“Postales de Tucumán” inspira la nueva edición del Confluencias

Sólo artistas locales integran la nutrida cartelera del festival que organiza Taa Huayras.

23 Jun 2018
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LOS ANFITRIONES. Diego Molina y Diego Sosa lideran Taa Huayras. Prensa.

TEMPRANO COMIENZO

• A las 21, en el club Floresta (avenida Colón 471).

El espíritu del festival Confluencias que organiza esta noche Taa Huayras en el club Floresta está marcado desde su nombre. “Dicho de mucha gente o de cosas que vienen de diversas partes; concurrir en un sitio” es una de las acepciones de la palabra confluir según el Diccionario de la Real Academia Española de Letras (RAE). Esa idea se complementa con otra igual de fuerte y simbólica, también devenida de la RAE: “dicho de ideas, circunstancias, propósitos, etcétera; coincidir en un mismo fin”.

Entonces se deduce que juntarse para compartir un objetivo es lo que inspiró a la banda que lideran Diego Molina y Diego Sosa hace 13 ediciones para realizar este encuentro folclórico, que este año volverá a sus orígenes. La nutrida cartelera de artistas está integrada sólo por tucumanos, como una forma de mostrar que lo local tiene fuerza, peso y calidad.

“Postales de Tucumán” es la consigna de esta fiesta y surge como respuesta a la ausencia de músicos tucumanos en Cosquín en enero pasado. “No es un planteo fundamentalista nuestro, sino que cada año queremos dar un mensaje y en esta oportunidad surge porque en Córdoba estaba programada una noche para tucumanos que nunca se concretó porque no se llegó a un acuerdo económico entre el Gobierno y los organizadores. Hemos recogido el guante y para Taa Huayras es una apuesta importante volver a donde comenzamos; luego evolucionamos con artistas invitados de todo el país, de gran renombre, pero sumándose a la filosofía de este evento. No queremos excluir a nadie, porque es enriquecedora la experiencia de sumar distintas voces y trayectorias”, señala Molina.

El músico recuerda que la ausencia de apoyo institucional para Cosquín alcanzó incluso a los músicos que participaron en la instancia de finalistas en la competencia previa, cuyos ganadores llegaron al escenario principal: “no les dieron ni para los pasajes, tuvieron que vender empanadas para viajar”. Hoy, el bailarín de malambo Matías Giménez; la cantante Mica Flores y el grupo Luneros tendrán su espacio en el Confluencias. “El otro finalista, La Llave, también iba a estar, pero por un problema de fechas se bajó”, aclara.

En el escenario también actuarán Los Surcos, La Zapada, Oscarcito Godoy, Chakana, Leo Garzón (el último tucumanos que ganó el PreCosquín), Proyecto Folk y los anfitriones, además de ballets (Raíces de Huellas, Yanasu, Sol Naciente y José Hernández), que tendrán un escenario propio para mostrarse mientras actúan los músicos. “Eso permitirá mostrar un espectáculo integral en niveles diferentes”, describe.

Sosa aporta: “hay una renovación en el folclore tucumano desde hace tiempo, porque el músico se ha vuelto productor al mismo tiempo obligado por las circunstancias y por la ausencia de las compañías discográficas”.

“Todos buscamos que nuestro trabajo sea rentable para poder subsistir de él. Por eso, el sonido debe ser acorde al momento en que se está viviendo, que está impactado por las nuevas tecnologías y las redes sociales. Te fijás para dónde va mirando el público y el mercado, como hijos de la globalización que somos y nos permite, al mismo tiempo, escuchar propuestas de todo el mundo, lo que te abre a otras músicas y salís de lo que venías haciendo tradicionalmente. Hay que creer mucho en el producto de uno; ser sinceros, reales, auténticos y verdaderos, como somos en Taa Huayras”, agrega.

Premio a los puntuales

La fiesta contará con stands de artesanías y puestos de comida y bebida y se anuncia un comienzo puntual, con entradas populares. A las 23.30 se sorteará una moto entre los concurrentes a ese momento.

“Toda la plata que se gaste va a quedar en Tucumán y se reinvertirá en la cultura local. Creemos que muchos festivales cambiaron su forma de ver y hacer las cosas, pero es lento construir un círculo virtuoso que nos beneficie a todos, más en momentos de crisis económica como el que atravesamos y con una oferta artística que excede la demanda del público”, destaca Molina.


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