Experiencia en Perú: regreso de Cusco a Quilmes, cargados de ilusión

Representantes de las comunidades de Quilmes y de Amaicha viajaron a Lima y a Cusco para conocer cómo se gestiona el turismo y se tratan los temas indígenas en Perú, a fin de aprovechar esa experiencia en Tucumán.

19 Jun 2018 Por Roberto Delgado
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TURISMO EN EL CORAZÓN DEL MUNDO INCAICO. Paseo bajo la lluvia en la ciudadela de Machu Picchu.

Generar un centro de atracción

David Vargas, Guía


Lo que veníamos a buscar son claves para la organización. Porque sabemos que Machu Picchu es un lugar visitado por muchísima gente (5.000 personas diarias en promedio). Nuestro Fuerte Viejo, la Ciudad Sagrada, tiene lo suyo. Nosotros no lo dimensionamos, porque nos criamos ahí con nuestras cabras, en la tierra; es un lugar que han habitado nuestros antepasados. Y cuando uno ve los sitios peruanos, se entra en la realidad. Tenemos un tesoro que debemos acondicionar para recibir mucha más gente en un futuro. Pero es un proceso. Un piso es organizarnos, capacitar en lo que es realmente trabajar en turismo con la gente que quiera hacer turismo, y con la gente que quiera seguir con sus animales y su agricultura, también. Que la misma gente de la comunidad te pueda abastecer. Me gustó la identificación, el sentido de pertenencia de las personas que trabajan y, puntualmente, la cordialidad. También me gustaron cómo están marcados los circuitos. Nosotros tenemos varios proyectos de infraestructura, de construcción de cabañas. Mi sueño es hacer un camping, con un circuito de paseos. Mi idea es trabajar con arqueólogos y reconstruir una casa y mostrar cómo se vivía. Otro tema muy complejo es el tema tierra. No tenemos los títulos de propiedad aunque la ley nos ha dado la posesión.

Nuestra idea es que la Ciudad Sagrada de los Quilmes sea el centro de atracción y de ahí se pueda acceder a los otros sitios con cabalgatas, con caminatas, con experiencias para que no se queden un rato nada más. Turismo rural, cabañitas. En algunas zonas ya se está haciendo. También se tendría que preparar a los artesanos, capacitarlos o apoyarlos para que ellos puedan empezar a producir mayor cantidad. Hay mucha curiosidad por la historia y los nombres originarios. Allá los sabemos, a veces medio desfigurados, y los decimos, pero no sabemos los significados. También veo que los guías hablan tres lenguas. Nosotros recibimos muchos extranjeros, franceses, alemanes, japoneses, yanquis y sólo nos comunicamos en español.

Buena iniciativa gubernamental

“Pancho” Chaile, cacique de Quilmes

Hace más de 500 años llegaron los incas a nuestro valle. La misión de los incas no fue como la de los españoles. Fue una conquista pasiva. Hubo comercialización con los pueblos. Todavía se conservan algunas cosas: grabados en piedra por ejemplo. Tenemos el idioma entreverado. Hemos venido con la esperanza de agarrar un poco de experiencia para desarrollar nuestro trabajo con nuestra propia gente.

Nosotros empezamos hace más de 40 años a defender nuestros derechos de otros que nos quieren quitar nuestros predios. Hoy podemos tener tranquilidad. Tenemos la posesión. Agradecemos este gesto del Gobierno: “entre muchos no es pesao y el mañero no hace esfuerzo”. Llevo 44 años como dirigente y 20 como cacique y nunca un gobernador me ha invitado; estamos sorprendidos de eso. Él me llamó; no es que yo lo busqué. En Cusco las casas están como piojo en costura. He quedado impresionado: tremenda ciudad. Valoro ese trabajo que han hecho esos antepasados y estar cerca de donde han vivido esos hombres que uno los tiene permanentemente, como Atahualpa o Pachacutec. Sería bueno hacer un par de viajes no sólo aquí sino a Tiahuanaco (Bolivia), que no lo han podido “pedaciar”.

Hemos empezado a “desentreverarle” el mate de la gente. Los turistas nos preguntan si hablamos quechua. Y ellos dicen “churqui”, “chinita”, “amichao”, todas esas palabras que muestran idiomas mezclados.

En el mercado: por ahí se entrevera con la chafalonía. Eso no es bueno para nosotros porque entran las cosas de otros países. En el sitio de Quilmes tenemos un mercadito en el que venden cosas y ha empezado a venir gente que vende cosas de Bolivia. Le han encontrado el gustito: comprar es más fácil que hacer.

En Lima: me impresionó la limpieza, en todo momento. Tengo que empezar por mi casa. No puedo exigirle a otros si no ordeno lo mío.

Una civilización que se interrumpió

“Lalo” Nieva, cacique de Amaicha

Machu Picchu: fue una inflexión en mi vida venir y ver esa ciudad sagrada tan inmensa, que uno pudo apreciar con la bendición de una lluvia en la Pachamama, en este caso. Al ver esta inmensidad pienso que hay una ciencia, un arte, un conocimiento que se interrumpieron, por muchas cosas. Por la colonización, la conquista, la Iglesia. Machu Picchu es un testimonio de que nuestros ancestros han tenido un contacto con la madre naturaleza muy distinto desde lo arqueológico y lo atropológico. Quizás este mundo globalizado tenga millones de preguntas en cuanto a las rocas, los cortes, las orientaciones de las piedras, los centros ceremoniales, los templos... pero a mí me queda claro y confirmado que Machu Picchu es un testimonio de que nuestros abuelos han dominado una ciencia, una física, una astrología, mucho más allá de lo que hoy podemos conocer.

