por canales de poca pendiente y bajo radio hidráulico, usando la mayor cantidad de terreno libre para la conducción pluvial, las cunetas transversales a la pendiente a modo de camellones, los aterrazamientos y contenciones, la forestación y el encespado, la cancha de golf de 20 ha dispuesta como impluvium principal con un espacio entre 70 a 120 metros de ancho recorriendo todo el terreno y funcionando como un gran espacio de laminación y retención, cuyo buen funcionamiento ha quedado demostrado en las lluvias extraordinarias ocurridas en los años 2001, 2002, 2005, 2007 y 2015. Esto ha confirmado las cualidades del tratamiento hídrico ejecutado.

Los modelos teóricos indican una disminución efectiva de 30 a 40% del caudal pico entregado al Canal Yerba Buena por la urbanización, en comparación con la situación de uso agrícola anterior. Los resultados ambientales positivos están a la vista; debe mencionarse el rol territorial como área de amortiguamiento entre la zona montañosa silvestre y la llanura antropizada, el funcionamiento para proteger la biodiversidad amenazada de la selva montana al oeste, procurando un hábitat natural y permanente para la vida silvestre en todas sus formas es compatible con una urbanización con principios ecológicos que buscan la restauración de la naturaleza propia del lugar. En cambio, la producción agrícola arrasa con toda la biodiversidad del lugar durante los trabajos de cultivo y cosecha.

Esta visión de compatibilidad de la vida urbana con la naturaleza es la clave para entender qué es el desarrollo sostenible desde la perspectiva ambiental y también nos alerta sobre los graves problemas de seguir los prejuicios propios de una opinión desinformada que nos aleja del progreso y bienestar que buscamos como beneficio de todos los ciudadanos.

Hoy Las Yungas cuenta con más de 2.000 árboles, muchos de gran porte, cubierta vegetal permanente, infinidad de plantas ornamentales y cercos verdes. Un cambio radical de la situación original.

El mejor ejemplo es el que se ve, por eso quisiera invitar a los responsables del tema urbano que comparemos los resultados ambientales logrados en nuestro desarrollo y tomemos la mejor decisión para Yerba Buena.

Reitero el concepto original: reglamentar y poner al sector privado al servicio del bien común, exigiendo el cumplimiento de las acciones aprobadas.

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