El fiscal siempre tiene presiones: la diferencia es si su institución lo respalda o no, sostiene Rívolo

El presidente de la entidad de los fiscales de la Nación reinvidicó al ex procurador Righi y evaluó la experiencia de Justicia Legítima. “Sea cual sea el sistema de integración de la Justicia, lo que no hace la política es explicar por qué designa a quienes designa”, reflexionó Rívolo en una disertación.

23 Jun 2018 Por Irene Benito
1

UNA MIRADA SOBRE JUSTICIA Y POLÍTICA. El fiscal federal porteño Carlos Rívolo ayer en esta ciudad. prensa colegio de abogados - foto de marco albornoz

Todavía no se dimensionan el significado ni las implicancias de la renuncia de Esteban Righi a la Procuración General: el fiscal federal porteño Carlos Rívolo dice que ese funcionario dejó su cargo en 2012 porque prefirió ser procurador de la Nación a ser procurador del Gobierno. El presidente de la Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Público Fiscal de la Nación (Affun) también dice que el fiscal siempre tiene presiones, y que lo que marca la diferencia es si su institución lo respalda o no. Pero asimismo puede suceder, como en el caso de José María Campagnoli, que el aval a su independencia provenga de la sociedad. “El fiscal Campagnoli tuvo un gran apoyo de la gente y de la Asociación en su pelea contra la Procuración (que quería destituirlo)”, apunta.

En la conferencia sobre “Justicia y política” desarrollada ayer en el Colegio de Abogados de la Capital, el presidente de la Affun y de la Fiscalía Federal N° 2 de la Capital Federal expresa que a esta altura del partido todos los fiscales tienen claro cuándo una persecución es institucional y entraña un intento de domesticación, y cuándo una persecución obedece a la comisión de errores cuasi delictivos en un proceso, conducta que merece una sanción. Este aprendizaje ocurrió en sólo 34 años de funcionamiento regular de la democracia y en un sistema donde todos los actores de la Justicia han sido elegidos, de una forma u otra, por el oficialismo.

“Sea cual sea el sistema de selección de jueces, fiscales y defensores oficiales, la política tiene injerencia. Esto sucede tanto en el caso de elección directa o ‘a dedo’ como cuando hay concurso. Lo que no hace la política es explicar por qué designa a quienes designa, del mismo modo que nosotros, los fiscales, tampoco solemos explicar nuestro trabajo a la ciudadanía”, expresa Rívolo. Y añade que el poder político no “blanquea” cuál es el perfil de magistrado que busca.

Rívolo postula que la reforma constitucional de 1994 supuso un giro sustancial en la relación entre política y Justicia. En esa enmienda, el Ministerio Público Fiscal de la Nación adquirió el rango de “cuarto poder”. “Es una institución que todavía no terminamos de fortalecer. Recién ahí comienza a crecer la figura del fiscal federal. Con el tiempo, empezamos a tener una función mucho más relevante y expectante. Algunos creen, como los kirchneristas, que cuando hay un fallo que a la política le conviene, debemos respetarlo. Ahora, cada vez que tenemos una investigación (de corrupción) entre manos, instalan la idea de que se trata de una persecución política, sin importar que haya pruebas suficientes para justificar prisiones y condenas”.

Protagonista de los turbulentos Tribunales de Comodoro Py, según lo definió Agustín Chit, funcionario del fuero federal tucumano, Rívolo asegura que aún no se acaba de comprender la historia de Righi. Se trata de una crónica que él conoce de cerca por haber intervenido en la investigación de la causa “Ciccone”, que en el corto plazo derivó en la dimisión de Righi, el nombramiento de la ex procurada Alejandra Gils Carbó y el “copamiento” de la Procuración con miembros de la agrupación Justicia Legítima. En el mediano plazo, el proceso contra el ex vicepresidente Amado Boudou venció los obstáculos y llegó a juicio oral, acto que está próximo a concluir. “Righi jamás levantó el teléfono para saber qué pasaba en la causa contra Boudou ni lo hizo en otros expedientes, más allá de que tenía derecho a estar interiorizado acerca de una investigación con repercusión institucional. Él eligió un camino y fue eyectado de su cargo prácticamente por una orden del Poder Ejecutivo (de Cristina Fernández de Kirchner)”, recuerda.

Al evaluar el saldo que dejó la penetración del sector afín a Gils Carbó y al kirchnerismo en el Ministerio Público, Rívolo admite: “Justicia Legítima por lo menos nos sacudió. Eran otras ideas, como la de llevarse la Constitución por delante. Nos sacudió en cuanto nos hizo dar cuenta de que, si no avanzamos en términos institucionales, nos iban a devorar. La realidad es que hubo una pelea palmo a palmo hasta que el movimiento terminó desintegrándose”.

Asegura Rívolo que el sistema judicial vigente no da más, se lo mire por dónde se lo mire. Y que al respecto es central que los integrantes de la Justicia y de la política dialoguen para encontrar una salida. Y propone: “si nos seguimos quedando donde estamos, el fracaso está asegurado, lo mismo que el oscurantismo. Yo creo que tenemos que salir a desmitificar la idea de que todo contacto con el poder político es perjudicial o dañino. Nosotros debemos trabajar juntos en políticas públicas que fortalezcan a las instituciones”.

Comentarios