¡No tengan miedo, tengan fe!

24 Jun 2018

LA MISA DE HOY

PBRO. MARCELO BARRIONUEVO

Este domingo la Iglesia nos presenta el suceso ocurrido en el mar de Galilea. La tormenta arreciaba y parecía que la barca se perdería totalmente. Jesús, que dormía, interviene y pone paz en medio de la crisis. Este hecho histórico en la vida de los apóstoles junto a Cristo, y sugestivamente en la barca, representa la vida de la Iglesia en medios de la tormentas que supone el hacer de su Misión. También representa el camino del cristiano, a quien le toca vivir las dificultades por se coherente con su fe. El Evangelio muestra, por un lado, las pruebas de la fe, pero al mismo tiempo la presencia de Jesús y su fuerza de confianza frente a las luchas de la vida.

Lo primero que hemos de considerar es que la vida está hecha de dificultades; todos las tienen y las tendrán. La vida es lucha y las pruebas les llegan a todos sin distinciones de raza, religión o condición social. Es necesario ser realistas: no considerar la dificultades es negar la realidad misma de la vida. Ahora bien, los hombres y las mujeres de fe viven esas dificultades con una visión y experiencia distinta, las pasan y las sufren con un contenido diverso: desde la confianza que les da la fe en el Señor.

Las tribulaciones nos purifican y nos hacen más fuertes porque las pruebas nos elevan la mirada de confianza en Dios. Depositamos en Él nuestras vidas.

Una de las cosas que nos advierte Jesús es que no tengamos miedo. La sensación de paralizar la vida es propia del miedo y es señal de falta de confianza en Dios. No tengamos miedo cuando venga la prueba, allí Dios siempre nos dará su fuerza de confianza y su garantía de ayuda. A veces las pruebas pueden llevar un tiempo, no son cosas que terminan en un instante. Hay dificultades que uno espera, otras que son producidas por nuestros actos y otras que nos hacen padecer los demás humanos; cualquiera sea la situación no hemos de perder el horizonte, hemos de confiar.

El Señor advierte la necesidad de la fe como eje esencial de la vida. Cuando la prueba es dura hay que vivir y pedir la fe para la prueba. Hay que rezar y pedirla: Señor dame luz y fuerza para saber sobrellevar este momento duro que me toca vivir.

Es así como la fe quita el temor y produce abandono en las manos de Dios, y eso da paz y calma al espíritu. La fe constituye un camino clave de nuestra existencia cristiana, hemos de pedir, cuidar y mantener una fe fuerte y profunda alimentada en la vida de oración; una fe formada con ideas claras y no confusas, porque terminamos peor; una fe sólida en la confianza de que Jesús no abandona.

Pensemos hoy cuáles son las dificultades y las pruebas por la que estamos pasando y recemos: “Señor en tus manos encomiendo lo pasado, lo presente y lo futuro; lo mucho y lo poco; lo temporal y lo eterno” (San Josemaría) y esta otra: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta, sólo Dios basta”. (Santa Teresa)

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