Un fiscal pide la prisión preventiva para la mujer imputada por la muerte del jubilado

17 Jun 2018
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La relación entre ambos se había tornado conflictiva en los últimos tiempos. Los reproches habrían sido constantes dentro de la casa. Y ese día fatídico, el final de la discusión se tiñó de sangre y muerte.

Yohana Miranda, de 26 años, llegó el sábado 19 de mayo último a la vivienda de la Villa Nueva, en Aguilares, y discutió con Abel Benito Medrano, de 79 años. Cuando la tensión marcó el máximo nivel, la joven habría lanzado un golpe al rostro del hombre que lo hizo caer en la cama. Allí, la chica habría atacado al jubilado, provocando 35 lesiones de distintas gravedades con un arma blanca.

Esta es la hipótesis que ha manejado el fiscal del Centro Judicial de Concepción, Edgardo Sánchez, quien está a cargo de la causa. El funcionario de esa jurisdicción acaba de solicitar la prisión preventiva por nueve meses para Miranda, al imputarla por presunto “homicidio agravado por alevosía y ensañamiento”, según fuentes judiciales.

Durante la etapa de instrucción, la mujer mencionó ante la Justicia que el hombre había llegado a la casa de “mal humor, como era habitual”, pero no reconoció la autoría del ataque. De acuerdo a las mismas fuentes, la chica “eliminó el recuerdo de todo lo que había sucedido luego de la discusión”.

El fiscal, por su parte, explicó que el cuerpo tiene algunas heridas punzantes casi superficiales y otras de mayor gravedad. Esto llevó a que pensara que Miranda habría iniciado el ataque con puntazos leves hasta llegar a provocar heridas profundas.

Los dos testimonios

Las lesiones más graves se registraron en una arteria del cuello y en la zona del tórax, los cuales le produjeron a Medrano una hemorragia y la muerte. El cuerpo fue hallado cerca de la puerta, en un charco de sangre.

El domingo 20, tras confirmarse la muerte del hombre, la joven admitió en la comisaría de Aguilares ser la autora del crimen del jubilado, ocurrido el sábado, después de las 20. “No averigüe más: yo voy a contar toda la verdad. Fui yo quien lo mató”, habría dicho. Según el reporte oficial, la acusada pasó esa noche en el domicilio de su pareja, un mecánico de 48 años.

Además, la imputada le había indicado a los policías dónde estaba el cuchillo que había utilizado, supuestamente, para atacar a la víctima, así como el calzado y la ropa que llevaba puesta cuando cometió el crimen. Lo había hecho cerca del puente que separa ese vecindario con el centro de Aguilares, ubicado a un kilómetro del lugar del hecho. Por todo ello, fue detenida.

“Confesó que estaba molesta con Medrano, ya que todo el vecindario hablaba de que tenían una relación. Eso desembocó en una pelea entre los dos (el sábado). Nos contó que no es nieta de sangre, que desde hace unos 10 años vivía con él, que Medrano la había criado y que, por cariño, lo llamaba abuelo”, había detallado Sergio González, jefe de la comisaría de esa localidad del sur de la provincia.

Días posteriores, Miranda cambió su posición y manifestó ante la Justicia que no recordaba nada relacionado con el fallecimiento del jubilado.

Con el paso de la investigación, la fiscalía pudo corroborar que el cuchillo encontrado fue utilizado en el hecho, aunque esperaba los resultados de las pruebas de ADN de la sangre recogidas en el arma blanca para la confirmación.

Medrano realizaba trabajos de albañilería antes de jubilarse y en los últimos años había recibido en su precaria vivienda a la joven y a los tres hijos de ella. La casa estaba conformada por una “solución habitacional” (una pieza y un baño), y una cocina hecha de madera.

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