Me asombró muchísimo la limpieza. En el valle tenemos problemas, sobre todo en fiestas. No tenemos reciclado, todo va a un basural a cielo abierto, se quema, no hay en el Valle Calchaquí un centro en el que se puedan acopiar residuos. En tiempos de temporada y Pachamama son camiones y camiones llenos de plásticos. Hay que ver cómo transformar las buenas prácticas interesantes de Lima en nuestro pueblo como una política comunitaria. Esto empieza en casa, en la familia, en la escuela, en el trabajo.

La comida: me encantó, es sana. Casi todo tiene presencia indígena. Hay que tenerlo presente a la hora de brindar servicios en el valle calchaquí, ya que tenemos los alimentos propios, tradicionales. Acá, aunque tiene fusiones con distintas comidas del mundo, no se perdió la identidad.

Visité el Poder Judicial de Cusco. Vi que es posible que los jueces puedan aplicar el derecho indígena y eso es un aporte enorme.

“No quiero un turismo relámpago”

Antonio Felipe Caro, de Talapazo

En Lima me parecieron fantásticos los museos -por la cantidad y variedad de piezas que tienen y porque es todo preincaico- y las huacas, bien rescatadas. En Perú se han dado cuenta del valor que tiene un sitio arqueológico perteneciente a una cultura andina. Me causó admiración la limpieza que tiene la ciudad.

Machu Picchu: un hermoso lugar lleno de vegetación, lleno de picos. Es como si estuvieses en un planeta extraño. Pero en cuanto a contenido de lo que han dejado los que vivieron ahí, no sé si yo no lo vi o no lo cuentan. Me parece que nosotros también tenemos mucha riqueza, quizá más por lo que falta hallar y rescatar y tenemos que ordenarlo para que pueda ser visitado, y se entienda.

Yo no veo a los sitios sagrados como negocio, pero tampoco me niego a cómo los ve la gente; yo creo que la gente sí tiene que ir y para preservar y dar servicios se tiene que cobrar entrada; esto es obvio. Pero no me parece que no estén las comunidades directamente involucradas, es necesario que sea más compartido el negocio, porque es un negocio, está bien armado: al turista lo traen en un avión, lo tienen dos horas y lo llevan de vuelta.

El turista tiene que estar más tiempo, y eso es negocio para unos y no para todos. Por eso es importante la participación de la comunidad. La gente quiere ver. Hay que hacerla compartir, dar a conocer historias, escuchar a los abuelos. No quiero un turismo relámpago. Una idea que tengo es crear un corredor turístico entre comunidades. Hay cosas fabulosas para hacer en Quilmes, trabajar poniendo en orden los sitios, en capacitaciones para que los nuestros se especialicen, para que nuestra medicina se ponga en valor, para que la lengua se ponga en valor, para que toda la parte agrícola se ponga en valor.

Falta un diagnóstico general. Yo ya lo tengo hecho. Sé lo que está pasando. Hay que fortalecer la institución. Nos tenemos que sentar y ponernos de acuerdo para trabajar sin influencias ni presiones de nadie. Nos tienen que dejar que nosotros solitos salgamos del pozo, llegando a acuerdos, por supuesto.

Un sueño que se cumple

Sergio González, guía

Es un sueño que se cumple. Nos hablaron de la historia de la colonia y de tiempos anteriores. De Machu Picchu me llamaron la atención la limpieza y la señalización de los circuitos. Podríamos hacer un Cusco allá en Quilmes. La montaña sagrada que tenemos da pie a que se pueda llegar a la cima también. Ojalá que este apoyo que vemos del Gobierno nos ayude a mejorar.

Orgulloso de la identidad propia

Federico Díaz, de El Arbolar

Machu Picchu es una maravilla del mundo por su arquitectura. Y los sitios arqueológicos son impresionantes. Uno los mira y no se explica cómo hicieron todo. Pero también pienso que nosotros no tenemos nada que envidiar.

Hay cosas nuestras que el mundo quizá todavía no conoce, que están ocultas. Deberíamos hacer modificaciones en cuanto turismo. Pero en cuanto a arqueología tenemos también lo nuestro. Uno está orgulloso de pertenecer a un lugar que tiene una identidad propia. Porque Quilmes es todo, es la casa visible de Tucumán a nivel turístico, como sitio arqueológico.

En cuanto a los museos de Lima, son muy fuertes e interesantes y con un buen servicio, aunque me da la impresión de que el nativo peruano no puede visitar esos museos; son para gente de altos recursos.

En cuanto a la gastronomía: es la carta de bienvenida del peruano, y la riqueza cultural que tiene es impresionante. Me ha llamado la atención la organización, porque allá estamos un poquito desorganizados en ese sentido.

También viajaron: Darío Mamani, de Las Cañas; José Díaz Delgado, delegado comunal de Colalao; Germán Pacheco, de Anchillo; y Pablo Costilla, de Quilmes centro. 

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