Pensamiento elástico, el secreto para funcionar en el siglo XXI

Es indispensable entrenar nuestra mente para que sea flexible, creativa y adaptable. La buena noticia: se puede lograr a cualquier edad.

19 Jun 2018
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CAPACIDAD INSTALADA. Nuestro cerebro dispone de una gran plasticidad que no solemos explotar.

“Cambia, todo cambia”. Con su maravillosa voz impregnando todo de energía, la “Negra” Sosa ponía el cuerpo para la letra de Julio Numhauser Navarro, fundador del grupo Quilapayún, que ya en 1973, cuando la escribió en el exilio, lo tenía claro: “lo que cambió ayer/tendrá que cambiar mañana ... así como todo cambia/ que yo cambie no es extraño”.

Hoy, 45 años después, el ritmo, la calidad y la profundidad de los cambios son abismales y vertiginosos lo que hace que en cada vez más ámbitos de la vida haya que reinventarse para sobrevivir. La propuesta es transformarnos en “pensadores elásticos”.

“La flexibilidad del pensamiento -que no es una novedad, pero sí una necesidad- es una de las habilidades más importantes casi para cualquier trabajador”, explicó el coach y administrador de Empresas Mariano Lescano a LA GACETA. “No sólo porque hay que poder adaptarse a realidades muy diversas y simultáneas (atender clientes de diferentes características y con necesidades a veces hasta opuestas, por ejemplo), sino porque la capacidad de adaptabilidad nos permite encontrar soluciones creativas para esa diversidad de situaciones”.

Según el físico estadounidense Leonard Mlodinow, es urgente que desarrollemos esa habilidad. Y lo interesante es que se trata de procesos a los que -asegura, según cita la BBC Mundo- todos podemos acceder.

En qué consiste

Básicamente se trata de utilizar el procesamiento de información “de abajo-arriba” (o de los particular a lo general, como enseñaban en las clases de lógica) , y no sólo las funciones ejecutivas “de arriba hacia abajo” que dirigen el pensamiento analítico, que es al que estamos acostumbrados.

El pensamiento elástico abarca procesos que incluyen el entusiasmo por la novedad; la imaginación; la generación de ideas y el pensamiento divergente, entre otros... y que, como si colgáramos de las cintas del bungee jumping, nos permitirán decir, con el debido entrenamiento, ¡bienvenido el vértigo!

“El pensamiento analítico lógico para resolver un problema que has visto antes. Puedes utilizar métodos y técnicas conocidos... El pensamiento elástico es lo que necesitas cuando las circunstancias cambian y estás tratando con algo nuevo. Entonces, no se trata de seguir las reglas. Hay que romperlas”, explica Mlodinow.

La clave, asegura el biólogo Estanislao Bachrach es la neuroplasticidad cerebral, rasgo que se tiene a cualquier edad. “Durante muchos años se habló del cerebro como órgano fijo, pero las experiencias muestran que sigue siendo muy plástico incluso a los 80 o 90 años” asegura en una entrevista con “La Vanguardia. “El cerebro tiene una capacidad de cambio que no usamos. Y eso es tremendamente importante para cualquier edad. El cerebro busca la rutina y el automatismo para no correr riesgos, porque hace 100.000 años un cerebro así era eficiente. Pero hoy no. Hoy ya no hay tigres en la calle”, destaca.

“La capacidad de cambio, por supuesto, hay que entrenarla -resaltó Lescano-; implica a pensar diferente y eso conlleva un ‘gasto’ de esfuerzo, disciplina y tolerancia a la frustración. Se trata de encontrar lazos nuevos para ideas y conceptos ya existentes. En estos contextos, visualizar los escenarios es una técnica que ayuda a enfrentar situaciones complejas sin experiencia previa”. Mlodinow, Bachrach y Lescano coinciden en que se trata de conectar lo desconectado, probar cosas nuevas y no tener miedo al fracaso.

Buscar el equilibrio

Mlodinow advierte que el pensamiento elástico no se puede llevar a cabo aisladamente y que debemos ser conscientes de cuando conviene usar el pensamiento analítico y cuándo el elástico, según las circunstancias. “Si estás el 100% en el lado elástico y no tienes una función ejecutiva de tu cerebro ordenando tus pensamientos, acabarás sin funcionar. Las ideas llegarán tan rápido y tan desconectadas que nunca podrás hacer nada”, advierte. Pero tranquilos, aunque a veces fracasemos, ¡eso también se aprende!

Actitudes necesarias
- Abandonar las ideas cómodas. 
- Aceptar la ambigüedad y la contradicción.
- Reformular preguntas y experimentar. 
- Renunciar a supuestos arraigados.
- Confiar tanto en la imaginación como en la lógica.
- Elevarse por encima de las mentalidades convencionales
- Ser tolerante con el  fracaso.
Sugerencias para entrenarse
n Aunque te digan que es perder el tiempo, dedicar tiempo para soñar despierto. 
n Hablar con extraños, o al menos con personas que no están en tus círculos sociales habituales.
n Aunque resulte complicado al principio, consumir arte (plástica, música, etc.) fuera de tu zona de confort. 
n Escuchar ideas o conceptos con los que estés en desacuerdo activamente, y luego  considerar los argumentos de quienes apoyan esas ideas y lo que los motivó.
> Actitudes necesarias
- Abandonar las ideas cómodas. 
- Aceptar la ambigüedad y la contradicción.
- Reformular preguntas y experimentar. 
- Renunciar a supuestos arraigados.
- Confiar tanto en la imaginación como en la lógica.
- Elevarse por encima de las mentalidades convencionales
- Ser tolerante con el  fracaso.

> Sugerencias para entrenarse
- Aunque te digan que es perder el tiempo, dedicar tiempo para soñar despierto. 
- Hablar con extraños, o al menos con personas que no están en tus círculos sociales habituales.
- Aunque resulte complicado al principio, consumir arte (plástica, música, etc.) fuera de tu zona de confort. 
- Escuchar ideas o conceptos con los que estés en desacuerdo activamente, y luego  considerar los argumentos de quienes apoyan esas ideas y lo que los motivó.


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